FOTO PACOEspaña se prepara para ir suavizando muy lentamente las medidas de confinamiento y con ellas las del regreso paulatino al trabajo. Será a partir del día 27 de Abril cuando vayamos notando dichas medidas mientras nos debatimos en un profundo dolor por las cifras de la COVID-19 que ascienden a 15.000 personas fallecidas, contagiadas 150.000, en cuidados intensivos 8.000 y personas curadas 53.000.

 

Desde el día 13 de marzo todos los comercios, bares, restaurantes y todo tipo de servicios no esenciales, continúan cerrados. La economía española está sufriendo una profunda crisis, muy superior a la de 2008, que tardará bastante tiempo en superar. Baste decir, a modo de ejemplo, que el año pasado nuestro país recibió a 80 millones de turistas internacionales, de los cuales este año serán cero. Centenares de miles de empresas grandes, medianas y pequeñas han cerrado y muchos de sus trabajadores han ido al desempleo. Los datos del mismo en marzo son desoladores: en 20 días de marzo 302.000 españoles perdieron su trabajo.

Muchas de las empresas cerradas han optado por un ERTE (expediente de regulación temporal de empleo), que es una especie de cierre temporal de empleo con la obligación de retomar a los trabajadores cuando se levante el decreto de Estado de Alarma.

Un sector en España que merece atención son las Empleadas de Hogar, la mayoría latinoamericanas, especialmente de Ecuador y Bolivia, que se han visto sin ingresos desde que comenzó el Estado de Alarma, aunque el Gobierno ha arbitrado una ayuda del 70% de la base salarial por la que cotizan. Esa ayuda la percibirán aquellas que cuentan con un contrato legal de trabajo y hay casi 200.000 que no lo tienen, que han trabajado mucho pero sin reflejarse en las cifras oficiales de personas empleadas. Ellas quedan empobrecidas.

Eventos festivos tan importantes en nuestro país como las Fallas de Valencia, las procesiones de Semana Santa, la Feria de Abril de Sevilla, el Mayo Cordobés, la romería del Rocío, etc., fueron suspendidos sine die, acarreando graves pérdidas económicas en los distintos lugares. Igual ocurre con los eventos culturales y deportivos.

Nuestra deuda pública ha pasado del 95% del PIB al 105% en menos de un mes, unos 10.000 millones de euros mas. Mientras, la Unión Europea (UE) se muestra reticente a apoyar con los llamados “coronabonos” que ayuden a salir de esta grave situación, especialmente a España e Italia.

Si de la crisis económica del 2008 comenzamos a salir 8 años mas tarde, de la provocada por los efectos del coronavirus calculamos que tardaremos no menos de 10 años, lo que implica mucho dolor en las familias de escasos recursos económicos. Tendremos que realizar serios esfuerzos de gasto interno si queremos reflotar la economía pero, al mismo tiempo, las familias vamos a gastar menos en previsión del alargamiento de esta crisis.

Desde luego, la salida de la crisis a nivel económico no será en forma de V, sino más bien en forma de U, aunque muchos economistas mas alarmados nos auguran un largo periodo en forma de L. De la apuesta que la UE haga por relanzar las economías mas castigadas dependerá que el gráfico se parezca mas a una letra u otra, aunque de momento no han hecho nada para superar esta crisis.

Mientras tanto, seguimos en la lucha contra el virus, confinados y muy pendientes de lo que está ocurriendo en otros países del mundo, especialmente en América Latina donde los lazos de hermandad aún nos duelen.

Francisco Pineda Zamorano.

Experto en Relaciones Internacionales y Cooperación.

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