¿Puede salvar Sánchez al poder judicial ante Europa?

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Por Domingo Sanz 20 Junio 2021 273 votos - Para Votar tienen que ser usuario registrado
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Teniendo en cuenta lo que desde Estrasburgo se anuncia para el lunes, era normal que Pedro Sánchez intentara tapar una muy mala noticia para España con un mitin sobre los indultos, y mejor en Barcelona.

No tenemos espías en La Moncloa y nada sabemos de los maquiavelismos a la defensiva que puedan tramar Pedro Sánchez e Iván Redondo, pero la fecha del mitin no puede ser inocente, pues se ha decidido hace dos días. En cambio, la del Consejo de Europa, donde participan 47 países, estaba en la agenda desde hace semanas porque corresponde a su reunión mensual.

En tanto que los medios no han destacado la noticia tal como se merece, hay que recordar que el Consejo debatirá un informe sobre la actuación del Estado español contra los independentistas catalanes.

Resumiendo, el encargado por el Consejo para redactar el informe ha sido el diputado socialista letón Boris Cilevics y, si se aprueba, a España se le reclamará que libere a todos los presos políticos independentistas, que anule definitivamente las euroórdenes contra Puigdemont y los demás exiliados y que modifique su legislación en cuanto a los delitos de rebelión, sedición y otros que limitan el ejercicio pleno de las libertades en democracia.

La Comisión ha aprobado el informe del letón con 21 votos a favor y 6 en contra, números que permiten intuir lo que ocurrirá el penúltimo lunes de junio en la reunión del Consejo de Europa. Otro país también será “sentenciado” en la misma sesión: se trata de Turquía.

Pero, de repente, tapar con su mitin en Barcelona la previsible “sentencia” contra el Estado español que se aprobará en Estrasburgo ya no es la única preocupación de Sánchez para el 21 de junio. Seguramente, ni siquiera es la principal.

Incomprensiblemente, las asociaciones que agrupan a la gran mayoría de los jueces, es decir, la Francisco de Vitoria, la Profesional de la Magistratura y el Fórum Judicial Independiente, han emitido un comunicado por el que reclaman al Gobierno de España que “despliegue los instrumentos diplomáticos necesarios para impedir la aprobación del proyecto de declaración en los términos en que aparece redactado, por resultar injustos y afrentosos para uno de los poderes del Estado".

¿En qué mundo viven los líderes de los jueces españoles?

Debe ser un mundo en el que solo son capaces de imaginar España.

Salvo los de Jueces para la Democracia, la única asociación que no se ha sumado a una acción exclusivamente política que ha perjudicado la ya deteriorada imagen de la justicia española ante Europa, y no solo, ni mucho menos, por el repetido fracaso de las euroórdenes. Y tal exceso lo cometen los jueces a tres días de pasar un examen europeo que puede empeorar su reputación.

Que el poder judicial le pida al ejecutivo un imposible, como sería “impedir” que una institución europea sobre la que España no tiene más autoridad que la que se deriva de su democrático pero minoritario porcentaje de representantes, es algo que hace reír en Europa. Mientras, avergüenza a quienes en España no están cegados por los mismos odios que durante tantas décadas cultivaron los golpistas del 18 de julio y sus sucesores, y en los que tanto nos hacen pensar esos que están fracasando con las firmas contra los indultos.

Por tanto, la “petición” imposible “contra” Sánchez de los líderes de las tres asociaciones judiciales mencionadas no es tal, salvo que sean idiotas. En realidad, se trata de una amenaza para consumo interno que se mueve en dos planos diferentes.

Por una parte, el del propio poder judicial, consiguiendo el compromiso público y personal de sus líderes en una posición beligerante contra Pedro Sánchez. Incluso han dirigido la petición al caducado CGPJ para que se pronuncie.

Y también es una amenaza dirigida al gobierno de Sánchez, recordando que continuará la actividad judicial prevista en las agendas de los juzgados contra más de tres mil políticos y activistas catalanes, todas relativas a la consulta del 9 de noviembre de 2014, al referéndum del 1 de octubre de 2017 y a los actos de protesta relacionados.

Y lo hacen, lo de la “petición”, conscientes de que es esa continuidad de la actividad judicial contra el independentismo lo que el Consejo de Europa le dice a España que debe finalizar.

Decisiones tan aberrantes como la “petición” imposible de los jueces a los políticos, pues además de al gobierno también se han dirigido a los partidos políticos con representación en Europa, o hechos como que Casado y Ayuso se hayan tirado toda la semana intentando salir del “jardín” de la complicidad del rey con lo de los indultos, en el que se metieron ellos solos, no hacen sino confirmar que España es un país incapaz de resolver sus propios problemas internos, lo que implicará una intervención más intensa desde Europa.

¿Convocarán los de Vox, PP y Ciudadanos de nuevo a Colón, esta vez cuando la presencia de un relator sea impuesta por Europa?

 

Volviendo a los jueces, el gobierno de Sánchez no puede mover ni un solo dedo sobre su “petición” ante el Consejo de Europa, pues a partir de ese momento nadie podría creerse lo de la separación de poderes en España. Y, según informaciones de ayer mismo procedentes de la UE, hasta las ayudas económicas podrían anularse para los países que no cuiden ese “detalle”.

El autoritarismo demostrado por los jueces con esa amenaza disfrazada de petición solo contribuye al desprestigio de España en Europa y lo único que conseguirá son dos efectos, ambos en las antípodas de lo que esos mismos jueces pretenden:

En primer lugar, en Europa se comprobará la veracidad de las informaciones que los independentistas divulgan sobre la represión que sufren en España.

En segundo lugar, la mayoría parlamentaria que sostiene al gobierno de Sánchez terminará asumiendo la necesidad de una reforma importante de la Justicia en España, pues es mucha la capacidad de crear conflictos incontrolables que tienen los tribunales más importantes, el TS, el TC y la AN, a los que se añade ahora un muy motivado Tribunal de Cuentas. 

Si un Pedro Sánchez que aparenta estar dispuesto a casi todo para resolver lo del encaje de Catalunya en España, no se da cuenta de que el “casi” sobra y que, por tanto, tiene que abrir el melón de la Constitución y del modelo de Estado sin condicionarse a un consenso con una derecha que nunca se implicará si no es quien domina el escenario, terminará viendo como el futuro se le escapa de las manos, sin llegar a entender ni cómo ni cuándo comenzó la derrota.

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