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Una mujer acudió hasta el centro penitenciario de Pereiro para entrevistarse con su pareja, en prisión por un asunto diferente. La existencia de una orden de alejamiento ha provocado que el hombre que recibió la visita, de 25 años, haya sido condenado a seis meses más de cárcel por un delito de quebrantamiento de condena o medida cautelar por el artículo 468 del Código Penal, según La Voz de Galicia. Los encargados de gestionar el establecimiento penitenciario desconocían, en el momento del acercamiento, la medida y, por eso, nada pudieron hacer para evitar el encuentro.

La situación es realmente kafkiana. El condenado tenía varias opciones desde una perspectiva jurídica para evitar la imposición de la pena por el quebrantamiento de condena. Por un lado, se podía alegar un error de tipo conforme al artículo 14.1 del Código Penal, pero parece que, siendo la opción más arriesgada, no se consiguió probar su concurrencia. Por otro lado, se podía alegar un error de prohibición conforme al artículo 14.3 del Código Penal, indicándose por el autor del quebrantamiento que pensaba que si ella se acercaba no había delito por existir consentimiento, aunque es cierto que el Acuerdo del Pleno de la Sala II del Tribunal Supremo del día 25 de noviembre de 2008 indica que “El consentimiento de la mujer no excluye la punibilidad a efectos del art. 468 del CP”.

Se puede plantear la cuestión sobre la responsabilidad penal de la mujer. Teóricamente, ella actuó como cooperadora necesaria por haber realizado, con conocimiento, una actuación que era indispensable para la comisión del delito, así que debiera haber sido condenada. El artículo 28 del Código Penal dice que también serán considerados autores los que cooperan a su ejecución con un acto sin el cual no se habría efectuado.

La cuestión es controvertida y, por eso, existen dos posiciones fuertemente marcadas. Algunas sentencias de Audiencias Provinciales han condenado a la persona protegida por la orden de alejamiento por haber realizado una cooperación necesaria o inducción, pero otras sentencias recogen la postura contraria. Desde la lectura del Código Penal, no condenar a la persona protegida por una orden de alejamiento como inductora o cooperadora necesaria en el delito de quebrantamiento de condena implica dejar la medida sin contenido, pues está pensada para proteger a una víctima, que no debiera poder disponer libremente de las posibilidades de permanecer alejada o de acercarse, y para garantizar el cumplimiento de las normas penales. Por eso, debe considerarse esa conducta incluida en el artículo 28 del Código Penal, de forma que pueda garantizarse el efectivo cumplimiento de la orden de alejamiento y la protección de la víctima y del que sufre la medida, evitándose también, de ese modo, el abuso de derecho que pueda efectuar la persona beneficiada por la orden de alejamiento. En cualquier caso, sería deseable mejorar la regulación del delito de quebrantamiento de condena. Se necesita precisar una serie de aspectos y determinar si existe o no responsabilidad penal de la persona beneficiada por la orden de alejamiento en los casos en los que realiza una conducta que pueda calificarse como inducción o cooperación necesaria, para evitar diferentes criterios en las Audiencias Provinciales.

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