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Escribía Ramón María del Valle Inclán en su obra: LUCES DE BOHEMIA, que EN ESPAÑA EL MÉRITO NO SE PREMIA. SE PREMIA EL ROBAR Y SER SINVERGÜENZA. EN ESPAÑA SE PREMIA TODO LO MALO.

Evidentemente, la contundencia de estas afirmaciones, como todo, tiene sus límites y honrosas excepciones.

Llama la atención, que transcurridos más de 150 años del nacimiento del dramaturgo, se observa una proximidad de caracteres entre los personajes que describe en la bohemia madrileña de aquél entonces y la actual cultura oficialista, que junto a la situación social y política hacen una España que navega a la deriva.

 

 

El repetido caso de los sobre costes en el Complejo Cultural del Monte Gaiás no supone ninguna novedad, ya que se suceden en la vida empresarial cuan plagas de "procesionarias del pino", en fila india, pero con mayores perjuicios, ya que no puede argumentarse que siempre la inversión realizada por la ciudad redunde en beneficio del contribuyente, sino más bien parece disponer de un maléfico efecto "boomerang" con resultados de "bomba racimo financiera" cuyos daños se extienden siempre en tiempo y lugar.

Parece también que continuarán las diatribas en Estrados sobre un proyecto que data de los tiempos de Manuel Fraga y del polémico arquitecto estadounidense: Peter Einsenman.

Suele ocurrir, que este país suele rodearse en algunas ocasiones de obras faraónicas, o en su caso, de otras cuasi-innecesarias, que al final, siempre encuentran los socorridos hombros del contribuyente para soportarlas financieramente.

Y no puede argumentarse que la inversión realizada en la obra o proyecto redunde en beneficio del mencionado contribuyente, sino más bien, como hemos mencionado anteriormente, cause daños irreparables al estrellarse contra el primero que pasaba por allí.(contribuyente).

No es aceptable bajo ningún concepto, como afirma la Sentencia de la Audiencia Provincial del 29.06.17, que el Proyecto adoleciera de "errores groseros" y "careciera de definición".

¿ Donde se encontraba el poder adjudicador ?

Ello significa "abonar el terreno" a la oficina técnica de cualquier contratista de obra para que "acampe por sus fueros", en los modificados de obra y obligados sobre costes.

Con las reservas de carecer del expediente y de un estudio más profundo, y a tenor de lo publicado en los medios, sobresalen las siguientes incidencias, según doctrinas:

1.- Bajos controles de eficacia, eficiencia, economía e integridad anidadas en nuestras Administraciones Públicas.

La evaluación de la eficacia de una gestión, no puede plantearse seriamente si no se dispone plenamente de una planificación asentada en unos programas en los que los objetivos aparezcan claramente establecidos y cuantificados en la medida de lo posible.

2.- El control de la eficiencia supone el poder disponer de unas pautas o valores de referencia, frente a los cuales sea posible establecer comparaciones. O lo que es lo mismo, mide la relación entre los recursos empleados y los resultados obtenidos.

En la actualidad, nuestro sistema puede decirse que ofrece una mezcla de los ingredientes mencionados.

Por imperativos de espacio, dejaremos para mejor ocasión, la amplia variedad de Textos Legales, incluidas Sentencias del Tribunal Constitucional que amparan los preceptos citados en el punto 1.

A la Cirujana y Doctoras en medicina : Garnica y Nepkova con mi profundo agradecimiento.

Jesús Antonio Rodríguez Morilla

Doctor en Derecho (Cum Laude)

Diplomado en Estudios Avanzados U.E.

Caballero de Mérito por Real Orden Noruega

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