Científicos de un equipo internacional alertaron en un estudio publicado  la disminución a un ritmo sin precedentes de los depredadores y carroñeros, los animales más despreciados y peligrosos del mundo.

Esa reducción representa un riesgo para los humanos, que indirectamente dependen de ellos para una variedad de beneficios, señalaron los autores en el trabajo divulgado en la revista Nature Ecology & Evolution.

Al decir del autor principal, Christopher O'Bryan, de UQ School of Earth and Environmental Sciences, de Australia, el estudio reveló ejemplos donde depredadores nativos, que van desde leopardos y murciélagos hasta carroñeros como los buitres, brindan servicios críticos.

Entre ellos, añadió, la regulación de enfermedades, productividad agrícola y la eliminación de desperdicios.

Si bien los depredadores y carroñeros son una gran fuente de conflictos, como los grandes felinos en África y Asia o los dingos en Australia, hay muchos ejemplos en los que pueden proporcionar beneficios a los seres humanos, dijo O'Bryan.

En tal sentido, nuestra reseña identifica estudios que han mostrado estas ayudas en un amplio espectro, apuntó.

Desde leones de montaña reduciendo colisiones de vehículos con venados y murciélagos que ahorran miles de millones de maíz por año al reducir las plagas de cultivos, hasta millones ahorrados por los buitres en la eliminación de cadáveres de ganado, ejemplificó.

A propósito de ello, los expertos enfatizaron en la importancia de evaluar los aspectos positivos y negativos de estas especies para el bienestar humano.

Al referirse a algunos beneficios, señalaron que la recolonización de los pumas en Estados Unidos reducirá en los próximos 30 años las colisiones entre ciervos y vehículos en un 22 por ciento con un ahorro de dos mil 130 millones de dólares.

Hay mucho acerca de la investigación que destaca los impactos negativos de los depredadores y carroñeros, y ahora empezamos a comprender los servicios potencialmente irremplazables que estos animales pueden proporcionar a las sociedades humanas, apuntó el coautor James Watson.

Debemos entender que si perdemos estos animales, la humanidad pierde, alertó el también académico de la Universidad de Queensland.