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Quizás, todo ser humano, hombre o mujer, niño o anciana, espere-espera durante toda la vida una carta. Una carta que en unos seres humanos sea, una solución a un problema afectivo, una carta que en otros sea que la sociedad le reconozca su trabajo o su vocación, una carta que sea ascender social o económicamente, una carta que sea superar heridas y traumas que arrastran desde la infancia, o quién sabe desde una o dos generaciones anteriores.

 

                        Imaginemos de todas las posibles cartas, de todos los posibles seres humanos, una síntesis de todas esas personas que esperan una carta. Imaginemos concentrarlo-sintetizarlo en un tipo de carta, pero sería aplicable-abstracción para todos, para la generalidad, solo hay que cambiar el substantivo-adjetivo, de una vocación-profesión, por un afecto-sentimiento, por una herida-trauma, por una situación equis o zeta.

 

                        Imaginad aquella persona que está toda su existencia, en parte o en gran parte, dedicado al oficio-profesión de la cultura, imaginad aquella persona, que en el doble rasero, de horizontes de la enseñanza-aprendizaje y, en la de la creación-investigación. Elaborando y reelaborando datos-conceptos-ideas-enunciados-frases o colores-ideas-formas-belleza o, cualquier otro campo, de los cientos de la creación-investigación-búsqueda.

 

                        Imaginad que se haya pasado gran parte de su existencia, después, intentando mostrar-enseñar-enviando a miles de entidades-personas-organizaciones su trabajo, o gran parte de su cosecha.

 

                        Imaginad, que incluso aceptando que su producción sea limitada-débil-imperfecta-mediocre, no ocupa ningún lugar en el terreno de la cultura-creación-investigación-búsqueda. No es, que esté ese trabajo-producción el último en el ranking, de su ciudad-comarca-provincia-región-sociedad-nación-cultura, sino que no existe.

 

                        Imaginad que se pueden realizar construir o haberse materializado diccionarios-archivos-antologías-directorios-menciones, salvo alguna excepción muy excepcional, su producción, sea de una temática-género-especialidad-arte-saber-creación-producción no existe. Está siempre en el desierto-vergel-cueva-laberinto-selva-montaña o en el estómago del dragón olvidado.

 

                        Imaginad que esta es la historia de un ser humano, hombre o mujer, que ha estado toda su vida, en gran parte, dedicándose a esa producción-investigación-búsqueda-creación, en ese campo temático-actividad-saber-arte-género, y que toda la vida ha sido su trabajo, bueno o malo, mediocre o excelso, negado-renegado-olvidado-reolvidado-silenciado-resilenciado en multitud de aspectos.

 

                        Imaginad un ser humano que elabora un gran castillo, y piensa ahora con este gran edificio tendrá aceptación, su trabajo de arquitecto, cuándo antes hacía algunas casas, viviendas, algunos pequeños edificios, era uno más entre millones, pero ahora, ya ha realizado-diseñado-edificado-construido un gran castillo-molino-palacio-monasterio-catedral-rascacielos, ahora quizás los ojos de los especialistas en su saber-vocación-profesión-búsqueda-arte-especialidad se fijarán. Ahora, aunque sea en el último lugar, pondrán esta construcción, ahora quizás, no puedan obviar-olvidar esta realidad-realización-construcción-materialización-cristalización.

 

                        Imaginad que ha construido un gran “palacio real-mental”, en esa o en otra actividad, imaginad, que lo muestra a miles de personas-entes socioculturales, miles de personas de distintos oficios y profesiones relacionados con esa temática, que lo muestra-demuestra de una manera u otra, imaginad que esa obra. Imaginad que espera durante lustros y décadas una carta de alguna entidad, que indique, que su trabajo-producción tiene o debe tener un lugar. Aunque sea el último. Pero imaginad que esa carta, ahora un e mail, nunca llega. Imaginad que esa obra, ya en vida del autor, se va destruyendo, por diversas razones, imaginad que ahora con los sistemas de conservación, los sistemas informáticos, todo se autodestruye a los pocos lustros. Imaginad que ese ser es consciente que toda su elaboración-producción será nada o para la nada, que el aire-viento-desierto-tormenta-huracán-seísmo-maremoto del existir se lo llevará-perderá-olvidará.

 

                        Imaginad que posiblemente así, todo ser humano arrastra una situación parecida o similar, lo único que cambia es la temática-sueño-deseo-concreción-necesidad-vocación dónde ha estado elaborando-sembrando-trillando… Unos, esperando el amor-amar de su vida-existencia, otros intentando curarse de esa herida-trauma que ha permanecido con él-ella durante décadas, la otra persona buscando un sueño de creatividad-investigación en un campo, el de más allá intentando que su saber se concrete en un oficio-profesión que tiene la titulación, pero que nunca ha materializado y cristalizado en dineros-beneficios económicos-sociales-etc. El otro en varios de estos campos a la vez…

 

                        Cierto es, que todos los humanos sueñan más que lo que alcanzan, alcanzan una meta y desean otra, tienen un pájaro y quieren una docena. Quizás el ser humano es el eterno insatisfecho, el lleno de necesidades, naturales y sociales, de primer y segundo y tercer orden. Quizás, quizás el ser humano es el buscador de todo o de gran parte o de muchas cosas. Quizás, quizás todo ser humano, sea lo mismo el color de la piel o el color del cerebro, todo ser humano espera una carta. Esta es la carta dedicada al hombre o la mujer que espera-esperaba una carta.

 

                        http://soliloquios.blogia.com              © jmm caminero (30 julio-29 sept. 2017 cr).

 

Fin artículo 950º: “El hombre que esperaba una carta”.

 

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