Por Domingo Sanz

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado

PorDomingoSanz

Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado

Supongo que en breve los diversos medios volverán a publicar encuestas sobre la intención de voto de los españoles. Nos han acostumbrado de tal manera al menú demoscópico que ya casi no podemos vivir sin conocer el alcance de los disgustos que, unas veces unos y otras veces otros, se llevan los políticos esas madrugadas en las que la prensa les informa de las notas provisionales que les ponemos los electores.

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado

Leo a Trapiello en el semanal “Magazine” del 23 de abril y compruebo que se suma al elenco de los que, con Jiménez Losantos a la cabeza, han convertido casi en biblia el libro “1936, fraude y violencia” publicado por Álvarez Tardío y Villa García. Se denuncian irregularidades que habrían afectado a casi doscientos mil votos en las elecciones de aquel febrero lejano pero inolvidable. Trapiello afirma que “no sabemos si un recuento riguroso y honrado habría evitado la guerra civil”.

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado

Fue el 20 de enero de 1969, ese día en el que la policía política de la dictadura tiró por la ventana y mató al estudiante Enrique Ruano, cuando llegué a la conclusión de que Franco debía morir. Quizás influyó la canción más rebelde de Maria del Mar Bonet. Como no disponía de los recursos necesarios para conseguirlo, me dediqué, entre otras cosas, a divulgar aquel deseo, hasta el punto de que empecé a resultar reiterativo y de lo más pesado. Pero al final sucedió, y entonces pensé que se había cumplido mi premonición y que quizás podría ganarme la vida adivinando el futuro, cosa que acentuó en mí un optimismo que ya era excesivo de nacimiento.

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado

Un investigador que no estuviera desquiciado por la velocidad a la que se amontonan los acontecimientos en España ya habría llegado a la conclusión de que ese autobús decorado con algunos de los rostros más conocidos por los juzgados que investigan el crimen organizado era, en realidad, la contraseña que los justicieros, confabulados, estaban esperando para lanzar el ataque definitivo contra los principales responsables de la corrupción que nos gobierna. Y si dudan de esta especulación, repasen:

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado

Rajoy, ese político que “avanza sin moverse” en feliz ocurrencia o plagio del inventor de los jarrones chinos marca “ex”, no da puntada sin hilo y aprovecha cualquier ocasión para promocionar las enseñas de su ideología primera. Y ya que el Pisuerga…, cómo no recordar a Felipe González embarcado en el Azor, 1985. El caso es que don Mariano ha citado en El Pardo, tan de Franco como el yate, a los más altos dignatarios de Francia, Italia, Portugal, Grecia, Malta y Chipre, todos ellos líderes de partidos más bien progresistas, excepto el chipriota y él mismo.

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado

Pocos habitantes de este país ignoran, y muchos de otros países lo saben gracias a que están descubriendo la verdadera “Marca España”, que hemos sido capaces de condenar a Cassandra Vera porque hace varios años escribió en Twiter unos chistes relacionados con el último viaje de Carrero Blanco, aquel que fue tan necesario para nuestra democracia. No creo que haya nadie capaz de asegurar que, con aquel franquista vivo, la transición de los años setenta se hubiera podido saldar con las mismas o menos bajas de las que hubo entre los que luchaban por la libertad.

Pequeñas emociones.Por Domingo Sanz

Xornal de Galicia  03 Abril 2017  Sección; Opinión 305 votos

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado

Miércoles 29 de marzo por la tarde. En el autobús que va repleto desde Madrid hacia el aeropuerto de Barajas, una joven sentada se levanta para dejar su sitio a una septuagenaria y, acto seguido, otra hace lo mismo con el acompañante de la primera, que es de su misma quinta.

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado

Si quieren.

 

Más allá de los gritos necesarios contra la violencia machista, la brecha salarial y el resto de abusos anclados en la dominación masculina, debe preocuparnos también la búsqueda de soluciones eficaces, inmediatas y legales dirigidas al centro del problema.

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado

En el aeropuerto, largas filas de septuagenarios esperan para ser desarmados de frascos y cortaúñas y, de esa manera, no convertirse en víctimas de sí mismos a nueve mil metros de altura sobre el nivel de un mar que ya lo es todo por debajo. Recuerdo un regreso desde Miami y una mochila abandonada sembrando el pánico el mismo día que comenzaba la invasión de Afganistán, cuando Bush, el hijo, consiguió recuperarse del susto de lo de las Torres Gemelas.

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado

Llega el 8 de marzo y prolifera el protagonismo femenino en los medios. Líderes políticas y mujeres notorias intervienen con mensajes que recuerdan las discriminaciones y reclaman la lista de cambios pendientes para favorecer la igualdad entre ambos sexos. Uno de los detalles que llaman la atención es que, aunque muchas representan a partidos políticos que no se perdonan ni una en el día a día, durante este paréntesis las coincidencias prevalecen y los debates son de guante blanco, como “entre caballeros”.

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado

Ya no nos cabe ninguna duda. Por fin se han roto las costuras de la camisa de fuerza que nos abrochamos cuando, entre sorprendidos por una muerte que no llegaba nunca y agarrotados por un miedo que nos daba vergüenza confesar, nos rendimos en 1982 y decidimos conceder todo el poder a los representantes más genuinos de nuestra propia cobardía, los que supieron capitalizar el susto más grande de la Primera Transición.

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado

Qué el mundo corre peligro es una evidencia, y no porque un meteorito como el que acabó con los dinosaurios se esté acercando, que hasta de eso podríamos librarnos. Se llama Trump y en cuatro días ha conseguido volver del revés ese consenso llamado “efecto mariposa”. Ahora, los huracanes que provoca en la Casa Blanca cada vez que se levanta de la cama son capaces de matar el aleteo de millones de bellas voladoras en el otro extremo del planeta.

 Buscador Grupo Pladesemapesga con tecnología de Google

En el motor de búsqueda te ayudamos a encontrar exactamente lo que buscas.

 AyTP Acción y Transparencia Publica..