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FotoPequeDS24082015Explicación para leer en febrero de 2016 o más adelante.

Todos tenemos momentos de locura, y no es fácil eludirlos cuando tras dictadura, transición, y largo bipartidismo lleno de frustraciones construidas, entre otras condiciones ambientales, sobre una memoria limitada y deformada, florece de nuevo la vida un quince de mayo inesperado. Aquella movida no parió una candidatura con pretensiones de poder, pero sí una única consigna electoral que, contra el nulo apoyo de todos y cada uno de los partidos políticos, aludidos o no, y la ignorancia cómplice de los medios, convocaba al 20N y consiguió un digno nivel de apoyo popular que, por supuesto, también convino que quedara en la oscuridad.

El pasado 20 de diciembre, cuatro años después, ciegos, sordos y agarrotados todos, incluso los emergentes que se apropiaban verbalmente de la Puerta del Sol para pescar entre los recuerdos, volvieron a rechazar el deseo de cambio que alimentó aquella consigna, y se volcaron como locos a por cualquier escaño, cada uno por su cuenta y cómo fuera. Ante su nuevo fracaso, no el de la consigna que consiguió incluso mejorar el apoyo de 2011 sino el de los candidatos al Senado que no fueran del Gobierno, ni siquiera la historia podrá desvelar si los Sánchez, Iglesias, Garzón, Rivera y Díez fueron más inútiles que ambiciosos, o al revés, a la hora de trazar la única estrategia posible para una victoria en las urnas que abriera las puertas a reformas progresistas, o si lo que pasa es que la acción política en España está sometida a tales límites que impiden cualquier propuesta rompedora, por muy evidentes que sean sus posibilidades de éxito.

Pero entre ambas “fiestas de la democracia”, el éxito conseguido por la consigna del 15M aquel 20 de noviembre no dejó de martillear en muchas cabezas, cumpliéndose lo de que muchos deseos son fuente de ilusiones imposibles, pero requieren siempre algún tipo de satisfacción personal. En este caso, y como les ha pasado y seguirá pasando a tantos, la solución consistió en que cuatro años después de aquel mayo levantisco y más de seis meses antes del 20D, los cinco líderes de los principales partidos políticos de ámbito estatal que no dejaban de hablar de cambios recibieran por correo certificado un documento de más de ochenta páginas divididas en 19 capítulos, escritas para demostrar que la única opción posible de victoria consistía en formar una gran coalición al Senado que impidiera la mayoría letal que conseguiría el PP, al regir un sistema mayoritario para el reparto de escaños. El resto es de sobra conocido, pues Rajoy los suyos no dejan que pase ni un solo día sin amenazar con sus 124 senadores. Tanto, que terminaremos pensando que son elementos peligrosos.

El documento en cuestión, que pronto cumplirá un año y por tanto solicita comprensión con el efecto cruel del tiempo cuando rompe la velocidad del sonido como ahora, se divide en los 19 capítulos citados, de los que para la ocasión se han seleccionado únicamente la Introducción, el último y los cuatro que componen un relato de política ficción protagonizado por los cinco líderes nombrados, pero que “hablan” cada uno de ellos detrás de una de las mayúsculas B, C, D, E y R, y que, a partir de sus diálogos y comportamiento, esperamos que sea usted capaz de identificarlos y, de paso, se entretenga también con este juego de leer.

Como los importantes destinatarios de mayo de 2015 no han respondido ni por activa ni por pasiva al reto y han sido derrotados, aunque por estas fechas cuatro de los cinco estén intentando formar un gobierno precario, hemos decidido convertir esto en una especie de carta abierta del pasado, quizás con futuro, ejerciendo nuestro derecho a divulgarlo libremente para quién desee leerlo.

Domingo Sanz, Palma de Mallorca a 9 de febrero de 2016.

Dedicado a todas aquellas personas inocentes a quienes las conveniencias les impidieron ver satisfecha la Justicia.

………………….

La ruta S para el cambio de modelo (en pos de una mirada)

INTRODUCCIÓN

“La ruta S…” tiene un poco de varias cosas: Análisis de datos electorales de los poco interesantes, algo de ensayo, otro tanto de panfleto voluntarioso y también ficción: un diálogo imprevisto entre líderes políticos que llegan a un acuerdo en circunstancias extremas.

Pero ante todo es una propuesta concreta y con fecha de caducidad, que determinará el Presidente del Gobierno.

Me preocupaba saber si existe alguna manera honesta de ganar las elecciones generales compitiendo contra presupuestos fuera de la ley como los que hemos visto en anteriores comicios, y que volverán a repetirse.

Creo que sí, aunque es difícil. Por eso, esto va solo de política, en su vertiente de estrategia electoral.

Son páginas con números, gráficos, disquisiciones, conclusiones, relatos y argumentos. Si no tienes tiempo para tanto, con solo 15 minutos puedes leer “La espantada”, “Entre paréntesis 1”, “Entre paréntesis 2” y “Queridos adversarios”, partes noveladas para entretener e intercalar media sonrisa. Si no tienes ni ese tiempo, puedes saltar incluso los dos de los paréntesis, que son los más largos. Y si lo que consigas leer te inquieta un mínimo, te ruego que no renuncies al resto.

Es una propuesta, como decía, pero solo para rompedores, dura de plantear pero de feliz ejecución y éxito garantizado si se le pone un poco de cariño. Voy a seguir removiendo lo que sea necesario para que llegue a las próximas elecciones y triunfe.

Solo dimitiré de mi empeño si me entero que se firma otra solución mejor.

Escrito por Domingo Sanz, en Palma de Mallorca, 15 de mayo de 2015.

INDICE

La espantada

La ruta S para el cambio de modelo

Elecciones generales en estados de crisis

El dilema de 2015 y la Troika en nuestras elecciones

El comportamiento del electorado

Buceando más en 2011

Entre paréntesis 1

Fuertes en el eslabón débil

El Senado y sus elecciones en 2015

Una oportunidad histórica

Una sola decisión convence más que mil propuestas

La opción ganadora de los partidarios del cambio

La imbatible fuerza del ejemplo

Entre paréntesis 2

Las reacciones en contra

Lo de Cataluña

La movilización electoral es la condición para el triunfo

Queridos adversarios

El final es un deseo

La espantada

 

Estimado amigo,

No nos conocemos, pero aún así te contaré algo que quizás ocurrió, seguro que sabes a lo que me refiero. Fue después de las municipales de mayo de 2015 y antes de que se convocaran las generales.

Estabais tú mismo y el moderador, en directo, con otros cuatro aspirantes a lo más, sentados en torno a la mesa del debate y con las cámaras de televisión apuntando a los detalles. Había llamado al plató desde la calle Génova el presidente del partido del gobierno, anunciando que un atasco imprevisto producido por una manifestación feroz, o viceversa, le impediría llegar a tiempo pero que por él, que era un caballero, no había inconveniente en que el enésimo debate pre electoral para no pedir expresamente el voto comenzara, que se incorporaría al mismo en cuanto el terremoto urbano fuera amainando.

Tampoco estaban los nacionalistas.

Todos vuestros reflejos estaban en tensión, dispuestos a cualquier oportunidad que insinuaran las palabras para poder diferenciarse cada uno de los demás.

De repente la publicidad. Eran sesenta segundos para respirar.

Sin previo aviso y relajado, el moderador evocó un recuerdo bello y prohibido que, aunque ninguno de los presentes lo hubiera vivido, provocó que el instante de shock fuera inevitable y entonces, uno de vosotros miró a todos, quizás tu mismo aunque nadie recuerda quien, pero sí que rayo borró en silencio las distancias.

Fueron seis segundos inmortales.

Mientras tanto los espectadores, masivos, comenzaron a enviar mensajes a la ONG de las pantallas para colaborar con la investigación por el futuro o con los niños pobres del presente, porque el Gobierno no había puesto el dinero y, a esas alturas, ya no engañaba ni con el mejor disfraz para la mejor patraña.

El receso estaba ardiendo y el moderador, experto, testigo incómodo y consciente, se retiró discreto hasta que sonara de nuevo la campana.

En ese momento ya iban treinta mil mensajes de apoyo a la causa.

Sonó volver á la mesa y regresó él, con el del partido pre-potente que, por fin, había llegado, pero vosotros os habíais ido. Así, como suena. Seguro que te acuerdas porque fue la bomba de la pre-campaña. Estabais reunidos a escondidas ya lejos, todos, solos e inalcanzables, valientes por haber salido huyendo de lo establecido, hablando del moderador que había dicho aquello durante el tiempo muerto, para que regresarais a vosotros mismos sin saberlo.

Alguien envió un mensaje a la emisora pidiendo disculpas por la situación pero que, como todos eráis unos caballeros y una señora, el debate podía seguir en vuestra ausencia.

Pero las pantallas de las televisiones se negaron. Todas habían quedado atascadas en lo mismo al mismo tiempo. Lo único que aparecía eran gráficos que respiraban jadeantes, proyecciones de colores para todos los tramos entre el próximo minuto y el siguiente año, comparativas entre previstos y reales, además de los clásicos desgloses autonómicos, provinciales, municipales y otros mil más, incluidos los financieros. Todos correspondientes a la contabilidad de los mensajes de una solidaridad que había silenciado la palabrería y bloqueado las programaciones.

Las emisoras de radio y los periódicos digitales también informaban de lo mismo, pero conseguían reservar un hueco para el resto de lo que iba pasando.

Tres millones de mensajes.

Treinta millones de mensajes.

Trescientos millones de mensajes.

¡¡Tres mil millones de mensajes!!

Unos meses más tarde rebosaron los almacenes de mensajes de las operadoras, y la gente salió de sus casas en pos de una mirada.

Pero no te asustes.

Esto que sigue a continuación es un resumen de lo que os dijisteis entre vosotros aquella tarde-noche camino de una madrugada interminable hasta el día de las elecciones generales, sin moderador ni nadie más que os obligara a lo previsto. Por tanto, lo que vas a leer te sonará bastante.

Os pusisteis como locos a contar los números de la última tanda de urnas en libertad, empezando por aquellas primeras tan bellas que parecieron salir de la magia que estalla cuando la ilusión triunfa sobre el miedo, y a imaginar soluciones entre todos para deshacer el lío que se había ido enredando durante tantos años desde el último principio.

Y hablasteis libres pero no a lo tonto con prosa emocionante aunque trabajada, para inventar algo y creer en ello.

Fue aquella vez en la que no recordabais como había que hacer para disfrazar las intenciones con palabras.

Solo conservo tres recortes textuales de lo que os dijisteis, que los incluyo en el documento, más o menos en el momento que se produjeron. El resto te lo contaré prosaico y voluntarioso, cómo si tuviera que volver a convencerme y convenceros de aquel atrevimiento.

No recuerdo bien como acabó aquello, pero no debió salir mal del todo, porque sigo. Es probable que la cosa quedara un poco a medias.

Hoy han pasado los años, la memoria es lenta y tenía que enviártelo para que llegara pronto hasta este tiempo, porque también es nuevo.

……………………………………………

Entre paréntesis 1

Lejos, solos e inalcanzables, hablabais fuera de los focos como niños que no hubieran aprendido todavía que antes de decir cualquier cosa hay que calcularla.

E. Me cuesta reconocerlo, pero no había prestado nunca atención a estos detalles de las elecciones anteriores. Y no sabiendo del todo para qué estamos aquí, aún no tengo claro si podemos sacar alguna conclusión que nos sirva.

C. Desde luego, esta reunión no existe.

B. Yo eso no lo puedo pactar. Hemos salido huyendo de la luz artificial y estamos a oscuras, pero seguimos juntos. Esto es real, y a mi no me pesa, de momento.

D. Estoy de acuerdo

R. Creo que merece la pena que hablemos de lo que hemos encontrado en todas esas votaciones anteriores. Date cuenta que si hubieran sido solo cuatro o cinco procesos electorales podríamos dudar, pero con once es distinto. Por ejemplo, de los resultados del 77 y el 82 se podría deducir que los rechazos al Senado durante la democracia serían más altos, pero no fue así. Ahora, en cambio, la pregunta es ¿Qué puede ocurrir después de lo de 2011?

C. Pasare la información al comité electoral de mi partido, para contrastar los datos.

D. Oye, que tu mismo has visto que esto lo hemos sacado esta noche entre todos de la wiki, de una web de referencia y de la del gobierno.

B. Estoy de acuerdo. Os propongo lo siguiente: Seguimos hablando sobre esto. Si llegamos a alguna conclusión entre todos, tiramos adelante. De lo contrario, pacto de silencio.

E. Ya, pero ¿que decimos de la espantada?

D. Lo podemos dejar para el final. Mientras tanto, que nadie se escape de aquí, bajo ningún concepto.

E. Yo creo que diciendo la verdad no entraremos en contradicción.

C. ¿Acaso sabemos la verdad? ¿Acaso tu verdad es la misma que la mía? Yo, desde luego, no entiendo esta situación.

B. Me temo que C tiene razón. Lo que nos ha pasado es incomprensible y, por tanto, inexplicable. Creo que ha sido una especie de coincidencia de subconscientes en el mismo momento y por el mismo motivo, lo que ha provocado en los cinco el mismo impulso, y ya me explicaréis con que ropa vestimos esto, porque ahora mismo estamos en pelotas. Creo que la solución no es inventar un cuento, sino descubrir ese elemento común que se esconde dentro de nosotros, porque aún no lo hemos encontrado, y que es la verdadera causa de que abandonáramos juntos el debate. Yo de aquí no me voy hasta que no sea capaz de dar la cara con algo mínimamente razonable.

R. De acuerdo. Porque tanto la prensa como los nuestros nos van a dar hasta en el carnet de identidad si no salimos de aquí triunfadores.

D. También estoy de acuerdo. Entrando en materia, para mí todo son dudas. Tan probable es que este comportamiento electoral que hemos revisado no esconda nada que no enseñe, como que tengamos delante de nosotros el enigma que, si sabemos resolverlo, puede conducir al éxito. En ese caso, el descubrimiento sería propiedad de los cinco, vaya problema. Por cierto, una cosa que nada tiene que ver con todo esto: creo que la democracia está en peligro y que no debemos salir de esta habitación sin comprometernos a conjurar ese riesgo.

C, E y R al unísono. ¡¡No digas tonterías!!

D. Pero también creo que hay un ambiente favorable para fortalecerla.

B. Estoy con él. Sí a la gran crisis del 29 le siguieron dictaduras criminales y una guerra mundial, a esta inmensa crisis de los activos basura, o como se la llame en el futuro, le pueden seguir peligros parecidos o distintos, pero peligros.

E. Ahora es imposible un levantamiento militar.

B. Pero no que los autoritarios ganen las elecciones por mayoría absoluta, y no solo en España. No sería la primera ni la segunda vez, ¿verdad? Acto seguido cambiaran las leyes a su favor, primero para seguir ganando y después para eliminar las garantías democráticas, y así ni siquiera tener que molestarse en pedir un voto ya cautivo cada cierto tiempo. ¿Os suena?

C. Sí, por supuesto. Aunque la Constitución está bastante blindada, tanto para cambios en un sentido como en el otro.

B. Salvo los que se pueden improvisar en una noche de verano.

E. No es cosa de provocar ahora, así que regresemos al futuro inmediato. ¿Acaso alguno de nosotros es tan ingenuo como para pensar que, si vuelven a ganar los mismos, no habrán aprendido de los errores que han cometido contra sus propios intereses? Creo que lo que harán el primer día, si ganan, y con la excusa del terrorismo, es endurecer aún más las medidas de recorte de libertades y cambiar más a su favor las leyes electorales, que en esta legislatura han tenido que dejar para el final, hasta que se han podido relajar algo con la economía gracias al cambio de política del BCE.

C. Eso es verdad. Sin poder enviar algún tipo de mensaje optimista no se atrevían a prohibir ciertas manifestaciones, o a que la prensa pudiera publicar fotos de policías “trabajando”. Sobre esto último, ya hay que ser ruin, sabiendo que casi todos los periódicos deben dinero a Hacienda por culpa de la crisis, tal como se le caía la baba a Montoro mientras lo amenazaba.

R. Pero Europa no consentirá excesos en los retrocesos.

D. Sí, y lo mismo hasta sancionan a nuestro gobierno. No seamos ilusos. Primero, que a la Troika le interesan gobiernos que tengan a la gente lo más inmovilizada posible, siempre que se cubran las apariencias. Segundo, que estos son del estilo autoritario y, sin remontarme a su carga genética ni citar parecidos, a ellos nunca les han importado las críticas externas. Es más, las utilizan, como todos sabemos, para exacerbar el nacionalismo rancio que traducen en apoyo al gobierno, frente a un enemigo exterior inexistente, y así desprestigiar al adversario interior, legal y real.

B. Pero a ver. ¿Por qué estamos aquí? El moderador nos ha sorprendido con un recuerdo electoral pero tabú. Todas las “fiestas de la democracia” se asoman a ese abismo que se oculta en una jungla de millones de sentimientos, deseos y conceptos particulares de la vida, convocados a expresarse, aunque de manera bien encorsetada, un solo día cada varios años en una urna, y sumarlos después con desigualdad bien calculada por sus máximos beneficiarios. Ganar en estas condiciones requiere de un verdadero invento y tenemos poco tiempo. Casi qué sea de noche nos favorece para que nada nos despiste, salvo nosotros mismos.

E. De todas formas, en España parece que no hay riesgo de involución, de momento. Los que mandan ahora no van a ganar de nuevo.

D. Pero durante estos cuatro años han inoculado el veneno de la ?crueldad en el alma de mucha gente como medio para salvarse de la crisis, y no sabemos hasta que punto ha calado esta maldad en los millones que van a ir a votar. Hay que tener en cuenta que todos nos creemos esencialmente buenos, pero después elaboramos coartadas mentales con las que nos justificamos a nosotros mismos muchas de las decisiones que tomamos, para considerarlas el mal menor o el necesario. Todo esto es muy sutil, y no hay manera de saber en qué grado estará la infección colectiva con el virus del mal cuando llegue el día de las urnas. Esto es, precisamente, lo que solo el recuento nos podrá mostrar pero, dadas las condiciones de nuestra democracia, no hay posibilidad alguna de arreglo a corto plazo si la cosa sale seguir con la violencia del Estado contra la Sociedad.

C. ¿Qué tal si revisamos las normas vigentes de circulación electoral y simulamos experimentos?

R. Contra eso que dice D, está claro que no se puede ir de frente. En el fondo, desde niños nos enseñan que si no te salvas tu mismo, los demás no van a hacerlo por ti.

B. Bien, pero la política solo se justifica con la defensa de los intereses colectivos, y de todos por igual.

R. Pero no contra los de cada uno de los individuos que componen esa colectividad.

D. Además, hay otro detalle de la psicología social que debemos tener en cuenta. La gran mayoría de los votantes son trabajadores de empresas privadas, acostumbrados a la jerarquía. Este gobierno no solo ha inoculado la cultura empresarial promoviendo el emprendimiento individualista, que eso no sería malo si no estuvieran engañando, sino también con una manera de gobernar como si las instituciones públicas fueran sus propias empresas. Esto va componiendo en la mente colectiva una filosofía que disuelve poco a poco los conceptos de servicio y bien público, vaciando la política de su significado actual y abocándonos a un mundo que no conocemos, pero que no parece muy democrático pues, por definición, las empresas no lo son.

R. Las empresas son democráticas porque votan los que tienen que votar, los accionistas en función de su capital.

D. Entonces te diré que la sociedad parece como una empresa de esas en las que los ejecutivos, en nuestro caso los políticos, arruinan a los accionistas, y encima no pueden echar a los gestores hasta pasados cuatro años.

R. Eso se puede mejorar.

D. ¿Sabes cómo? Se me acaba de ocurrir la solución. Propongamos que la sociedad funcione como una empresa, pero de las grandes y mejor organizadas. A ver, estoy esperando respuestas.

C. Como las del IBEX 35.

D. Exacto. ¿Y cómo funciona la democracia en esas empresas que, por cierto, son materialmente indestructibles?

E. Se reúnen una vez al año para aprobar las cuentas. ¿Qué propones, elecciones cada año?

D. Frío, frío. Se reúnen una vez al día, justamente desde las 9 en punto hasta las 17:38 horas. En la Bolsa. Allí es donde realizan un referéndum diario sobre todo lo divino y lo humano relacionado con la empresa. Allí es donde en minutos se decide despedir a un director de esos que ahora llaman CEO.

C. ¿Qué tal si antes de hacer reformas ganamos algunas elecciones?

R. Yo no entraría esta noche en tanta filosofía si lo que queremos es ser prácticos y no sufrir bajas, la mía la primera.

C. Me sumo a esta condición para seguir hablando.

D. Vale, me he pasado. Intentemos responder a la pregunta de C. Supongo que sí estamos de acuerdo en inventar algo para ganar las elecciones y hacer unas leyes que conjuren los peligros de este absolutismo de nuevo cuño que se disfraza de progreso y eficacia. Hay que tener en cuenta que la corrupción y la delincuencia que practican desde siempre son aglutinantes muy potentes porque combinan ambición y miedo entre sus huestes, componentes que, como en las mafias, solo se rompen en el último instante, cuando ya lo dan todo por perdido. Por eso, su resistencia a la decadencia es muy elevada. Además, son los que tienen más dinero, y eso siempre les ayuda a resistir y a renovar continuamente su “ejército”.

B. Creo en dos cosas: En que C tiene razón y que tenemos que centrarnos en lo que coincidamos todos y también en que D tiene que dejar de hablar un rato, si es que queremos ser prácticos. Vienen las elecciones generales y no podemos consentir que estos de ahora sigan mandando en el futuro. Es lo único que nos debe preocupar en este momento. Después, confiemos en que seamos capaces de hacerlo mejor, según lo que las urnas del Congreso nos concedan a cada uno.

C. Es que de lo que se trata es de saber si hay algo en lo que podamos ponernos de acuerdo hoy que nos beneficie por igual a todos y, además, nos permita fortalecer la democracia, que es lo que creo que queremos los aquí despiertos.

R. Y ganar. Tenemos de plazo hasta el alba.

E. Las elecciones pueden abrir la puerta a los autoritarios o a más democracia. Y ahora tenemos elecciones generales. Se me esta ocurriendo una idea.

R. En ese caso, avisaré para que nos traigan las pizzas. ¿Quién quiere cerveza?

D. Con permiso: ¿Qué os parece si elegimos para beber algo que nos mantenga despejados? La noche es larga y de aquí no salimos sin un acuerdo entre todos para ganarle las elecciones al miedo a seguir siendo libres y a…

B. Con tal de que te calles estoy dispuesto a beber hasta cloro del que sale por el grifo.

E. Creo que debemos evitar que nos molesten. Vamos a cortar toda relación con nuestros móviles, tabletas y artilugios similares. Todo el mundo sabe lo que ha pasado y los nuestros, si no son tontos, deberían imaginar que estamos ocupados. Y aquí donde estamos no vamos a poner ni la tele. Debe haber tal lío montado que… menuda publicidad. Lo mismo alguien corre el bulo de que nos han secuestrado.

B. Si salimos con algo importante que decir será como si nosotros mismos hubiéramos derrotados a los secuestradores. Un poco de eso hay. De lo contrario, nos hundimos.

C. Una pregunta: ¿Por qué has precisado eso de “según lo que las urnas del Congreso nos concedan a cada uno”? El Senado también cuenta.

B. Y ahora que hago, ¿me pongo a reír o a llorar?

Seguro que el lector ya habrá puesto a cada letra parlante la cara que le resulte más parecida. Suyo será el acierto porque a mí, la Ley de Protección de Datos y el respeto por la intimidad me aconsejan evitar en este momento nombres y apellidos.

……………………………………

Entre paréntesis 2

Eran las tres y media de la madrugada.

E. Chicos, necesito masaje para reanimación o paréntesis para cabezada.

R. Por cierto, ¿sabéis que de los pocos sitios en los que ha habido alguna vez coalición para el Senado, incluyendo incluso a partidos importantes, ha sido Cataluña? ¿Y sabéis porqué? Porque somos prácticos. ¿Y sabéis el nombre de alguna Comunidad Autónoma, juraría que la única, en la que el PP no haya conseguido jamás ni un solo senador?

D. Aceleremos. Estamos lanzados. Vamos a imaginar que la explicación de nuestra huida del plató fue una visión colectiva e irresistible del futuro inmediato, y que ya nos hemos puesto de acuerdo. Pasemos a lo concreto, punto por punto.

R. Vale. Puntos: Elección de los candidatos de la coalición. Medios de comunicación. Promoción. Redes sociales. Interventores en las mesas electorales. ¿Se os ocurre algo más?

C. Hablemos de candidatos y medios de comunicación. Para lo demás, soy partidario de contratar un gerente, establecer unos objetivos y dedicar un presupuesto. Podemos poner el dinero nosotros y ajustar cuentas cuando recibamos las subvenciones.

B. Prefiero dotar una caja común para esto con aportaciones a medias.

R. Es lo lógico.

E. Según el dinero que haga falta, no sé si podremos. Nos endeudaremos si nos dejan.

B. Intuyo que va ser una campaña más financiada por el entusiasmo que por la pasta.

D. ¿Qué os parecen unas primarias abiertas a toda la sociedad, en todas partes el mismo día, para elegir a los candidatos?

C. Extraordinaria propuesta, pero no la argumentes que la estropeas. Nos conviene tener un plan B para el caso de circunscripciones en las que no haya primarias por el motivo que sea.

E. Por ejemplo, que cada partido aporte nombres en cada circunscripción y, si no hay unanimidad, que los candidatos se adjudiquen por sorteo.

C. Me parece que daríamos una imagen poco seria aunque, desde luego, nuestros candidatos se presentarán para suprimir el Senado. Preferiría que fuéramos capaces de ponernos de acuerdo.

E. Por supuesto, pero si se generaran conflictos locales se va automáticamente al sorteo. Ya veréis como se esmeran para ponerse de acuerdo. Y además, un sorteo es una solución siempre justa. ¿O acaso los españoles no juegan a la lotería? Hasta lo retransmitirían algunas cadenas de televisión?

R. Vayamos a tope a por las primarias abiertas. Serán muy distintas a todo lo que se ha visto hasta la fecha. Desde luego, daremos la campanada.

C. Que se añade a lo de andar montando una coalición al Senado para suprimirlo. Claro, ahora caigo, es cierto, tiene que ser entre todos porque por separado no podemos. ¿Por qué acabo de decir esto? ¿Qué hora es?

R. Lo siento, pero no veo, aunque yo soy partidario de intentar, en primer lugar, que los candidatos sean personas independientes del mayor prestigio en cada provincia, por lo que, en lo posible, nuestros partidos deberían renunciar a presentar afiliados, y así evitamos competir unos contra otros. Es un sacrificio asequible.

B. Hay un detalle que avala esta propuesta de R. ¿Sabéis cuantas candidaturas diferentes se presentaron al Senado en las elecciones de 2011? Ni más ni menos que 61. ¿Sabéis cuantas consiguieron senadores? Únicamente 7, las de los dos grandes y los nacionalistas. Es decir, que hay muchas personas, que no pertenecen a ninguno de los partidos que aquí representamos, que fracasaron en 2011 pero que quizás se presentarían a unas primarias para formar parte de la candidatura de nuestra coalición, y con verdaderas posibilidades de triunfo. En esto reside la capacidad de integración de líderes sociales. Lo veo muy claro.

D. ¿Y si se infiltran los contrarios?

E. Ni me imagino esa posibilidad.

B. Propongo que cada uno de nosotros nombre a un responsable y se monte una comisión política para coordinación.

R. Crear una comisión política es riesgo de reproducir debates y generar tensiones. Soy partidario de una simple oficina central de gestión de las candidaturas que se domine la normativa, resuelva los problemas prácticos, evite errores de tramitación y dependa directamente de nosotros. Para las primarias abiertas que se pongan de acuerdo nuestras organizaciones en cada provincia, con unos criterios únicos y por escrito que establezcamos desde aquí, y antes de empezar. Lo normal es que todas se esfuercen espontáneamente por conseguir las primarias con mayor participación y los candidatos de mayor prestigio.

E. En mi opinión, todo lo que se derive de esta noche y hasta el día E tenemos que controlarlo nosotros cinco directamente. La burocracia sí, pero la magia no se delega.

C. Estoy de acuerdo con R. Nosotros tenemos estructura de sobra en todas partes. Por cierto, todos los candidatos deberían firmar una aceptación del programa de la Coalición, tan sencillo que tiene un solo punto, más la declaración de bienes, etcétera.

B. De acuerdo con lo de la estructura en todas partes, pero el éxito de votos solo será posible si todos apoyamos la Coalición sin fisuras. Todos, en todas partes, que los medios y el Gobierno disfrutarían con cualquier división interna. Y sobre hacer firmar a los candidatos, de acuerdo, pero también debemos retratarnos los partidos que formemos la coalición.

C. Por supuesto, y con toda la parafernalia.

B. ¡Viva la transparencia!

R. ¡Muera la ironía de madrugada!

E. Voy a ir a por un cubo de agua helada y se os van a quitar las calenturas.

D. Creo que el entusiasmo que producirá la Coalición va a facilitar muchas cosas.

E. De regreso a la realidad, no podemos olvidar que, aunque vayamos juntos al Senado, competiremos entre nosotros por arañar cada voto al Congreso.

D. Sí, pero tengo la impresión de que lo vamos a hacer con más educación y respeto que nunca. Me temo que esta vez el PP va a ganar por goleada absoluta en el campeonato paralelo de violencia verbal, amenazas, insultos, excesos y horteradas que van a celebrar las televisiones. ¿Qué tal si firmamos ahora mismo esa derrota los cinco?

B. A ese fracaso me apunto, y si le sirve al enemigo para ganar las elecciones, emigro.

E. Poco aguante veo en ti, adversario, aunque no por ello menos colega. Componer esta frase a estas horas tiene mérito, ¿verdad?

B. Es verdad, no soy un profesional de esto.

C. Vale. Resuelto lo de los candidatos, que hacemos con los medios de comunicación.

R. Pienso que eso va a ser una fiesta, y que no nos va a exigir mucho esfuerzo. Además, deberemos dar protagonismo a los candidatos, que deberían ser personas de categoría y que supieran estar en cualquier sitio.

E. Lo normal es que, de repente, y por primera vez en la historia, el Senado interese a los de la prensa.

D. Pues pasaremos a la historia.

C. No estoy dispuesto a que se abra la veda de una caza de brujas contra los senadores y ex-senadores.

D. O estamos a favor de la libertad de prensa, o en contra, que, en ocasiones, a todos nos pesa.

E. Son gajes del oficio, querido C.

B. Es inevitable. Desde el momento que se conozca el programa electoral, un solo punto, de la Coalición, el ambiente de desguace del Senado va a calar en toda la sociedad.

R. Vamos a poner de moda el Senado, y no hay nada mejor para ganar en algo como ser el que manda en la moda. Podemos imaginar: Los periodistas, por su propia iniciativa, van a investigar lo que nos ha costado el Senado desde 1978 y su conversión, por poner un ejemplo clásico, en puestos de trabajo normales. También van a presionar hasta desvelar las agendas de los senadores y descubrir más Monagos. Y no digamos el pelotón que puede ir creciendo de senadores imputados y más, con Bárcenas y Granados liderando. Van a estudiar los países donde hay Senado y donde no, y a comparar las democracias, y se constatará que el Senado es casi siempre un órgano menos democrático. También se debatirán las alternativas al Senado, habiendo quien proponga hacer más proporcional la elección de diputados, tanto ampliando su número como modificando la Ley Electoral, por ejemplo. Incluso hasta se harán, por primera vez, encuestas sobre tendencias de voto al Senado, sencillas, de una sola pregunta ¿Votará usted a la Coalición para suprimir el Senado o a cualquier otro candidato? Creo que movilizaremos a millones de abstencionistas.

B. Además, el tema del Senado va a estar en todos los debates electorales, y saldrá solo gracias a que habremos montado la coalición y, por tanto, ganaremos esos debates, porque el que da primero da dos veces. Los medios nos van a hacer gran parte de la campaña de la Coalición. Esto va a ocurrir con toda seguridad.

                                                                                          

C. Sí, pero el PP se quedará con el monopolio de la defensa de la Constitución del 78 y del espíritu de la Transición.

R. Entonces perderán. El pasado no es un buen argumento para ganar elecciones, y no pasará nada si les dejamos esa carta para que la jueguen toda ellos. Y siempre habrá quien recuerde que defienden la Constitución igual que sus predecesores defendieron los principios del Movimiento Nacional hasta el penúltimo minuto. Y además, gracias a nuestra iniciativa, se abrirán debates sobre los cambios en la Constitución a los que no les quedará más remedio que acudir a la fuerza. Las alabanzas al continuismo se traducirán entre la gente por defensa de la corrupción y los privilegios, y las amenazas de que cualquier cambio es un abismo no darán ningún miedo.

D. Propongo no salir de aquí sin pactar antes el nombre del portavoz oficial de la Coalición al Senado por el Cambio, alguien que rompa moldes.

R. Yo apostaría por Felipe para ese cargo.

(Se adueña de la oscuridad un silencio confuso).

C. Desde luego, R va de “enfant terrible”. ¿No decías que el “pasado” no vende mensaje?

R. Pues no me esperaba de ti esta respuesta. Para nosotros, Felipe sería, si se atreve, el pasado recuperado para un cambio nuevo. Un mismo hombre protagonista de dos cambios y este, con nosotros. A ver quien da más. Parecerá que se ha tomado el elixir ese de la eterna juventud. Es un servicio que se le pide por España y, si no acepta, quedará como un cobarde, ponga la excusa que ponga. Y además, alguien que será aún más transitorio en su papel que unos senadores que saldrán elegidos para gestionar su propio funeral, político, no creo que asuste a nadie. En mi opinión, el montaje cuadra ¿Cómo lo veis?

C. Yo, si E no me hubiera quitado el móvil y no se hubiera ido la luz, lo llamaría ahora mismo, que aunque esté durmiendo es probable que se haya olvidado de apagarlo, y lo dejamos resuelto. No creo que acepte. Por cierto, os habéis dado cuenta de que estamos a oscuras.

D. Pues es verdad, ¿desde cuándo?

E. Debe hacer una media hora. Lo recuerdo porque tuve que volver a gatas del sitio donde he puesto los teléfonos y demás artilugios.

B. Yo tampoco me había dado ni cuenta. Pensé que se me habían caído los párpados.

R. O sea, que no había luz cuando E nos ha amenazado con la ducha de agua fría.

E. Es verdad, no había.

C. Aquí, o estamos todos ciegos, o todos locos.

B. Estoy tardando en digerir ese nombre. ¿Era Felipe, verdad, González? Seguir diciendo algo, lo que sea, mientras me recupero del mazazo.

R. Si alguien se atreve, que diga otro nombre con el que podamos asustar más a los del Gobierno.

E. Por mi parte, de acuerdo. Pero hay que hablar con él antes de separarnos y, si nos dice que no, a ese hombre hay que taparle la boca como sea. No le vaya a dar ahora por convertirse a transparente y antes de las elecciones se sepa que nos dio calabazas. C, te voy a decir algo para que no lo olvides ni un instante: si llamamos a Felipe, conteste lo que conteste, tú sigues con nosotros hasta la derrota o el triunfo.

C. Desde luego, si acepta, Felipe hará otro gran servicio a la democracia.

D. Me duele la propuesta, pero reconozco que con don “Por consiguiente” de estandarte, hasta el PP pedirá el ingreso en la Coalición.

B. A las cuatro y pico de la madrugada no estoy en condiciones de dudar sobre si alguien de los de aquí habla en broma o en serio. Por si es lo primero, y siguiendo la corriente, nos convendrá no desvelar el nombre hasta que esté cerrado el plazo para presentar coaliciones. Por si es lo segundo, no creo que el PP tenga margen para hacer muchas piruetas. A mí, de momento, no se me ocurre un candidato alternativo de la misma categoría.

D. Yo, lo que quiero decir es si no es menos cierto que Felipe nos debe un gesto de reconciliación con la historia, por los errores que cometió. Tiene a su favor que es el único al que todo el mundo le va a perdonar las meteduras de pata.

C. Amigo D, hay impertinencias que lo son porque arañan en los peores recuerdos. Internet ha puesto de moda lo del derecho al olvido y, en el fondo, es la misma polémica pero en particular y tecnológico. Vayamos a lo positivo y que cada uno interprete lo que ocurra como quiera. Desde luego, si Felipe nos echa una mano demostraríamos dos cosas: capacidad para ponernos de acuerdo en asuntos del máximo nivel y voluntad indiscutible de gobierno.

R. No sé si os dais cuenta, pero si FG acepta, además de todo lo dicho y lo que imaginamos, quebraremos el mensaje de estabilidad y continuismo que monopolizaría el PP, tal como antes nos decía C, preocupado. Además, no les quedará más remedio que insultar también a Felipe, o directamente rendirse. Yo también estoy por “pelillos al océano”, en este caso, que el mar se nos queda pequeño, y he sido yo quien lo he propuesto, aunque este detalle puede quedar entre nosotros.

E. Voy a por la caja de los truenos, digo de los teléfonos. No me queda más remedio que avanzar a ras del suelo y muy despacio, espero no perderme. No decidáis nada importante hasta que vuelva. Después podremos alumbrar algo con las luces de las pantallas.

B. No estoy dispuesto a escuchar nada que no sean nuestras propias voces hasta que lleguemos a un acuerdo. Prefiero estar a oscuras que oír cualquier sonido que no sea humano. No podría soportarlo.

C. Entonces, ¿para qué queremos esa caja, que no me acuerdo?

R. Para que llames a Felipe.

C. Lo he dicho antes ¿verdad? Pues no me queda más remedio que cumplirlo. Oye, ¡E! ¿Quieres que te alumbre con mi fuego en tu travesía por el oscuro desierto?

E. Si te acercas a menos de un metro llamo a los bomberos.

C. Más te vale llamar a R, que tú solo le das calabazas y él todo el tiempo intentando ayudarte.

E. No me provoques.

C. ¿O pensabas que te lo haría gratis?

B. Los que somos inocentes ¿Podemos romper a reír sin que parezca que lo vuestro nos hace gracia?

E. Voy a por los teléfonos, pero no dejéis de hablar, por favor, que así huirán las cucarachas, que ya he sentido las pisadas de alguna. Pensad ahora que dependéis de mí, porque solo yo puedo suponer donde está la caja, y tengo que ir a por ella como si fuera un lagarto ciego, a cuatro patas por el suelo.

D. Gracias E, tu sacrificio obtendrá la recompensa merecida. Para hablar de algo por lo de espantar insectos, y como he estado bastante callado, mientras regresa voy a compartir con vosotros lo que se me acaba de ocurrir. Para el listado de eslóganes de la campaña propongo utilizar masivamente el de “Voto eficaz”, para conseguir que la gente elimine el viejo chantaje moral del “Voto útil”, que tantas veces ha salvado al bipartidismo a base de promocionar sutilmente una especie de contrato de cesión de derechos políticos, en lugar de la fuerza de un compromiso en una democracia más inmediata, que no me atrevo a llamar “directa”. El concepto de “eficacia”, además de ser más moderno, insinúa también el pacto por un objetivo previamente conocido entre ambas partes, elector y elegido, mientras que el de “utilidad”, además de inducir a la sospecha y ser incluso menos digno, me hace pensar en un papel que firmas en blanco a favor de otro en el que terminas confiando solo porque es poderoso. Definitivamente, “voto eficaz” es mejor para representar el cambio. Voto por “Voto eficaz” ¿Queréis que consulte a la RAE? ¿Alguien da más?

C. Otro que quiere pedir ayuda a gritos, esta vez a los académicos de la Lengua.

R. Me parece bien la idea aunque sea de D pero, como siempre, me sobra todo lo que el mismo D ha dicho para defenderla.

D. Algo es algo.

C. Voto “eficaz” para el Senado y “útil” para el Congreso.

B. ¡Oportunista!

C. ¿Y cuando hacemos público todo esto?

B. Ahora que lo dices, no estaría de más hacer un cronograma de tareas contemplando las múltiples variables que puedan incidir y las rutas a elegir en cada caso. Hay una palabra para esto, que manejamos los expertos, pero sigamos entendiéndonos.

D. Una de esas variables a considerar son las iniciativas de sabotaje contra nuestro plan que pueda intentar el Gobierno.

E. Aquí traigo los móviles. Menos mal que habéis seguido hablando mientras buscaba. Si no, me habría extraviado. Oye, guapo ¿serías capaz de reconocer tu cacharro al tacto?

C. No, y supongo que nadie. No será una pregunta para deprimirme, porque sabes que soy un optimista indestructible. ¿Alguien sabe si aquí, donde estamos, que ya ni me acuerdo, hay algún teléfono de los antiguos, de aquellos fijos?

R. Lo podemos buscar pero, ¿sabrás usarlo?

C. ¡Otro! Hombre, hasta ahí llego.

R. Vale ¿Quieres que haga sangre, o lo dejamos?

C. Seguro que me estás poniendo una trampa.

R. ¿Alguien la ha descubierto?

D. Mira R, si has propuesto a Felipe González de portavoz para que quede demostrado que C no se sabe de memoria el número de su móvil, yo no firmaré contigo nunca nada si no es delante de mi abogado.

R. No era una, sino dos trampas, pero quiero que sepáis, y os lo juro por lo más negro de todo lo que ahora nos envuelve, que me gusta el juego, si, pero que estoy dispuesto a dar la vida por todos los que caen en mis tretas, pues a partir de ese momento los siento tan míos como yo mismo.

E. Vale, ¿pero nos dejaras algo de nosotros para nosotros? ¿Qué nos vas a chupar antes, la sangre o…? Aparte de que yo no creo que tú vayas a dar jamás la vida por nadie, te diré que aquí, a nosotros y a oscuras, no nos tienes que hacer campaña electoral.

C. Propongo esperar a ver como las elecciones reparten el pastel entre tramposos y entrampados.

E. Me parece bien. Volviendo a eso, creo que hay que tener en cuenta lo que decían antes B y D, porque esta gente es capaz de prohibir cualquier cosa con tal de segar la yerba que pisa el adversario.

D. Para evitar estos excesos de los que están mandando cuando llegan las urnas, estudiamos en un momento una reforma política consistente en que todo gobierno debería cesar automáticamente no menos de seis meses antes de la convocatoria electoral que deba renovarle. No sé que pensáis, pero yo soy el primero que no soporta el electoralismo partidario desde los gobiernos, pero tampoco estoy seguro de que, si gobernara alguna vez, sería capaz de tener lo que hay que tener para negar a los compañeros que vinieran a pedirme tal o cual cosa, inaugurar una rotonda de cartón piedra, por ejemplo, para ayudar a sus candidaturas. Es que se juegan el pan de sus hijos.

B. Puestos a pedir cambios legales, yo lo que pido es que regulemos de una vez las consultas populares y los referéndum.

E. Y yo, mira este, que acabemos con las circunscripciones. En elecciones a CCAA cada Autonomía debe ser una única circunscripción. En elecciones generales, España entera y verdadera, una sola circunscripción. Y si queremos construir Europa, en las elecciones al Parlamento europeo, lo mismo.

C. Yo anoche soñé con un cambio en los estatutos de mi partido, de tal forma que si gobierna alguno de los nuestros en algún sitio y se atreve a convocar elecciones anticipadas, quede obligado a depositar ante notario una estimación de resultados electorales que, si no se consiguen, cesará automáticamente, con toda su ejecutiva. ¿Qué os parece la idea?

R. Estoy anotando todos los delirios uno por uno pero, ¿lo veis? O D se calla o nos terminamos repartiendo España sin salir de esta cabaña, mientras los otros ganan las elecciones.

C. El rechazo al Senado mantenido a lo largo de tantos años por una minoría crítica debemos convertirlo esta vez en participación masiva, convocando a una decisión de todos sobre el cambio. Nadie nos puede acusar por emplear todas nuestras fuerzas para conseguir la mayor participación electoral posible.

Atónitos consigo mismos porque la oscuridad reinante les impedía callarse, evitaban así que la duda ocupara el espacio libre que pudiera dejar el silencio, mientras disfrutaban de la magia que les hacía sentir el alma de cada cual mientras acariciaba las palabras. Ninguno de los cinco se atrevió a preguntar a los demás de donde podrían venir los ecos de aquella canción que se colaba, insistente, entre ellos, tras más de 35 años derrumbando muros por el mundo.

……………

Queridos adversarios

A las cinco horas, veinte minutos y treinta y dos segundos de este día de España, don Felipe González Márquez ha decidido tomar tierra y partido al mismo tiempo y ha aceptado ser el portavoz de nuestra Coalición.

Ha puesto una sola condición: Me ha dicho que está harto de ver por la tele cambios de distintas modalidades y que os diga que, si queremos que colabore, el nombre de nuestra candidatura tiene que ser Coalición al Senado por el Cambio sin Apellidos, de manera abreviada, la COSCA.

Así que le he dicho que lo sometería a votación y que, si no volvía a llamarle, lo podía dar por aprobado y que contábamos con él a partir de mañana, y que la COSCA conquistaría inmediatamente las portadas. Por tanto, procedo: el que esté en contra del nuevo nombre para la coalición, que encienda la linterna. A la una, a las dos y a la de tres. Queda aprobada por unanimidad la propuesta de nombre para la candidatura del triunfo: Coalición al Senado por el Cambio sin Apellidos, COSCA.

De los que aquí estamos, ni el más sospechoso de serlo es felipista, por lo que acabamos de recibir una primera prueba del magnífico futuro que le espera a nuestro acuerdo, que antes de nacer ya convoca las voluntades más fuertes y consigue de nosotros los sacrificios más duros.

Emocionado por el gesto, permitidme que os proponga conceder a don Felipe González, siempre y cuando los votantes confíen en nosotros lo bastante, el cargo gratuito de presidente de la comisión que se creará para resolver el espinoso asunto del huso horario de España, para decidir si se mantiene el que implantó Franco en 1942 como acto a favor de Hitler cuando armado de nazis derrotaba a medio mundo, o elegimos cualquier otro que mantenga a nuestra patria dentro de este planeta.

Tras esta tormenta de ilusiones compartidas y multiplicadas por la primera victoria, ya no me siento ni B, ni C, ni D, ni R ni E, sino todos a la vez y cualquiera de nosotros.

Ayer, el moderador nos colocó contra un espejo que nos devolvió por un instante una imagen desconocida de nosotros mismos y, sin saber porqué, para poder soportarlo tuvimos que salir huyendo, pero lo hicimos juntos.

Gracias a esta noche que en pocos minutos tendremos que romper, seguimos sin saber lo que nos pasó exactamente, pero ahora mismo ya no importa tanto. Sospechamos que algo nos tocó a los cinco en la misma fibra, quizás en un trauma antiguo, probablemente heredado, pero que gracias a que ni siquiera lo sabemos, por extraño que parezca, hemos llegado a un acuerdo.

A partir de este momento haremos público este acuerdo con todas nuestras fuerzas para ganar las próximas elecciones, mientras guardamos nuestro secreto hasta el día siguiente. Por eso os pido, porque nos lo debemos, que, pase lo que pase en las generales, nos encontremos solos nosotros y aquí de nuevo, para recordar el receso ardiente de ayer y ayudarnos de nuevo entre los cinco, ya sin las prisas de mítines ni debates, para averiguar qué fue lo que nos pasó. También eso lo conseguiremos.

Tenemos derecho a esta intimidad, aunque sea compartida. Al ser capaces de respetarnos con el alma desnuda, hemos conseguido lo que necesitábamos para salir de aquí dando la cara. Hemos tomado una decisión que hablará por nosotros y cambiará la historia.

En unos minutos tendremos que separarnos. Os propongo que nos volquemos para conseguir el éxito de cada una de nuestras candidaturas, compitiendo todos contra todos y contra todos los demás, pero también por el triunfo de nuestro entendimiento. Reservemos para la Coalición al Senado el instante más emotivo de nuestros mítines, la frase más pensada de nuestros panfletos, el argumento más convincente de cada debate. Defendamos cada una de nuestras candidaturas al Congreso con todo lo que tengamos, pero reservemos un pensamiento cada día para inventar la mejor consigna a favor de nuestra causa común.

El sol inexorable ya se asoma con la intención de deslumbrarnos, pero no podemos permitir que su luz apague la que nos han regalado esta noche las estrellas.

Antes, pues, de que se disuelva para siempre la oscuridad que nos ha acercado tanto, escribamos en nuestros corazones lo que nos ha pasado, y procedamos:

(Ninguno de los asistentes había formulado propuesta alternativa. Estaban abocados a firmar el acuerdo o, de lo contrario, salir de allí con la necesidad de inventar algo para explicar la espantada y con la sensación de que llegarían mal a su cita con la historia de España).


En Madrid, ante la puerta del Senado

Los abajo firmantes nos comprometemos a someter a   los órganos de dirección de cada uno de los partidos políticos que   representamos, la siguiente propuesta íntegra, tal y como está escrita:

  1. 1)Constituir, exclusivamente para concurrir a las   urnas del Senado en las próximas elecciones generales, una coalición de   partidos políticos con candidaturas propias y únicas en todas y cada una de   las circunscripciones.
  1. 2)Aprobar el programa electoral de esta Coalición al   Senado por el Cambio sin Apellidos, a partir de ahora COSCA, que constará de   un solo punto: conseguir la modificación de la Constitución Española de 1978   para, al menos, aprobar la supresión definitiva del Senado en el organigrama   de las Cortes Generales.
  1. 3)Aceptar el nombramiento de don Felipe González   Márquez como portavoz de la COSCA, como mínimo hasta el día en que se celebren las   elecciones generales.
  1. 4)Notificar al señor González Márquez la decisión   adoptada por cada partido político sobre los tres puntos citados antes del   día D del mes de M de 2015, salvo que la convocatoria electoral exija   anticipar la constitución de la Coalición.
  1. 5)Los partidos políticos que formen parte de la COSCA   se obligan a constituir en cada circunscripción la candidatura de la   Coalición, incluso por sí solos si no compareciera ningún otro partido de los   integrantes de la misma a nivel nacional.
  1. 6)Los partidos políticos que formen parte de la COSCA   renunciarán a presentar al Senado candidaturas propias o en coalición con   otros partidos políticos.
  1. 7)Los partidos políticos que formen parte de la COSCA   podrán y deberán presentar candidaturas al Congreso de los Diputados, tanto   propias como en coalición con cualquier otro partido político, forme parte o   no de la COSCA.
  1. 8)Todos los partidos políticos que formen parte de la   COSCA incluirán obligatoriamente, entre los principales puntos de sus   programas electorales, el siguiente texto: “A partir del primer día de la   próxima legislatura en que sea legalmente posible, nuestro partido presentará   la iniciativa de reforma de la Constitución Española de 1978 necesaria para   proceder, como mínimo, a la supresión del Senado de las Cortes Españolas a   todos los efectos”.
  1. 9)Todos los diputados al Congreso que hayan sido   elegidos en candidaturas, propias o mediante coaliciones, de los partidos   políticos integrantes de la COSCA, apoyarán sin reservas cualquier iniciativa   legislativa que facilite el cumplimiento del único punto del programa   electoral de la Coalición, prevaleciendo dicha obligación frente a cualquier   otra con la que pudiera entrar en colisión.
  1. 10)Salvo fuerza mayor, los candidatos de la COSCA serán   elegidos democráticamente mediante elecciones primarias abiertas a toda la   sociedad, en cada una de las circunscripciones y preferiblemente el mismo día   en toda España. En las circunscripciones en las que no sea posible realizar   elecciones primarias abiertas, los candidatos se nombrarán por unanimidad de   los partidos integrantes de la COSCA en la circunscripción correspondiente o,   de no lograrse tal consenso, por sorteo entre los que proponga cada uno de   los partidos de la coalición.
  1. 11)El importe de las subvenciones que legalmente   correspondan a la COSCA por los votos y senadores conseguidos se distribuirá   de la siguiente forma: En primer lugar, a pagar todos los gastos que sean   exclusivos de la campaña electoral de la COSCA. El resto se distribuirá entre   los partidos integrantes de la COSCA en proporción al número de votos   conseguidos por cada uno de ellos en las elecciones al Congreso de los   Diputados.

Firmado:   B;   Firmado: C; Firmado: D;   Firmado: E; Firmado: R


El final es un deseo

Así terminó, mal contada, aquella noche iluminada de debate casual y libre entre adversarios leales que arregló cosas de nuestro país.

He recordado y escrito esto sin respirar y con los ojos cerrados, para no perder por el camino ni un solo gramo de aquella convicción.

Agradezco que te hayas tomado la molestia de leerlo, y también que me disculpes por haberme alargado tanto, pero he preferido repetirme antes de arriesgarme a que se quedara en el tintero cualquier argumento. Y también te pido disculpas por tantas frases hechas, por las metáforas, los errores materiales, las redundancias, las grandilocuencias, las insistencias, el tuteo y la pedantería, las comparaciones odiosas, los excesos verbales, la ausencia de bibliografía (quería ir al grano), y los mil y un defectos más de este documento.

Antes de investigar, mi posición era promover el rechazo al Senado, como hice en 2011. Mis amigos lo saben. Tras el trabajo hecho con los datos y a la vista de la situación política, creo que la coalición al Senado por el cambio es la única propuesta, entre las escasas posibles, que puede resultar ganadora y con mucha más potencia de la que imaginamos.

Si impulsar una coalición al Senado para ganar el cambio te parece buena idea, no te decepciones a ti mismo con la coartada de que necesitas contar con otros, porque tienes la fuerza personal y política necesaria para convocarla tú solo si quieres, y ganar así toda la razón contra quien se atreva a rechazarla. Por mi parte, debe quedar claro que ni me envía nadie, ni nada escondo ni pretendo, más allá de lo que expongo.

Si no te gusta esta propuesta inventa otra, pero que llegue a tiempo, sea ganadora y sirva para el cambio. Seguro que también existe.

Domingo Sanz, terminado de escribir en Palma de Mallorca a 15 de mayo de 2015.

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