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Chapero, prostituto, estudiante de compañía… en una rápida búsqueda en Internet encontramos todo tipo de anuncios relacionados con la profesión más vieja del mundo, eso sí, esta vez, los protagonistas son hombres, y es que la igualdad de género también ha llegado a la prostitución. Se ofrecen en las calles o se publicitan en la red en páginas como www.luluylolo.es, el caso es que, tras la crisis económica, el número de chaperos en Madrid ha crecido considerablemente.

 

El perfil más habitual viene siendo el de aquel estudiante que debe pagarse las tasas de la facultad y no tiene más remedio que acudir a su creatividad para ganarse el pan. Algunos ayudan a sus familias también, y es que, si el negocio te va bien, hay para todos. Encontramos chaperos que ganan hasta cuatro mil euros al mes, y es que los estudiantes jóvenes están muy solicitados, ya sea por hombres que por mujeres.

Los diferentes perfiles

Desde inmigrantes que se ofrecen en la Puerta del Sol hasta estudiantes sofisticados que tienen su anuncio en Internet. Algunos son homosexuales, otros solo se aguantan. Ofrecen pasar el tiempo tanto con mujeres como con hombres, y en algunos casos, solo se paga un rato de compañía.

La figura del inmigrante ilegal es la primera que se viene a la cabeza. Todos conocemos alguna historia de alguien que viene con ilusiones a otro país para comenzar una nueva vida, pero se acaba vendiendo para poder vivir. Este es el caso de muchos de estos jóvenes que, cuando se quieren dar cuenta ya están dentro de este mundo. La mayoría siguen porque quieren, les funciona bien y se han acostumbrado, y con Internet todo es mucho más fácil.

Cerca de este perfil encontramos a los estudiantes universitarios. Jóvenes que ofrecen tanto sexo como compañía, y lo hacen con el objetivo de pagarse sus estudios. Al menos así comienzan, ya que el dinero les da para algo más. Muchos tienen claro que desean salir de ese mundo y solo lo hacen para poder estudiar, pero algunos se acomodan cuando va subiendo su caché, y es que por acompañar a una mujer a un acto pueden ganar hasta 1000 euros en el mismo día. Anunciarse online supone una gran idea, ya que buscando en páginas como http://www.luluylolo.es/es/chaperos/madrid/ es fácil encontrar chaperos a un clic.

Las tendencias sexuales de estos jóvenes también son un dato significativo. Su clientela es principalmente masculina, aunque la mayoría de los chaperos no se cierran a hombres o mujeres, sino que aceptan clientes de ambos géneros. Algunos de ellos son homosexuales, otros son bisexuales, el caso es que si alguno es heterosexual encontrará menos clientela, ya que son los hombres los que principalmente más demandan este servicio. Por eso, la tendencia sexual de los chaperos queda un poco en el abismo, y cada uno se adapta a los que más puede encontrar.

El último perfil es el que encontramos en los peores barrios, cerca de las jeringas y los chutes, de la decadencia y la pobreza, es el tipo de prostitución que se nos viene a la cabeza en su máximo exponente de decadencia. Gente que no se publicita en Internet, que ni si quiera tiene recursos, y que ha estado ahí, toda la vida.

Las parafilias. Lo que más se demanda

Una de las cuestiones que más controlan estos chaperos son las demandas de sus clientes. Las parafilias sexuales están a la orden del día, y estos jóvenes tienen que hacer de todo para satisfacer los deseos de sus clientes y poder ganarse el pan.

Una de las prácticas que más llama la atención es la harpaxofilia, y consiste en una atracción que se crea cuando la persona es víctima de un robo o de un secuestro. El caso es que la persona que la sufre siente un altísimo placer cuando es atracado, puede que al considerarse algo de valor que es digno del atraco. En este momento la tensión aumenta y la excitación también.

Este tipo de fantasía es una de las más curiosas y que llegan a provocar incluso que un tercero les robe sin saberlo, con tal de sentir esa intensa excitación. Aunque la harpaxofilia puede llevar a momentos intensos y gratificantes si se controla, también hay que tener cuidado ya que, provocar un robo puede resultar algo peligroso, sobre todo si se descontrola.

El sado gay también es un concepto que se ha hecho muy popular. Lejos de las famosas sombras de Gray, hay un mundo por descubrir en el que no hace falta sentir dolor, solo saber mandar o recibir órdenes. Una vez te pongas en el papel que deseas y cuadres todo para tenerlo controlado con la otra persona, es seguro practicar el sado gay, sobre todo por un profesional, que estará acostumbrado a las técnicas y sabrá cómo mantener todo en orden.

Para muchas personas este tipo de prácticas son algo inconfesable. No se atreven a hablarlo con sus parejas, pero sienten la imperiosa necesidad de practicarlo. Un primer paso es contratar a un profesional para vivir esa noche que tanto han deseado, y para ello, los chaperos son una buena opción.

Los derechos sociales y sanitarios

Es la profesión más vieja del mundo, y seguramente estará con nosotros siempre, pero no está reconocida, eso hace que haya que andar con especial cuidado, y más tratándose de sexo y los peligros que puede conllevar no realizarlo con una higiene impoluta.

Hay quien hace el trabajo por un pico, y hay quien, por pagarse las tasas de la universidad, pero esto no excluye a ninguno de los dos de los riesgos de contraer una enfermedad venérea. Puede ser gonorrea, sífilis o sida, y es que, en estos casos, las clases sociales no sirven.

Tanto para los clientes como sobre todo para los chaperos, es importante llevar una higiene y un cuidado máximo, para poder ejercer su profesión sin que les cueste la vida.

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