Según el comunicado de la agencia espacial norteamericana, el objetivo será el cuerpo espacial 2012 TC4 , una pequeña roca con dimensiones de entre 10 y 30 metros, la cual volará sin riesgo de impacto sobre el planeta.

La entidad reconoció que los científicos aún no pueden predecir exactamente cuánto se aproximará al orbe, pero están seguros de que no llegará a menos de seis mil 800 kilómetros de la superficie.



El científico líder de la NASA en esta campaña de observación, Michael Kelley, comentó que con este acercamiento, la comunidad internacional probará la red mundial de detección y rastreo de asteroides, evaluando la capacidad para trabajar juntos en respuesta a la búsqueda de una potencial amenaza.

Ese conjunto involucra a más de una docena de observatorios, universidades y laboratorios en todo el mundo dedicados al estudio y observación de objetos cercanos a la Tierra.

El TC4 podría ser un poco más grande que la roca espacial que golpeó la atmósfera de la Tierra cerca de Chelyabinsk, Rusia, en febrero de 2013, confirmó el experto de la NASA.

Ese asteroide no se ve desde su descubrimiento de 2012, pues ha sido demasiado distante y demasiado débil para ser detectado en los últimos cinco años.

La NASA espera que las nuevas observaciones ayuden a refinar el conocimiento sobre su órbita, reduciendo la incertidumbre sobre cuán lejos estará de la Tierra en su aproximación más cercana en octubre.

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