Print Friendly, PDF & Email
Información
218 votos

Seres humanos, personas y personalidad

Información
;Por Diego Fierro Rodríguez 19 Agosto 2020
Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 

Diego Fierro Rodríguez

Una señora en Vinarós, al discutir con un agente de la Policía Nacional, dijo seriamente que ella es un ser humano, pero no una persona. Algo no encaja en esa conversación, principalmente si se atiende al hecho de que la señora hablaba como si tuviera conocimientos jurídicos.

 

A efectos jurídicos, el concepto de ser humano se vincula con el de persona, específicamente con el de persona física o natural. La Sentencia del Tribunal Constitucional 53/1985, de 11 de abril, expresa que, junto al valor de la vida humana y sustancialmente relacionado con la dimensión moral de ésta, nuestra Constitución ha elevado también a valor jurídico fundamental la dignidad de la persona, que, sin perjuicio de los derechos que le son inherentes, se halla íntimamente vinculada con el libre desarrollo de la personalidad y los derechos a la integridad física y moral, a la libertad de ideas y creencias, al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen. Del sentido de estos preceptos puede deducirse que la dignidad es un valor espiritual y moral inherente a la persona, que se manifiesta singularmente en la autodeterminación consciente y responsable de la propia vida y que lleva consigo la pretensión al respeto por parte de los demás.

Por todo lo expuesto, se puede afirmar con absoluta certeza que todo ser humano va a ser persona física o natural desde su nacimiento, sin perjuicio de la protección que se le dispensa al concebido no nacido, y, al adquirir la personalidad, obtendrá la capacidad jurídica, que habilita para la titularidad de derechos y obligaciones. Concretamente, el artículo 30 del Código Civil indica que la personalidad se adquiere en el momento del nacimiento con vida, una vez producido el entero desprendimiento del seno materno, aunque, por el artículo 29 de la misma norma, el concebido se tiene por nacido para todos los efectos que le sean favorables, siempre que nazca con las condiciones que expresa el artículo siguiente.

Para poder ser encontrado en la posición necesaria para poder ser titular de derechos y obligaciones se requiere pertenecer a una especie que tenga aptitud con carácter general para tener conciencia de sí misma, algo que solo puede observarse en los seres humanos. Por ese mismo motivo, los animales y las plantas no tienen derechos y tampoco obligaciones, pues no tienen la posibilidad de ubicar su lugar en el mundo desde una perspectiva racional.

Cualquier ciudadano puede estar tranquilo, pues será considerado ser humano y persona física, sin que tenga que preocuparse por saber si es un ser humano o una persona, ya que reunirá ambas condiciones.

Print Friendly, PDF & Email

campana_de_propinas