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10646630 10154011113987162 2477318756679101008 nAyer jueves, Día Internacional de la Salud, desde el partido Por Un Mundo + Justo participamos junto a otros colectivos en un acto en Parlamento Europeo para denunciar la situación a la que estamos sometiendo a las personas refugiadas y exigir una sanidad universal en todo el continente.

Reivindicamos la sanidad universal como Derecho Humano indiscutible e innegociable y la especial atención a la salud mental de todas las personas que vienen a nuestras puertas huyendo de conflictos en los que se juegan su vida y la de los suyos.

 

Como símbolo de esta denuncia quisimos llevar hasta el Parlamento Europeo la misma bandera que fue manchada con pintura roja en la concentración madrileña del día 11 de marzo en contra del acuerdo UE-Turquía.

 

Nuestra compañera Sara Solano y Roberto Borda, en representación de la plataforma Salvemos la Hospitalidad, hicieron entrega a nuestro eurodiputado Jordi Sebastià de dicha bandera. A través de este símbolo de la sociedad civil representamos el dolor y la indignación de una ciudadanía que está profundamente en contra del trato que se le está dando a las personas refugiadas desde este icono de la sangre vertida sobre el proyecto europeo.

 
#EUropaAsíNo #EUmata
 

Llevamos varios años presenciando a las puertas de Europa un desastre humanitario no visto desde la segunda guerra mundial. Miles, millones de personas, llaman a las puertas de Europa buscando ayuda humanitaria, huyendo de la muerte segura que les espera en sus países. No nos estamos refiriendo solamente a los millones de refugiados sirios, estamos hablando de personas de muchos países, se calculan 60 millones, que se encuentran en búsqueda de refugio y amparo por parte de esta Europa llamada de los derechos.

Miles de estas personas se encuentran en Europa, en situación de asilo, en espera de la resolución de sus expedientes, en condiciones de protección subsidiaria o en situación de tránsito luego de pasar por un?tortuoso proceso burocrático en un país desconocido y en un idioma no nativo. Personas moral y emocionalmente destruidas, tan debilitadas que en ocasiones son incapaces de contar su historia. 16,000 tarjetas rojas de protección y asilo fueron concedidas durante el 2015 solamente en territorio español.?Tarjetas que incluyen la atención sanitaria, que comprende el acceso a médicos, enfermeras, medicinas, etc. Pero que no toma en cuenta:

1.????Un programa de chequeo inicial a fin de realizar una asistencia adecuada a su situación y prevenir enfermedades.

2.????Actualización del programa de vacunación a menores y adultos.

3.????Servicios complementarios, como acompañamiento y traducción, que posibiliten una atención completa y adecuada.?

4.????Y sobre todo es inexistente la atención específica en salud mental. No hay ningún protocolo de tratamiento del trauma en esta población que, en palabras de la psicóloga Gaia Quaranta, de Médicos Sin Fronteras, encadenan un trauma tras otro: la guerra, la huida con el dolor y el duelo de la misma, la culpa de dejar a sus seres queridos allá, el tránsito hacia Europa, el riesgo cercano de perder la vida y la visión de la muerte cercana. La lucha por su adecuación a?un espacio ajeno (idioma, códigos de socialización) que no es garantía de nada a futuro.

Muchos menores no conocen otra vida que la guerra.

Estamos corriendo el riesgo de tener una generación con una frágil salud mental. Estamos corriendo el riesgo de impedir, por no poner los medios, su adecuada integración en esta sociedad que, por mucho tiempo, se vislumbra suya. Estamos corriendo el riesgo de apostar por un modelo incompleto de acogida y ayuda, que impidan que este proceso de asilo y refugio sea beneficioso para todos.

No estamos hablando solamente de solicitantes de refugio y asilo sirios, aunque sean los que más nos muestren los medios de comunicación. Estamos hablando de todo el espectro de nacionalidades y de situaciones de huida: África Subsahariana, Siria, Ucrania, Centroamérica, Eritrea, Oriente próximo en general, Afganistán… Con especial atención a los menores no acompañados que tanto por frontera sur como por la ruta de los Balcanes llegan a Europa.

Frente al dolor de lo expuesto, y ante la necesidad de una respuesta de parte de Europa, desde el partido Por Un Mundo + Justo, preguntamos:

¿Qué medidas concretas va a tomar este Parlamento para subsanar esta situación?

¿Se va a arriesgar Europa a un futuro de escasa integración y desarticulación social que consiga fracturar la sociedad europea en "ellos" y "nosotros"?

Estas personas no vienen de Europa por su gusto, huyen de situaciones espantosas y afortunadamente para nosotros inimaginables ¿Cree que sin poner las medidas necesarias para apoyar de manera integral su salud física y mental van a conseguir formar parte (temporal o permanentemente) de manera satisfactoria de esta Europa que construimos todos?

Finalmente, frente a los cambios geopolíticos globales, y los cambios rápidos, urgentes y dolorosos en el vector migratorio ¿Europa está dispuesta a encabezar la lucha por los Derechos Humanos y a ser el faro por la dignidad y la salud física y mental de todas las mujeres, los hombres, los niños, las familias, en especial si se encuentran en situación de vulnerabilidad?

 

El espíritu de acogida europeo esta en cada ciudadano y ciudadana que ha abierto su casa a lo posibilidad de entrelazar su vida con la de un refugiado. Es ese el espíritu de la Europa de los pueblos. La Europa institucional ha fracasado, su fracaso se evidencia en cada ahogado en el Mediterráneo. En una semana somos capaces de organizar el viaje de vuelta pero no hemos sido capaces de asegurar un pasaje seguro en dirección contraria.

Los únicos que han estado mojándose en el agua evitando más muertos han sido los miembros de la sociedad civil. La verdadera capacidad de acogida europea no son esos compromisos de números y mas números que no tienen nada detrás, la verdadera capacidad de acogida europea esta en las listas de las ciudades refugio.

Nadie nos puede hurtar a los ciudadanos y ciudadanas nuestro compromiso con el hermano. No hay nadie mejor que un ciudadano para acoger a otro. No pedimos nada, sólo que nos dejen abrir nuestras casas y dejen a nuestros hermanos y hermanas acercarse a nuestra puerta.

Ante esto, desde la plataforma Salvemos la Hospitalidad, preguntamos:

¿Cómo se va a apoyar desde las instituciones europeas a la ciudadanía que está cumpliendo con su deber ético de hospitalidad más allá de las organizaciones?

¿Qué va a hacer el Parlamento Europeo para impedir que se penalice y multe la solidaridad con las personas refugiadas?

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