Riesgos laborales y clase política.

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Por Domingo Sanz 21 Julio 2022 126 Votos Correo electrónico Imprimir
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Muy mal lo del alcalde Almeyda esquivando culpas con la excusa de que el trabajador fallecido era de una subcontrata, como si la ley no estableciera las obligaciones del sector público con esas empresas.

Cosas que pasan hoy nos sirven para recordar otras de ayer. En esta ocasión me ha venido a la memoria la terrible primera ola de la pandemia y la petición que algunas personas enviamos a la presidenta del Congreso para que los diputados hablaran desde sus escaños en lugar de subir a la tribuna, tal como hacen los miércoles en las sesiones de control al gobierno. Se trataba de que evitaran riesgos laborales a quienes tenían que limpiar el atril de restos orgánicos de los políticos, pues podían ser contagiosos.

Pero fracasamos. Sólo hablaron desde sus escaños el 12,4% de las veces y, por tanto, el personal de limpieza asumió riesgos en 169 de las 193 ocasiones en las que los políticos hicieron sus discursos, algunos de solo tres minutos. Podrían haber decidido que quienes subieran a la tribuna la limpiaran ellos mismos con un trapo. En ese caso, ¿habrían preferido hablar desde el escaño en vez de dar un ejemplo mundial de compromiso activo contra el Covid?

Hechos como estos también nos hacen pensar. La prepotencia y el autoritarismo se contagian desde arriba y, para conseguirlo, pocas cosas ayudan más que tener jefes de Estado inviolables durante generaciones.

A las cuatro décadas del inviolable que residió en El Pardo siguieron otras cuatro del inviolable de La Zarzuela, y ya se han cumplido ocho años del nuevo inviolable, los tres impunes porque ningún juez puede perseguirlos, cometan los delitos que cometan. Además, de Felipe VI sabemos, desde el pasado 9 de mayo y gracias a la ex ministra Carmen Calvo, que no quiere renunciar a un privilegio que en parte sabe a medieval, en parte a dictatorial y siempre a injusto y desigual. Un privilegio cuya permanencia envenena la sociedad.