Cada vez hay más información sobre los peligros invisibles que rodean la salud y que, hasta ahora, pasaban desapercibidos en nuestro día a día.

 

Sin embargo, la voz de alarma de estudios como los realizados en Granada, sin necesidad de echar un vistazo a los internacionales que han copado los titulares estos últimos meses hay que tomarlos más que en cuenta.

El análisis del agua embotellada que realizó el Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada (IBS) y publicado en Environment International encontró contaminantes hormonales en la totalidad de las botellas que estudió. Tras un riguroso proceso, materiales como el Bisfenol, PET, PVC, Poliestireno están presentes. Esto significa que el simple gesto de beber agua de ellas, supone un riesgo para la salud que ni siquiera está señalizado más allá de la poca información que se va publicando.

Pero no es el único camino por el que los microplásticos llegan a nuestro organismo. De hecho, muchos de ellos parten de las propias viviendas. Las micropartículas de las pastas de dientes o de las cremas exfoliantes, algunas fibras plásticas de la ropa…son muchas las que rodean las rutinas de la mayoría de la población.

Y todo acaba desaguándose, llegando a ríos y océanos, y de nuevo a los grifos de consumo. La contaminación de los mares hace que este tipo de residuo sea confundido por comida por muchos animales y, aunque a día de hoy no está demostrado que no lo desechen, lo cierto es que afecta a su calidad de vida, salud y a la propia estructura natural de estos espacios naturales.

Los ciclos se cierran, de los desagües del llamado Primer Mundo, vuelven a sus grifos y perjudican nuestra salud.

Profesionales como el Doctor Nicolás Olea, de la Universidad de Granada, hablan ya también  de las consecuencias en nuestros organismos a través de la alteración los disruptores endocrinos, definido como “sustancias químicas, de contaminantes ambientales, generalmente hechas por el hombre y la industria del hombre y que una vez dentro del organismo modifican el equilibrio de las hormonas. Las hormonas, como se sabe bien son mediadoras químicos que conectan un órgano con otro y mandan o son señales químicas. Estas señales químicas pueden ser interferidas, aumentadas, disminuidas por otro compuesto químico que utiliza o que se planta en su lugar. El fenómeno es que hay algunas consecuencias biológicas de esa interferencia”.

De ahí que el desarrollo y la innovación deben venir de la mano de certificaciones que aseguren que las jarras que se usan de forma habitual en las viviendas están libres de Bisfenol A y del resto de disruptores endocrinos presentes en la mayoría de los envases y botellas, como ha quedado demostrado en los últimos estudios publicados. Algo que ya ha hecho una empresa española, Alkanatur, a través de la certificación de sus productos.

Además, como consumidores, el acudir a las listas de marcas que se preocupan por buscar alternativas más sostenibles y libres de microesferas que acaban contaminando los entornos, volviendo a la cadena de consumo y perjudicando la salud.

Otros articulos relacionados.....
esafsqarhyazeubebgcazh-CNzh-TWhrcsdanlenettlfifrglkadeelhtiwhihuisidgaitjakolvltmkmsmtnofaplptrorusrskslswsvthtrukurvicyyi