EL CARDENAL /JOAN LLOPIS TORRES

28 Agosto 2017 235 votos

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lopis33(A mitad del camino de la travesía "¡Cuán dura cosa es decir cuál era esta salvaje selva, áspera y fuerte…!") Y, con el discurso cansado, creo que ya es tiempo y conviene definir la unidad de soberanía. Sabemos de otras complejas unidades, pero no sabemos nada y está por definir la ‘unidad de soberanía’. Sabemos del metro, sabemos de la barra de iridio y platino que nos decían se guarda en París, en donde "el pobre, poeta y revolucionario César Vallejo" dijo "Me moriré en París con aguacero, un día del cual tengo ya el recuerdo…".

Es de suponer que ahora ya lo medirán de otra manera. Iridio no he visto en la vida, pero en casa no sabemos qué hacer con el platino, ¿me creerá usted, amigo mío? Sabemos de la unidad de dólar para otros asuntos (mi mujer está todo el día que tengo que alquilar un almacén que, con el platino, tampoco sabe ya qué hacer con tanto dólar: "¡Estoy harta!") En fin… Dada la mar confusa, se ha hecho necesario definir la unidad de soberanía. Adelantemos que el nombre de la medida es ‘el cardenal’. Si sólo tienes un cardenal, andas flojo de soberanía, si tienes veinte millones de cardenales, eres afortunado y soberano.

 

 

 

Anteayer sabíamos que el Lazarillo era anónimo, pero lo había escrito don Diego Hurtado de Mendoza… "…que no hay libro, por malo que sea, que no tenga alguna cosa buena; mayormente que los gustos no son todos unos, mas lo que uno no come, otro se pierde por ello. Y así vemos cosas tenidas en poco de algunos, que de otros no lo son. Y esto para que ninguna cosa se debería romper ni echar a mal, si muy detestable no fuese, sino que a todos se comunicase, mayormente siendo sin perjuicio y pudiendo sacar de ella algún fruto… "; ayer supimos -siguiendo siendo anónimo-, que no lo había escrito don Diego Hurtado de Mendoza; y hoy, volvemos a saber que lo escribió don Diego Hurtado de Mendoza y que sigue siendo anónimo. Yo, que estoy seguro de no haberlo escrito –puedo jurarlo sin reparo-, he preguntado a Felipe el del bar "Oye, Felipe, ¿tú has escrito el Lazarillo"? Me ha mirado, mostrando poco interés por el asunto, y ha seguido con sus cosas. "Vale, te creo". No hemos sido ni Felipe ni yo, veremos mañana.

 

 

 

He leído en el ‘Xornal’ sobre la "Comunidad autonómica española de Cataluña? remarcando el ‘española’, hablando de temas generales y temporales fuertes de levante, yo creo que en un intento de matar entre los vientos dos pájaros de un tiro. Pues se opina que no hace falta y es opinable si hace falta.

 

 

 

He recibido en mi correo privado, hecho público en el ‘Xornal’ a pie de página, una acusación o elogio de ser independentista. Le he retado floralmente (en las Justas florales de ‘Xornal de Galicia… "…justó muy ruinmente el señor don Fulano, y dio el sayete de armas al truhán, porque le loaba de haber llevado muy buenas lanzas: ¿qué hicieras si fuera verdad?…") a que demuestre el aserto con pluma y argumento, a que muestre, ahora públicamente, una sola línea en donde yo me haya manifestado de tal guisa… se le fue con su estandarte el lance apresurado, "Aunque bien sé que no hay hechizos en el mundo que puedan mover y forzar la voluntad como algunos simples piensan; que es libre nuestro albedrío, y no hay yerba ni encanto que le fuerce" "La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra se puede y debe aventurar la vida"

(Me remito particularmente a Xornal de Galicia: ‘Las carabelas salieron del sur de Coruña, la virtud de María Cristina y la soberanía de Cataluña’) Si de un supuesto se saca una conclusión, la conclusión siquiera será supuesta, y siquiera será una conclusión. Lo que yo sea es irrelevante, lo que importa es el argumento. También he leído atentamente el escrito ‘Terrorismo y Secesionismo’ del señor José Tomás Cruz Varela (Ahora se permiten los matrimonios del mismo género, sin embargo, si hubiera oficiado el matrimonio entre terrorismo y secesión, ella hubiera podido ir de blanco, vestida de novia. Con todo, parece el titular de la boda, dicho así, la unión entre iguales, en este caso, no de género, sino de número y caso, y no siendo asunto del que entienda la gramática, siendo más pardo, digamos más náutico que sintáctico y de difícil navegar, de ahí el cansancio, más gente hubiera estado contenta divorciando los conceptos, pongamos por ejemplo: ‘Terrorismo en Cataluña’, que así es más cierto, y Cataluña queda más bonita). Sin entrar en otros contenidos, apuntemos que apoya sus argumentos en las declaraciones del arzobispo de Barcelona, cardenal Juan José Omella "la unión nos hace fuertes, la división nos corroe y nos destruye". Es comprensible, sin embargo yo creía que la tragedia eran los muertos y heridos… Pero parece que la homilía se decantó hacia el punto de bolillo. He dudado si insertar la cita, pues lo cuestionable no es lo que haya dicho el señor cardenal, sino de dónde la autoridad para que su opinión sea cátedra y de obediencia debida, de dónde la luz que todo lo ilumina ¡tanta candela!, y de dónde esa frase destruye cualquier otro argumento en el sentido que sea, incluido el sentido contrario, aun la ‘rotundidad’ y en donde fuera y en presencia de quien fuese que lo haya dicho, pues lo ‘meridianamente claro’ para el señor cardenal y para el respetable señor Cruz Varela, no lo es para dos millones largos de catalanes que también, con alguna rotundidad, pero sin ninguna autoridad soberana según criterios variados como los colores, manifestaron su opinión llenando calles, para unos ‘corrosiva y destructora’; para ellos sencillamente soberana, y manifiesta claramente el futuro que quieren para sus hijos, aunque no tengan cardenales contantes en el banco central soberano. Tampoco creo yo que el señor Cardenal haya "contrarrestado" "el enrarecido ambiente" ni está para eso. El señor Cardenal bien haría en dedicarse a sus cosas y a sus feligreses.

 

 

 

Tengo leído en ‘Xornal’ que la Iglesia recauda millones de euros (no recuerdo bien, podemos buscar la página, pero da igual dos que cuatro, la suma nos dará lo mismo) y resulta que reparte veinticinco mil. Yo lo doy por bueno porque ya he dicho donde lo he leído. Ahora estoy en Lagos, pero el día de la manifestación, estaba en Amposta, en Tarragona. La familia Monllau: David, Eva, Pau, Laia y Arnau, son un ejemplo, el matrimonio y tres hijos, se cogieron el coche y se fueron a Barcelona, pagándose los gastos (ida y vuelta) a tocateja, que si este gasto que si el otro, ya sabemos…; otro día hablamos del precio de las autopistas en Cataluña. Los cardenales normalmente viajan con gastos pagados y, nadie me llevará la contraria, viven como cardenales (por algo son más listos que un cura). Lo que yo me pregunto es, si a la manifestación (lo mismo da dos que tres) hubieran ido dos millones de cardenales, ¿Qué hubiera pasado? El señor Varela, siguiendo la doctrina, hoy, sería un independentista converso. Si un cardenal ya le basta y le vale para el argumento, con dos millones, digo yo que sobrará (no he supuesto que fuera el Papa a la manifestación, no soy de pasarme; ni estoy pensando que ya sabríamos adónde habrían ido a parar los euros que da la resta: los ‘dos o cuatro millones de euros’, menos los veinticinco mil que finalmente repartieron (menuda resta) Pero dejemos eso, el dinero es sólo dinero e igual les hace falta. Además, los pobres siempre serán pobres… ¡No se atreverán a quitar el pan a dos millones de cardenales! Mal pago sería, después que éstos comparten las acepciones de solemnidad sin ningún problema, pues mientras unos son solemnes, los otros seguirán siendo pobres de solemnidad) Pero el tema es el siguiente: Cuando ese cardenal, que ahora ya resulta un cardenal solitario, habla de la unidad ¿se refiere a qué unidad? ¿A la de la gente, a la de la buena gente, a las buenas personas? ¿a todos los que sufren? Porque en ese caso me consta que no habrá problema, ¡jamás!, sean catalanes gallegos, vascos, andaluces o valencianos... No vamos a poner la lista entera de las "comunidades autónomas ‘españolas’", ya se entiende la idea- Ahora bien, si el que habla es el cura que vive en todo cardenal, mucho me temo que esa unidad que reclamaba, era para socorrer (con palabras) a aquellos corroídos y a él mismo, que también se siente corroído por las divisiones que nos separan, y era la de España, o sea, un mensaje ‘pastoral’ cargado de sentimiento. No sé si antes habló de la resta aritmética, que va antes que la división. JOAN LLOPIS TORRES (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.)

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