Por peteneras, canto la faena.
Por fandango canto la corrida. Por dos orejas
y el rabo canto al torero bravo.
En los Califas la gente aclama al
espectáculo de sangre , sudor y lágrimas.
La bestia sepulcral
despierta al gentío de su sueño bestial.
Y el cuerpo yacente
aún palpita en sus últimos momentos con hálito caliente.
Toc-toc-toc, toc, ya su corazón da su postrero adiós.
Sólo era un animal inmenso que vivía libre para
la gloria del universo.
Un toro libre sólo.
Una criatura bella y vigorosa que corría alegre por
la pradera luminosa y gozaba de
una fortaleza maravillosa.
¿ Qué es más hermoso un coso sediento de sangre y
arena o un toro libre , fuerte sediento
de buen aire y pasto fresco ?







