Cuando la cultura saca los colores a la política

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Opinión 26 Febrero 2022 96 Votos Correo electrónico Imprimir
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La cultura española ha sido siempre uno de los mejores estandartes de nuestro país en el exterior y solo aquellos que vivimos fuera podemos experimentar el placer y orgullo que se siente cuando vemos a nuestros artistas reconocidos fuera de nuestras fronteras.

No es nuevo que muchos de nuestros artistas durante muchos siglos fueron clave en diferentes ámbitos, liderando movimientos artísticos y dejando obras reconocibles por ciudadanos de todo el mundo.

Cuando llegué a Reino Unido en 1998 me di cuenta de que Salvador Dalí, Federico García Lorca o Pablo Picasso, eran figuras realmente reconocidas y muy populares en mi nuevo hogar y no eran solo famosos en nuestro país.

Por aquellos entonces también ya podíamos acceder a las nuevas películas de nuestros mejores directores en cines de cualquier gran ciudad. Julio Medem, Alejandro Amenábar y Pedro Almodóvar eran tres ejemplos de directores que nos acercaban a nuestra cultura, y los cines se llenaban de ciudadanos de todos los orígenes que durante dos horas se trasladaban a nuestro país para ver como vivíamos, como interactuábamos y podían intentar conocer mejor nuestra cultura.

En los últimos años los melómanos hemos podido disfrutar de conciertos de multitud de bandas españolas que se desplazan a Reino Unido a mostrarnos sus nuevos trabajos, y bandas como Linda Guilala, Guadalupe Plata, Hinds, o Belako traen sus conciertos a las salas británicas.

En Londres se organizan conciertos en grandes salas con bandas más comerciales y desde Celtas Cortos a Los Planetas, o próximamente Carolina Durante, han podido alegrar la vida a muchos de sus fans emigrantes.

La cultura es una de esas áreas por las que podemos sacar pecho y en algunos casos podemos salir de los conciertos o de las películas con la satisfacción que produce ver que nuestros artistas dejan alto el pabellón de nuestro país.

Cuando las obras que nos presentan aparte de hacer disfrutar educan sobre la historia y formas de ser de nuestro país y pueden explicar en parte, las razones por las que nuestro país es como es, la sensación de alegría y agradecimiento es mayor.

En Reino Unido los estudiantes de secundaria de español tienen que ver y leer diferentes obras de escritores y directores españoles para poder ser examinados sobre diferentes aspectos relativos a la historia, tradiciones y cultura española.

Volver, El laberinto del fauno, y 8 apellidos vascos son algunas de las películas que los estudiantes pueden elegir, y por ejemplo La casa de Bernarda Alba, Como agua para el chocolate o Las bicicletas son para el verano entran en la lista de libros a leer y analizar para los exámenes del año previo a la universidad.

Para los hijos de los emigrantes en Reino Unido, muchas veces estos “trabajos forzosos” son una ventana para entender muchas de las diferencias regionales, de las disputas políticas continuas, o de la forma de ser y entender las cosas que a veces tenemos.

La falta de recursos por parte de nuestro gobierno para nuestros hijos en el exterior hace que estos se separen aun mas de nuestra cultura, nuestras tradiciones y sus raíces. Falta la implantación de aulas ALCE (Aulas de lengua y cultura española) en muchas grandes ciudades, y es un tiro en el pie para lograr revertir la emigración y que nuestros hijos puedan volver a nuestro país, como personas bilingües y formadas y que fácilmente podrían verse atraídos por un país al que han idealizado por las vacaciones…pero para ello tendrá que seguir recuperando derechos laborales, incrementando salarios y pareciéndose mas a las grandes economías europeas.

Esta semana yo he podido por fin acercarme a ver la nueva película de Pedro Almodóvar, y sin pretender analizar la película, si me pareció una forma muy elocuente y directa de mostrar un lado oscuro de nuestro país, que algunos quieren seguir asfixiando y escondiendo.

La sala estaba llena a pesar de llevar 3 semanas en cartelera y no escuche español entre el público, con lo cual para muchos seguramente fue una manera de conocer un aspecto desconocido, pero que tras la ley de memoria histórica, que abrió la posibilidad de encontrar a nuestros desaparecidos en muchas de nuestras cunetas, ha sido aparcado por algunas regiones y dirigentes políticos.

Estas fosas en cunetas podrían haber estado más llenas de cadáveres si muchos de nuestros emigrantes no hubieran escapado a tiempo.

En el consulado de Manchester, en el que ha habido ya dos eventos con algunos de nuestros emigrantes veteranos, he podido hablar con algunos ciudadanos que escaparon de la dictadura sin poder despedirse de sus novias y familias y llegaron a un país del que desconocían la lengua y su cultura y estuvieron aislados y alejados de todo lo que conocían.

Españoles que en ocasiones cuando llamaban a España para hablar con la familia, a veces tras meses sin poder hablar en castellano, no les salían las palabras en su lengua materna y sus familias se preocupaban por su estado mental tras algunas de estas conversaciones.

A veces el arte pone encima de la mesa temas que nuestros políticos no han querido solucionar.

Madres Paralelas, cumple el objetivo de remover conciencias y quizás nuestros dirigentes no quieran que se incluya en el curriculum de los estudiantes de español en Reino Unido…un país en 2022 sin haber solucionado algunos problemas históricos, tras casi 5 décadas del supuesto fin de la dictadura, deja mucho que desear y hace pensar si de verdad se puede hablar de una democracia plena cuando se mira hacia otro lado ante algunos actos como los fusilamientos y asesinatos que tuvieron lugar.

El arte nos acerca a nuestras raíces y puede ayudar a explicar nuestra historia.

La rectificación de errores o el reconocimiento a nuestros exiliados es clave para avanzar y debemos asegurarnos de que la Ley de Memoria Democrática no tiene los errores que tuvo la Ley de Memoria Histórica y dejar zanjado y solucionado satisfactoriamente este episodio negro de nuestra historia...sino queremos seguir teniendo películas, libros y canciones que sigan recordándonos los errores dentro de otros 30 años.