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Sin estado de alarma no puede haber toque de queda

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;Por Diego Fierro Rodríguez 04 Noviembre 2020
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Diego Fierro Rodríguez

La Orden 1177/2020, de 18 de septiembre, y la Orden 1178/2020, de 18 de septiembre, establecieron medidas muy agresivas para limitar la libertad de circulación de un modo cuestionable, y, aunque no se puede, como ya indicó José Luis Martínez-Almeida, compartimentar Madrid, las medidas parecían funcionar hasta que se aprobó el Real Decreto 900/2020, de 14 de octubre, que declaró el estado de alarma en Madrid. habrá que aplicar el consenso y adoptar medidas que puedan servir para controlar los contagios por el Covid-19, pues hace más falta una mayor coordinación construida por acuerdos y por confianza, debiendo evitarse traiciones y declaraciones que, por su evidente contradicción, sirvan para constatar una vergonzosa pugna política.

Superando el problema de la confrontación, al menos por aparentemente, comenzó a hablarse del toque de queda con motivo de la aproximación del final de la vigencia del estado de alarma declarado en Madrid mediante el Real Decreto 900/2020, de 9 de octubre, y incertidumbre en las siguientes medidas que pueden aplicarse para frenar el Covid-19. Ciertamente, el toque de queda no se encuentra regulado en el ordenamiento jurídico español, pero ello no es necesario, pues se puede encontrar de un modo implícito en la regulación del estado de alarma, sin que se deba confundir con las restricciones para el horario de los establecimientos comerciales sin prohibición de movilidad, que no requiere aplicar el régimen jurídico de los estados de emergencia.

Hay que tener presente que el artículo 11 de la Ley Orgánica 4/1981, de 1 de junio, indica que el decreto de declaración del estado de alarma, o los sucesivos que durante su vigencia se dicten, podrá limitar la circulación o permanencia de personas o vehículos en horas y lugares determinados, o condicionarlas al cumplimiento de ciertos requisitos. La restricción de la circulación para determinadas horas ya implica la posibilidad de prohibir la circulación durante las horas nocturnas, siendo necesario, obviamente, fijar una seria de causas justificadas que permitirían la circulación durante las horas del toque de queda en supuestos determinados, como ya sucedió con el Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, y el Real Decreto 900/2020, de 9 de octubre.

El Real Decreto 926/2020, de 25 de octubre, por el que se declara el estado de alarma para contener la propagación de infecciones causadas por el SARS-CoV-2, afirma en su preámbulo que “la restricción de la movilidad nocturna se considera una medida proporcionada con un potencial impacto positivo en el control de la transmisión, al evitarse situaciones de contacto de riesgo vinculadas a encuentros sociales”, ya que “buena parte de los encuentros de riesgo se producen en horario nocturno, de acuerdo con la información facilitada por las comunidades autónomas, lo que reduce substancialmente la eficacia de otras medidas de control implementadas”. En este sentido, “se establece, con excepciones, la limitación de la libre circulación de las personas en horario nocturno, a fin de evitar al máximo la expansión de la infección durante ese periodo de tiempo, dado que en esa franja horaria se han producido muchos de los contagios en estas últimas semanas, tal y como ha quedado expuesto con anterioridad”, conforme a lo previsto en el artículo 5, que señala que durante el periodo comprendido entre las 23:00 y las 6:00 horas, las personas únicamente podrán circular por las vías o espacios de uso público para la realización de una serie de actividades específicas, aunque “La autoridad competente delegada correspondiente podrá determinar, en su ámbito territorial, que la hora de comienzo de la limitación prevista en este artículo sea entre las 22:00 y las 00:00 horas y la hora de finalización de dicha limitación sea entre las 5:00 y las 7:00 horas”.

Debe reconocerse sin duda alguna que el toque de queda establecido es legal y que no requeriría, por el modo en el que afecta a la libertad de circulación según lo proyectado, un estado de excepción. Sin embargo, hay que ver si va a resultar útil atendiendo a la finalidad que tiene en relación con la deseada disminución de los contagios por el Covid-19.

Para concluir, hay que señalar que, lamentablemente, si se ha llegado a plantear el toque de queda como una opción no es por otra razón que la de evitar un nuevo confinamiento. Precisamente, el toque de queda impediría numerosas reuniones que se están celebrando sin cumplir las medidas para prevenir los contagios por muchos ciudadanos que están demostrando su falta de compromiso con la lucha frente a la pandemia. No obstante, debe tenerse presente que, si se impone el toque de queda, habrá mucha gente que lo incumplirá, a pesar de no ser la peor medida que se ha aplicado en España hasta este momento por el Covid-19, y, aunque el cumplimiento del toque de queda está ampliamente respetado, los contagios sigue aumentando, pues el coronavirus no distingue las horas para expandirse.

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