Maruja Mallo y Miguel Hernández. Por Julio F-Sanguino Fernández

Xornal de Galicia  31 Marzo 2017  Sección; Opinión 504 votos

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Por motivos diferentes, este año 2017 tiene un especial significado para el poeta Miguel Hernández y para la pintora Maruja Mallo, componentes de la generación del veintisiete que se conocieron en Madrid durante la Segunda República. Entre la amplia documentación que constituye el legado de Miguel Hernández, figuran algunas referencias poco divulgadas sobre Maruja Mallo, que, aunque se puedan considerar como anecdóticas, permiten ampliar los detalles conocidos de la vida de la pintora vivariense.

La Real Academia Galega de Bellas Artes ha decidido dedicar este año de 2017 a la pintora Maruja Mallo, artista de la generación del veintisiete nacida en Viveiro, Lugo, en 1902. Se ha fijado el día primero de abril para conmemorar esta efeméride con la finalidad de resaltar la obra de la que es considerada como a la musa del surrealismo y que falleció en Madrid en 1995 tras regresar de un largo exilio en América después de la Guerra Civil.

Por otro lado, el año 2017 ha sido declarado "Año Hernandiano" con motivo del 75 aniversario del fallecimiento del poeta oriolano Miguel Hernández, que, tras recorrer varias cárceles franquistas después de la Guerra Civil, falleció a los treinta y un años de edad en la de Alicante el 28 de marzo de 1942.

Miguel Hernández y Maruja Mallo coincidieron en Madrid durante la Segunda República y, al margen de anécdotas y otras cuestiones ampliamente conocidas, mantendrían lazos por motivos literarios y artísticos. Se puede citar la revista editada en Orihuela en 1934 "El Gallo Crisis", en la que el poeta colaboró con composiciones en verso y en la que la pintora vivariense realizaría las ilustraciones del primer número. Asimismo, destaca la revista "Silvo", nombre inspirado en un poema de Miguel Hernández, de la que se editarían dos números en los meses inminentes a la Guerra Civil con viñetas de Maruja Mallo.

El legado de Miguel Hernández ha sido depositado en el Instituto de Estudios Giennenses, dependiente de la Diputación de Jaén, tras el acuerdo alcanzado con la familia propietaria ante la situación de desprotección en la que se encontraba. La vinculación del poeta con Jaén se debe a varios motivos, destacando que su esposa Josefina Manresa nació en el pueblo jienense de Quesada y su poema "Aceituneros" es la letra del himno de la provincia. Entre la amplia documentación custodiada, figuran algunas referencias poco divulgadas sobre Maruja Mallo, que, aunque se puedan considerar como anecdóticas, se detallan seguidamente para ampliar los detalles conocidos de la vida de la pintora vivariense.

En un guion para una posible película sobre Miguel Hernández que Macía Vila hizo en 1985, figuran algunas secuencias en las que aparece Maruja Mallo. En la primera de ellas, el poeta llega muy alegre al café Pombo tras conseguir un contrato literario con José María Cossío. Sentados en una mesa estaban la pintora vivariense con Víctor González Gil, escultor de Talavera de la Reina que editó en su ciudad la revista "Rumbos" y en la que incluiría en el número 2, de 15 de junio de 1935, el soneto de Miguel Hernández "Pastora de mis besos".

Al verles, Miguel va hacia ellos. Víctor, le saluda y le indica que quería presentarle a una admiradora suya que, además, era una extraordinaria pintora. Tras las presentaciones, Maruja le decía a Miguel: ¿Así que tú eres el poeta cabrero? A lo que respondería: Sí. Y ahora, además, biógrafo de toreros. En relación con su participación en una enciclopedia taurina. Víctor le preguntó sí le habían dado el trabajo, y, ante la respuesta afirmativa de Miguel, señaló que había que celebrarlo. Llamó al camarero y pidió tres cafés. La escena finalizaba con los gritos de la mesa de al lado, donde estaba Ramón Gómez de la Serna con sus incondicionales hablando de política.

En otra escena, se recrea un hipotético viaje de Maruja y Miguel a un pueblo cercano a Madrid, que debería ser Vallecas al estar allí su famosa Escuela, considerada como vanguardia artística donde la evocación del arte tendería hacia una postura participativa. Ambos aparecen paseando y Maruja indicaba al poeta que le parecía que no tenía las ideas claras, en relación con sus obras, a lo que respondería Miguel Hernández precisando que sus influencias literarias eran muy amplias en aquellos primeros momentos de su carrera como escritor. La conversación continúa sobre otras cuestiones, a cerca de la vida, sobre política y hasta de toreros. Seguidamente, Maruja señalaba que estaba pensando que, por el hecho de que le hubiese acompañado en ese viaje, mañana todo Madrid lo comentaría como un nuevo idilio, a lo que replicaría Miguel apuntando que el que lo hiciese es porque no tenía cosas más importantes que hacer.

A continuación, Maruja le preguntaba que si creía en el amor intelectual. El poeta precisaría que él creía en el amor con todas sus letras: A, del alma; M, de matrimonio; O, de órganos; …. y R, de recuerdos. Ya que estaba enamorado del alma, del espíritu de muchos de sus amigos y, tras diversas consideraciones sobre esta cuestión, de los recuerdos de tantas cosas bellas..., como la conversación que ahora tenían ellos, en la plaza de ese lugar solitario de una noche de un año cualquiera. La escena finalizaba con Maruja reposando su cabeza sobre el pecho de Miguel y los dos permanecían en silencio.

En otra secuencia posterior, Víctor preguntaría otro día por el viaje a Miguel Hernández, que le respondió escuetamente: Instructivo. Al insistir sobre la pintora, el poeta señalaría: Un poco fría. De esta forma, se cerraba la relación entre ambos, que se estima utópica y simplista, para centrarse el guion en la vida del poeta.

Otra referencia significativa la encontramos en un artículo de Martínez Marín en el que, al detallar las cárceles por las que pasó Miguel Hernández, se precisa que el 6 de enero de 1936 fue detenido en San Femando del Jarama (Madrid) cuando miraba una ganadería de toros bravos en compañía de Maruja Mallo, pintora de "La Revista de Occidente" de Ortega y Gasset.

Asimismo, se señalaba que Miguel Hernández fue encerrado por la Guardia Civil, siendo maltratado y recibiendo heridas en la cabeza. Le tuvo que identificar y responder por él para que pudiera salir de la cárcel Pablo Neruda, que publicó el 7 de enero en "El Socialista" una carta de protesta suscrita por amigos del poeta, citando entre los muchos firmantes a Aleixandre, García Lorca, Neruda y Altolaguirre.

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