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La colaboradora en Madrid de XornalGalicia Perla García con el pintor gallego Marcos Míguez Puhinger frente al cuadro de Jerry
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Todos los que han escuchado en vivo y en directo saben que Jerry González es un genio, y poco se les puede contar de la celebración de sus 50 años musicales. Pero quienes no sepan quién es, además de las páginas de la Wikipedia en castellano e inglés, y su propio dominio en Internet www.jerrygonzalezjazz.com se les puede recomendar perder alguno de los próximos conciertos anunciados para este año, uno cada mes.

Jerry ignora por completo al público. Habla muy poco con los músicos que le acompañan a excepción del artista invitado, en este caso, el magnífico pianista ?Kirk Lightsey con el que bromea y mantiene una mágica complicidad musical. Pero Jerry hace un derroche de talento sin mirar ni una sola vez al público, tocando con un sombrero negro bien calado y gafas oscuras, como si fuera completamente ciego. Su concierto ha sido una auténtica introspección. Jerry mira y escucha dentro de sí mismo para tocar, sin que nada pueda interrumpir ese Jazz para sí mismo. Al principio, la distante actitud introspectiva de Jerry deja un poco fríos a los que no le conocen, y ansiosos a los que sí. Pero conforme Jerry va leyendo su interior, escuchando y transmitiendo melodías que nacen en lo más íntimo de su ser, el público se va entregando sin que el artista haya tenido ni un gesto, ni una mueca, ni una concesión a la simpatía escénica. Jerry hace Jazz y no relaciones públicas, ni posturitas, ni le importa lo más mínimo nada. Ni falta que hace. Hay que escucharle y sentirle en vivo. Ludwig Wittgenstein decía en el punto 4.1212 de su luminoso Tractatus que “lo que se puede mostrar no puede decirse”, pero con Jerry, lo que se escucha tampoco. Ni se debe intentar siquiera con el buen Jazz, en mi modesta opinión. Que conste que no hace falta ser un experto en Jazz para disfrutar de un concierto de Jerry. Yo no lo soy, y lo gocé muchísimo, “a tope”.

Además, durante el concierto se ofrece un espectáculo muy visual porque al mismo tiempo que se disfruta de la música, el artista, gallego de Vigo, Marcos Míguez Puhinger, pinta al carbón un cuadro tamaño mural de manera que mientras el público entra con sus oídos en la rica vida interior de Jerry, observa cómo va naciendo una pintura de Jerry con su amigo pianista Kirk Lightsey. La sincronización entre la música y la pintura en un mismo espectáculo yo no la había visto nunca antes, y me pareció sublime. Me gustaría ver a Marcos Míguez Puhinger pintar a algún otro músico, pero puede que lo que se vivió y disfrutó el domingo 3.4.16 sea irrepetible, más aún por tan original dualidad artística.

Hay dos descansos en las más de dos horas de Jazz. El primero por un interesante vídeo explicativo con bastante talento y filosofía de Jazz que muy oportunamente nos presenta la figura y nos ayuda a descrifrar esa introspección en el alma musical de Jerry. El segundo dura diez minutos largos en los que traté de buscar la mirada de Jerry. Mi “nice to hear you” debió de sonarle muy raro, y bajó un poco sus gafas para clavarme una mirada llena de sentido. No hablamos, pero parece que Jerry se comunica más con la trompeta y me bastó esa mirada para entender.

Si hay que buscar algún “pero” al lujo musical estaría en una ligera reverberación debida a las paredes y el techo desnudo con unas columnas que no favorecen la audición. La sala del Café Berlín tiene una forma de sector circular, como un quesito, menos abierto que un anfiteatro, con buena visibilidad. La acústica mejoraría amortiguando el sonido que llega a las paredes desnudas, por ejemplo, con las típicas cajas de huevos con relieve. Salvo que los vecinos se quejen, no es necesario insonorizar pero sí amortiguar el choque del sonido en las paredes y el techo desnudo, especialmente por el piano, porque la reverberación perturba un poco los armónicos. Quizá sea una apreciación un poco puntillosa por mi parte, pero tiene muy fácil arreglo.

En resumen, cada mes de este año Café Berlín ofrece un concierto de Jazz del genial Jerry González, en el que invitará a distintos amigos. Estoy seguro de que no parecerán el mismo concierto. La improvisación introspectiva del Jazz motivará a más de uno de los que hoy gozamos la original música de Jerry a repetir, y repetir, y repetir… lo más irrepetible.

Miguel Gallardo es licenciado y doctor en Filosofía (PhD) e ingeniero especialista en acústica forense Tel.: (+34) 902998352 E-mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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