Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado
 

articulooponionjuanllopis 19 8 2017F decía que estar de acuerdo en un bar es una tontería. F asimilaba el bar a todo un universo, a un mundo que, si bien parecía aparente y asequible, guardaba infinitos secretos. Su generosidad se sorprendía en ocasiones, cuando cualquiera con quien conversaba reducía los avatares del mundo a la mezquindad de sus propias miserias, aun con calderilla, decía él, en el bolsillo. Su mundo era tan amplio como el mismo universo. Abarcaba infinidad de conocimientos que había adquirido en todas las geografías y lecturas. Sus conversaciones eran sugerentes como antes fueron los viajes a lejanos países. F era un hombre serio e ilustrado. Recuerdo haberle oído decir que "un hombre puede beber lo que quiera, siempre que pague hasta la última copa y nunca por adelantado, los que pagan por adelantado lo que hacen es enseñar el dinero". Yo recuerdo haberle dicho "señor F qué le parece este o aquel asunto" y decirme él "Pues mira, dime tú lo que piensas que yo te llevaré la contraria y así hablaremos un rato, que de eso se trata".

Yo le decía cualquier cosa que, conociéndole, pudiera coincidir más con su manera de ser, que con sus ideas, aunque todo era una. Y siempre al contestarme me daba la razón, aunque nunca, como había prometido, estaba de acuerdo conmigo. Para al final, aun habiéndome dado la razón, y sin dejar de hacerlo en un solo instante, mostrarme que la opinión acertada era la contraria, "siempre la contraria" me decía, "y si el planteamiento es el contrario, otra vez, la razón está del lado contrario" "y así se entiende que el argumento no es más que una presunción, y la certeza, como las quejas, es el patrimonio de los tontos". Yo, que me suelo leer las opiniones del Xornal por razón de correspondencia (término que habrá que volver a definir) y porque sé que un director de periódico, aunque tenga un ojo cerrado, curiosamente, siempre te ve con el ojo que tiene abierto. Sin referirme a aquél que al llamarle el director del periódico para que le hiciera una reseña, le contesto "cómo la quiere, a favor o en contra" que ese es otro asunto y no el nuestro. Viene a colación de la opinión del señor Enrique Arias Vega que dice en el Xornal

 

 

"Nunca se ha opinado tanto, con tanta inmediatez y con menos fundamento que hoy día"

 

Bueno, hoy hay más gente que sabe escribir, y eso habrá que considerarlo.

 

En una ocasión asistí en un club náutico a la elección del representante de los armadores, siendo que una señora, defendiendo su preferencia, dijo que votáramos la opción de un abogado alegando que precisamente por ser abogado "sabía hablar" y "hablaba muy bien". Como no podía ser de otra manera, yo estuve de acuerdo, pero con la condición dije "que el próximo representante sepa también leer y escribir". La señora no me volvió a hablar jamás en la vida. Con el abogado, cuando nos vemos, le suelo preguntar "qué, cómo van las letras"; por suerte, es de los que se ríen con la barriga.

 

"Antes la gente se mostraba muy reacia a opinar: por las circunstancias políticas, por supuesto"

 

Tiene razón. La gente se mostraba muy reacia a opinar en contra de la opinión oficial. Las opiniones iban a la basura y no hablaremos de los opinantes ahora, no es el tema. Pero sí, sospechemos que era por las circunstancias políticas, a veces militares, por supuesto. La gente se adhería a la opinión correcta y acertada, como hago yo, contrariamente. Cuántas veces le oí yo a don F cuando le pedían su opinión sobre cualquier cosa, responder, sin decir otra cosa "pues que tiene usted razón" para así, acabar la conversación, antes de empezar, sin que el otro supiera de qué iba el asunto.

 

"Ahora, con una desfachatez que resulta intimidante, el personal opina con la misma rotunda estolidez sobre el cambio climático, sobre la situación del turismo en España o sobre las razones de… para no entregar los hijos a su ex marido, sin haber leído en este último caso ni una sola línea de las sucesivas sentencias judiciales que le obligan a hacerlo".

 

Otra vez lleva razón don Enrique, mal está que le intimide la gente a la que le ha dado por opinar sobre cualquier cosa, mejor harían en leerse las sentencias judiciales, incluso en redactarlas ellos mismos a su gusto, coincido. Sobre la "estolidez", siguiendo su buen consejo, no opinaré, porque no sabiendo lo que significa esa palabra, lo mejor es que me calle. Decía don F "callarse no es lo mismo que no decir nada, pues hay largos discursos que no dicen nada, y lo que hay que hacer es callarse que viene a ser guardar silencio".

 

Lo importante, pues, es ofrecer una opinión sobre cualquier cosa sin necesidad de tener, para ello, cualificación, criterio, conocimientos o información suficiente.

 

Hasta don F hubiera estado de acuerdo, es decir, no hubiera estado de acuerdo y le hubiera dado la razón, porque tiene toda la razón. Esa gente de la que hablamos, por ser nosotros condescendientes y no sean ellos estólidos, para entrar al bar, no les vamos a pedir el currículum o ver si se han leído a Balmes, ni los camareros les pasarán una reválida, pero eso sí, el que no demuestre haberse leído el Xornal de cabo a rabo, a ése, no se le dará por informado, y eso sí, eso será considerado una desfachatez.

 

"Sucede, por ejemplo, en el caso del nomenclátor callejero que algunos pretenden modificar por presuntas connotaciones franquistas y que afectaría a gente tan diversa como Dalí, Calvo Sotelo o Bernabéu, pongo por caso. Pero también en cuestiones menos ideológicas, como la limitación del tráfico urbano, la eficacia de la homeopatía o la sanción a Cristiano Ronaldo".

 

Estamos en las mismas, no tienen cualificación, criterio, conocimiento ni información suficiente. Si leyeran el Xornal, eso no pasaría. Aparte de que en el Xornal se expresan todas las opiniones, incluida, como debe ser, que en eso estriba la libertad de expresión, la de quien opina que los franquistas deben figurar en el nomenclátor, si es que eso es el nombre de las calles, si no es eso, ya me disculpará, pues yo de todas las condiciones sólo cumplo la última. Tampoco me parece bien que se quite del… ¿cómo era?... que se quite de las calles el nombre de otros presuntos franquistas. Podríamos añadir a Mola, Queipo de Llano, Yagüe o el mismo Franco, al menos, hasta que Franco deje de ser considerado presunto franquista. Por suerte es más fácil cambiar una simple placa que quitar una estatua a caballo. Digamos –contado por un antiguo gobernador militar entre bromas náuticas- que en una estatua militar ecuestre se distingue quién es el general y quién el caballo, en la mirada inteligente del equino. Y ya, espero que no me encuentre usted el almíbar azucarado, le confesaré que yo soy partidario de que los concejales de urbanismo, desde el primer día de ser nombrados, obligatoriamente tienen que dedicarse a cambiar, no el nombre de las calles, eso no, sino la circulación de las calles, todas las direcciones prohibidas son permitidas a partir de hoy, y las permitidas quedan sumamente prohibidas desde este momento, eso demostrará la eficiencia del concejal sin ninguna duda, con la consiguiente eficiencia en arreglar el desaguisado, que es cuando le nombraremos alcalde. A la espera de ponerle una placa en la esquina de su casa.

 

De homeopatía no entiendo y Cristiano Ronaldo no me interesa, siguiendo estando de acuerdo con el aserto.

 

En Benin City, en Nigeria, yo asistí a la fiesta de inauguración del metro de la ciudad. En la fotografía se puede ver a la premonitoria banda municipal actuando en el lugar donde se abrirá la primera boca que, precisamente por lo voluble que es la gente, como usted dice, no se acaban de poner de acuerdo en el punto exacto donde iniciar las obras, pero dice el alcalde que los trabajos van adelantados, como demuestra la celebración que ya es faena hecha, "todo el retraso es debido a lo tornadiza que es la gente" se queja.

 

Lo peor es la falta de argumentos con la que justificamos nuestras creencias y la carencia de rigor en su exposición. Y a eso no son ajenos los presuntos creadores de opinión, esos tertulianos televisivos que se manifiestan a piñón fijo, ya sea sobre la recuperación económica o sobre la implantación de radares en la carretera.

 

Ahí, sí que sí, y en lo de la carencia de rigor, también. Fíjese que hay gente que cuelga los cuadros cabeza abajo y, para rematar el sinsentido, que ya veremos adonde iremos a parar, el mismísimo presidente de la Diputación dice que, de ahora en adelante, todos los museos de España deberán colgar los cuadros del revés, cabeza abajo, y las estatuas, también. Dicho por una autoridad, eso es preocupante, pienso yo, como usted. De la recuperación económica, de eso, le juro por la Santísima Trinidad que no sé nada. Y de los radares en la carretera, yo vivo en África, y en los lugares por donde a veces me muevo, cuando pongan la carretera, yo le llamo.

 

"Por todo ello, ésta es una época en que conviene escuchar, más que hablar, pero sin creernos todo lo que oigamos: si no, corremos el riesgo de ver la misma frase atribuida a Napoleón o a Pérez Reverte, o la misma historia ocurrida en un restaurante de Manhattan o en una isba de Laponia. Por todo ello, también, dejo de opinar ya en este artículo porque para mi desgracia estoy haciendo exactamente todo aquello que critico".

 

Pues no vaya usted a creer que le doy la razón por dársela, pues se aprende más escuchando que hablando, pero, digo yo, si el que tiene que enseñar, siguiendo el consejo, se calla, entonces ¿quién habla? Por lo de creernos todo lo que oigamos, eso tendrá de bueno, porque como todo el mundo, siguiendo la conveniencia, estará callado en un silencio de lo más ilustrativo, no correremos el riesgo de atribuir erróneamente frases a nadie ni confundir lugares, ni confundir opiniones ni llevarnos la contraria. En lo que estoy en desacuerdo es en que usted deje de opinar, ni en este artículo tan acertado que escribió ni en ninguno, y, por lo que a mí respecta, puede hacer lo mismo que critica y lo contrario, siempre que usted permita a los que muy acertadamente califica de "el personal", a los demás se supone, hacer lo mismo, sin llamar a nadie estólido, porque no sabemos qué significa, pero estamos dispuestos a discurrir y comprender

 

JOAN LLOPIS TORRES (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.).

 

 Buscador Grupo Pladesemapesga con tecnología de Google

En el motor de búsqueda te ayudamos a encontrar exactamente lo que buscas.

 AyTP Acción y Transparencia Publica..