ELECCIONES CATALANAS Y LECCIONES ESPAÑOLAS

29 Septiembre 2015 915 votos

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JulioFernandez SanguinoFernandezAl día siguiente de las elecciones catalanas pude cruzar la calle. Percibía el miedo infundido por algunos de que España se pudiese partir en dos y, al estar en esos momentos en Madrid, la falla podría estar no muy lejos.

Las noticias caían como las primeras hojas de otoño: que si los independentistas no tienen el respaldo de las urnas, que si Mas era menos, que si había nacido una estrella en la política, que se deberían repetir las elecciones porque alguno pensaba que había tenido un buen resultado y otra serie de menudencias mentales que se propagaban por las llamadas redes sociales, que, al ver estas noticias, no me extrañaría que se llamen así porque con ellas se pescan a los pobres incautos.

Ante lo inevitable, no tuve más remedio que enterarme de unas elecciones que me preocupaban menos que el estado de la barra de pan que acaba de comprar. Al llegar a casa vi los resultados electorales, precisé los datos y los trasladé a una tabla para su análisis con el siguiente resultado:

ELECCIONES CATALUÑA 28-9-2015
PARTIDOS ESCAÑOS % VOTOS
     
CIU-ERC 62 39,5
CUP 10 8,2
EL SI RADICAL (a) 72 47,7
     
CIUDADANOS 25 17,9
PP 11 8,5
EL NO RADICAL (b) 36 26,4
     
PSC 16 12,7
CSP-ICV 11 8,9
OTROS (c) 27 21,6
     
TOTAL (a+b+c) 135 95,7
     
NECESIDAD DE CAMBIO (a+c) 99 69,3

Como no me esperaba estas conclusiones, analicé los programas electorales de los distintitos partidos para tratar de fundamentar mis suposiciones. Dejando al margen los posicionamientos de sobra conocidos del SI y del NO para centrarme en los otros partidos, se aprecia que el PSC encabezaba sus posiciones con una propuesta federalista, siguiendo la reforma constitucional con una definición precisa de las competencias que incluyese un reconocimiento de las "singularidades propias de las naciones históricas".

Catalunya Sí que es Pot perseguía una República Catalana, superando el régimen de la Transición y que los avances en autogobierno fuesen compatibles con un "horizonte independentista, federalista o confederalista".

De otros partidos que no han obtenido escaños, pero que han recibido votos, se puede citar a Unió que pedía plena soberanía, tratando que se incorporase una disposición adicional en la Constitución que amparase y respetase los "derechos nacionales" de Cataluña y pidiendo un sistema federal como el alemán.

Las posiciones de estos últimos partidos son coincidentes en su finalidad, aunque aparecen otros matices diferenciadores. Por ejemplo, Catalunya Sí que es Pot afirmaba que el plan de Mas estaba "vacío de contenido" porque dejaba la soberanía de Cataluña "en manos del poder financiero". En cambio, Unió Rechazaba la independencia total por cuestiones económicas, ya que auguraba una reducción del 15% en el PIB.

Como se puede apreciar, los independentistas, en mayor o en menor grado, los federalistas, los que persiguen la plena soberanía, un mayor autogobierno y reconocimiento, así como los que ven un necesario cambio constitucional para recoger la nueva realidad histórica, representan en su conjunto más del 70% de los catalanes.

Por contra, los partidos que se oponían rotundamente a la independencia han obtenido tan solo un poco más de la cuarta parte de los electores. Pero aquí también hay matices, pues Ciudadanos, al que en el resto de España se le da bombo y platillo a pesar de haber obtenido tan solo algo memos del 18% de los votos, presidía su discurso con un rechazo frontal a la independencia, pero tan solo por motivos económicos al augurar una reducción del PIB del 15%. Al igual que otros partidos, pedía también un sistema federal como el alemán, y, entre otras medidas, pedía una Agencia tributaria consorciada y que las comunidades forales equiparasen sus resultados al de las autonomías de régimen común para evitar "agravios". Asimismo, solicitaba una nueva ley electoral, eliminar los aforamientos, crear un órgano interno anticorrupción y reformas legales.

Por otro lado, el lema del PP para estas elecciones era "Acabar con el proceso", poniendo encima de la mesa otras medidas como la Reforma del Tribunal Constitucional para que los gobernantes y funcionarios que no cumplan sus sentencias sean sancionados, cerrar las delegaciones catalanas en el exterior, cumplir con la legalidad y abogar por la reconciliación. Uno se pregunta: cómo se puede conseguir la reconciliación con este programa, junto con otras medidas tomadas con anterioridad, como los recursos de inconstitucionalidad puestos.

Estas elecciones también nos han dejado una muestra de la vida política española, apreciándose cambios de posturas hacia políticos impensables hace tan solo unas pocas semanas, como las alabanzas a Colau o a Pablo Iglesias, o vaivenes impropios en un Gobierno de la nación que ha obtenido en estas elecciones el menor respaldo popular que se recuerda.

El PP hace unas semanas insistía que no era un plebiscito, sino unas elecciones autonómicas. En efecto, así han sido y los catalanes han votado a partidos políticos, unos más independentistas que otros. Los que no querían saber nada de plebiscitos ahora dicen que sí lo es; pero el auténtico resultado sobre la independencia hubiera sido un referéndum y decir ahora que los Diputados libremente elegidos por el pueblo no tienen representatividad al alcanzar el 48% de los votantes es, cuanto menos, curioso. Y eso lo dice un Gobierno que en las elecciones generales del 2011 obtuvo el 44,63% de los votos, imponiendo su intransigencia sin tener en cuenta lo que pensaban la mayoría de los españoles.  

Parece evidente que, al margen de cuestiones independentistas, todos los partidos políticos catalanes, a excepción del PP demandan cambios sustanciales para Cataluña. Habrá que esperar a las próximas elecciones generales para ello si tenemos en cuenta los precedentes.

El PP en las elecciones generales del 2011 obtuvo 10,866 millones de votos y ha sido la primera legislatura en la que un Gobierno no ha dialogado ni pactado disposiciones ni temas fundamentales con otros partidos, a pesar de los cambios tan brutales que ha impuesto al margen de la voluntad popular. Es verdad que se puede alegar su mayoría, pero parece que a muchos se le ha olvidado que en las elecciones del 2008 el PSOE obtuvo un mayor número de votos, 11,289 millones de electores.

Los debates suscitados en las elecciones catalanas han puesto de manifiesto la necesidad de cambios, pero para todos, tanto constitucionales como en el sistema electoral con listas abiertas y un sistema proporcional más representativo, como ya expuse en un anterior artículo sobre los "Procesos electorales".{jcomments on}

Julio F-Sanguino Fernández

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