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Más de 5,5 millones de electores están llamados a votar este jueves en unos comicios de carácter excepcional, convocados por la administración central al amparo del artículo 155 de la Constitución, nunca antes utilizado en cuatro décadas de democracia.

Bajo el paraguas del polémico precepto, Rajoy intervino la región, cesó al presidente de la Generalitat (autogobierno catalán), Carles Puigdemont, y a todo su gabinete, y disolvió el parlamento, que el pasado 27 de octubre proclamó la creación de una república soberana.

 

La cita con las urnas pondrá a prueba los verdaderos anhelos secesionistas de sus antiguas autoridades, defenestradas precisamente tras consumar esa declaración unilateral de independencia pese a su prohibición por la justicia del país europeo.

Estos comicios son vistos como una suerte de plebiscito entre quienes favorecen la escisión del próspero territorio de 7,5 millones de habitantes y los que apuestan por su permanencia en España, opciones para las que los sondeos no ofrecen mayorías claras.

Además, acontecen en circunstancias excepcionales, con cuatro dirigentes secesionistas encarcelados, entre ellos el exvicepresidente Oriol Junqueras, y el otrora mandatario catalán en Bélgica, hacia donde se desplazó tras su destitución por Rajoy.

Junqueras encabeza la lista de Esquerra Republicana de Cataluña (izquierda) y Puigdemont la del Partido Demócrata Europeo Catalán (conservador), que concurre con la marca Juntos por Cataluña.

Todos los exconsejeros (ministros regionales) del depuesto ejecutivo de Puigdemont son investigados por rebelión, sedición y malversación en relación con el proceso que culminó con la proclamación de la República catalana.

La persecución judicial a los políticos cesados, sobre todo contra dos de los postulantes más importantes (Junqueras y Puigdemont) convirtió la justa en unas de las más insólitas de la historia de España.

Los partidos separatistas intentarán revalidar la hegemonía que consiguieron en la cámara catalana tras las elecciones autonómicas de septiembre de 2015.

El llamado bloque constitucionalista, integrado por el Partido Socialista, los liberales de Ciudadanos y el derechista Partido Popular de Rajoy, espera aprovechar la coyuntura para recuperar el gobierno controlado desde 2010 por el independentismo.

Las encuestas indican que ni partidarios ni detractores de la secesión lograrán mayoría absoluta, lo que exigiría pactos transversales hasta ahora improbables o una repetición de los comicios en junio de 2018.

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