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quenocheladeaqueldialosbetlesHa llovido mucho desde aquella pintada ‘Clapton is God’ en el metro de Londres, que terminó repitiéndose en los sonoros muros de toda la ciudad. Eran mediados los sesenta cuando en blanco y negro habíamos visto ‘A hard days night’, cuando dejarse el pelo largo era un símbolo de protesta y muestra de querer romper las reglas. En 1965 llegó ‘I Can’t Get No Satisfaction’. Después, en aquellas playas soleadas, entre magníficas canciones italianas y francesas, vendría todo el boom suramericano. Quedó atrás ‘Un Rayo de Luz’ (1960) y los cromos de la Marisol, cuando todavía hoy el ‘Sapore di sale’ de Gino Paoli (1963) nos rememora el sabor a sal y el sabor a mar de aquellos años. En 1970 se bailaba ‘Sex Machine’ en las discotecas (This is James Brown…! Get up, I feel like being a sex maxine!) Zafiro-Novola editó ‘Mediterráneo’ de Serrat en 1971.

Cuando tras ser grabada en Francia, incluida en el álbum ‘Cantigas de Maio’ (1971),  llegaba a España ‘Gràndola Vila Morena’ (1964), de José Alfonso, siendo interpretada por primera vez en vivo en Santiago de Compostela el 10 de mayo de 1972. ‘Gràndola Vila Morena’, prohibida por el régimen salazarista por ser “Música del partido comunista de Moscú”, se escuchó el 25 de abril de 1974 en Rádio Renascensa como señal y confirmación del inicio de la revolución, después de que un grupo de militares del Movimiento de Fuerzas Armadas se la escucharan cantar a Amalia Rodrigues en el Coliseo de Lisboa, convirtiéndose en un símbolo de la revolución y de la democracia en Portugal. Todavía en España aquellos años grises del franquismo que con pesar serán grises hasta hoy sin remedio, cumplimos los 15 años, los 16… mezclando las letras de Carlos Gardel -cualquier cosa que no fuera una canción comercial de la época y fuera en lunfardo y arrabalero-, con todas las letras y literatura suramericana, los clásicos españoles, los rusos y -todo al mismo tiempo- lo que caía en nuestras manos, con Janis Joplin sonando en la gramola, mientras con catorce años perseguíamos a las turistas de dieciséis en aquél largo y cálido verano  -cumplidos 18 años en el veraniego agosto del 68 con los ecos del ‘Mayo francés’- con el que no terminó aún ‘Suzy Q’ (1968), versión de los Creedence Clearwate Revival en ‘Apocalypse now’ (Copola-1979, sobre la Guerra del Vietnam que terminó en 1973…), sino con el ‘The end’ (1967-“This is the end…”)’ de los Doors y el coronel Kurt (Marlon Brando) pidiendo el apocalipsis, haciendo pasar página a la inocencia que nos hizo creer que podíamos cambiar el mundo. El mundo seguía con su guerra fría, los grises reprimían las manifestaciones industriales y estudiantiles con asesinatos a punta de pistola. Puig Antich fue asesinado a garrote vil en la cárcel Modelo de Barcelona el 2 de marzo de 1974…   Y nos seguimos poniendo el ‘Hey Joe’ de Jimi Hendix, recordando el día que mató a Dios para saber que los dioses son muchos e inacabables.

A Txema Julià, en 1969, con nueve años, después de mucho insistir, consiguió que le compraran su primer tocadiscos; le dijo su padre que “con dos discos”: “un de gran i un de menut” (“uno grande y uno pequeño”) Lamentablemente, en aquellos años, el papanatismo nacional no supo hacer frente a lo extranjero y no supo vencer el ‘larga duración’ y el ‘sencillo’ al ‘long play’ y al ‘single’. Colonialismo al que no había sucumbido su padre: “Un de gran y un de menut” (lenguaje perfecto el del señor Juliá padre) En aquellos años se abrieron muchas discotecas con el nombre de ‘Long Play’ con ‘whisky a Go Go’. El ‘sencillo’ era de Julio Iglesias: ‘La vida sigue igual’; para no cambiar efectivamente en Txema Julio Iglesias ninguna inspiración ni deseo infantil, sino que fuera el tocadiscos el que hiciera fortuna y cambiara su vida, a pesar del éxito alcanzado por el almíbar de aquellas melodías de Julio Iglesias que los de mis años poníamos como ejemplo de canción comercial azucarada de las que había que salir huyendo o tratarlas con napalm. ‘La vida sigue igual’ había ganado el Festival de san Remo, y, con el mismo título, se rodaría más tarde una película con pasajes autobiográficos del cantante madrileño.  

Los colegas que hoy componen con Txema Julià uno de los grupos referentes de rock duro en Catalunya, sin intervención de egoísmos ni liderazgos (sin duda una muestra de la larga trayectoria de sus integrantes, provenir de lugares distintos –no han sido chicos del mismo barrio enamorados de la misma niña con rubias trenzas, compartiendo cigarrillos-  y sus experiencias en diversos grupos anteriores, les ha hecho rebeldes a lo que no sea música dura y duros de la música... con criterios de reivindicación de su carácter individual como músicos, fortaleza como grupo y sensibles a las exigencias sociales que no rehúyen y comparten: ‘El nudo es el símbolo antitrasvasista del Ebro y el azul su color’ –sus letras evidencian el rechazo a las agresiones a la tierra:“...La terra s’eixuga sota els peus, el feixista pren el aigua del nostre riu, i qui mana gira la cara”(La tierra se seca bajo nuestros pies, el fascista se lleva el agua y quien manda gira la cara...), la subyugación de clases, la preponderancia de una sociedad sobre otra “...Que se’n surt de costums imposades, la llibertat no es demana, s’agafa, ara el poble te la paraula...”(“que se sale de costumbres impuestas, la libertad no se pide, se coge, ahora el pueblo tiene la palabra”) reivindican con reminiscencias a los grupos euskaldunes de música dura. “Ni un pam de terra, ni una gota d’aigua...! (“¡Ni un palmo de tierra, ni una gota de agua!”) El ‘larga duración’ era nada menos que de Frank Zappa: ‘Hot Rats’ (Con Julio Iglesias de ‘sencillo’ y telonero, resultando Frank Zappa el napalm que reivindicábamos...) “Músico que ha sido la banda que ha marcado mi vida”-dice Txema-, “personaje al que más he seguido, admirado y he escuchado”. Aquel tocadiscos le hizo dar el salto “desde tocar la bandurria en la rondalla de La Salle”, después, “hasta aprender a tocar la guitarra en serio”. Con 14 años (en 1964), conocí a una chica (Cuca) que nos llevaba de vez en cuando, por las tardes, con otro amigo, a un antro de Barcelona que se llamaba ‘La Enagua’ en la calle Casanova. “Descubrí a Jimmy Hendrix, Jetro Tull, Lone Star, Doors, King Crimson, Led Zeppelin, Génesis...¡Y me enganché!”; “todos mis ahorros iban a parar a la calle Tallers, a discos Castelló”(emblemática casa de discos de Barcelona) “Compraba el ‘Disco exprés’y el ‘Vibraciones’ que me los leía mil veces, igual que las portadas de los discos y las canciones.“Escuchar un LP era un ritual”, “Con 14 años a veces iba a conciertos, y tenía la suerte que me dejaban ir, con la paciencia de mi madre que me esperaba fuera...”; “A los 16 empecé a tocar la guitarra eléctrica... Escuchaba todo lo que me caía en las manos: Chuc Berry, Gene Vincent, Creedence, Kinks, Stones, Animals, Uriah Heep, Deep Purple, jazz rock de Billy Cobham,  Stanley Clarc...”, la lista es larga, los cita con proximidad y reconocimiento a los mitos. “En casa de María de los Ángeles, empezamos a tocar en grupo”. “Con su hijo Joan Enric, un amigo (Carlos) y yo hicimos algunos conciertos tocando blues; después, yendo todavía a clases de guitarra, formamos un grupo llamado ‘Mil de Bellón’y tocaba de vez en cuando en el Pub ‘Endevant’de Vilassar, por donde pasaban las figuras del momento”. “En casa, en Vilassar, teníamos batería y amplificadores y estábamos siempre haciendo ruido rodeados de todos los inadaptados del pueblo”;   “El panorama musical era en aquellos años un refugio de colores en un mundo muy gris”. Viví el Rock Laietá, la Inauguración de ‘Zeleste’, el ‘Màgic’... Me fascinaban: Blay Tritono, Esqueixada Sniff, Pau Riba, Música Urbana, Colors, Iceberg... ¡Canet Rock! En el 78 me compré una Fender Stratocaster que todavía tengo”. “Después forme parte de un grupo que se llamaba ‘La Quinta columna’con el que tocamos en el antiguo ‘Zeleste’. “Después vino el ‘Punk’; para mi cerebro fue una sacudida y descubrí la diversión y esencia del Rock and Roll: Fan de Kortatu, Eskorbuto, La Polla, Buzzcoks... Y sobre todo a los dioses ‘Ramones’”; “El punk vasco decía las cosas bien claras y me identifiqué sobre todo con este movimiento lleno de energía, actitud y reivindicación”. “Conocía a ‘Joan el Caníbal’ de los‘Intocables’y escuchábamos rock and roll clásico”.“Años de ‘cómics’ como el‘Víbora’ que reflejaban la sociedad del momento”. “Vino la heroína y se generalizaron los excesos con todo tipo de estimulantes y substancias: La imaginación para poner nombre a los ácidos era increíble: Vulcanos marrons, negres, supermans, oranges, secantes, Micky Mouse, micropunts... Mescalines, resinas de todo tipo: Afgana, goma nepalí, culera, libano rojo... Anfetaminas, perfectinas... Temps de Mescal,  ¡Tequila!... Unos excesos que muchos amigos pagaron muy caro y se quedaron por el camino”.  “Se sucedieron los conciertos y en los 80 toqué con diversos músicos en el grupo ‘Holden Torana’. Después, con un músico norteamericano de Detroit, formamos ‘The Loads’”.“Tocamos mucho y en muchos lugares de Europa en plan muy profesional”. “Después KGB, Bikini, Humedad Relativa, Zeleste, Comuniqué, Blaise, Liguero de Marta... eran escenarios habituales”. “Mi estancia en USA fue muy enriquecidora porque pude conocer bandas  desconocidas que me influyeron mucho”. “Eran los hijos de los que escuchaban a Grateful Dead, Jefferson Airplane, Neil Young...  Eran grupos muy auténticos fuera de las modas:  Green On Red, Dream Syndicate, Beat Farmers, Jason and the Scorchers (country punk irreverente), Gun Club...” “También conocí deprimera línea el panorama de garage-punk-psicodèlic canalla de The Fuzztones, The Lyres, Chesterfield Kings, The Cramps... que rescataban el sonido garage de bandas de los 60 como los Sonics, The Seeds...” “Me empapé de bandas como Charlie Daniels Band, The Marshall Tucker, Danny Gatton, ZZ Top... todos los grandes del rock sureño”. “Grupos de guitarra, guitarra i más guitarras”. “Aprendí mucho”.  “De vuelta, en el 87, estuve un tiempo con ‘el gran Teo y los Reincidentes’;  nos lo pasamos muy bien y conocí el mundo del rockabilly barcelonès”. “Tocamos por España y Francia”. “Después estudié en la Universidad de Barcelona,  y hasta ahora, que estoy con los ‘Drazer’,  grupo original de La Aldea, por el que han pasado unos cuantos músicos de la comarca. Hacemos temas propios comprometidos con el territorio y con la situación política actual, temas como la vuelta de la represión y el recorte de los derechos sociales”; “también hacemos versiones de temas que nos gustan”. “Cada uno aporta sus particularidades diferentes al grupo y lo mejor de todo, es que somos amigos de verdad. Participamos en todos los actos solidarios de la comarca”.
El grupo está formado por:
Txema Julià,, 57 años, guitarra rítmica y solista. Con Celico hacen los coros.
Joaquim Abril, tiene 24 años, el más joven y miembro fundador del grupo, batería. Tocó con ‘Los Druidas’ y después formó ‘Drazer’.  Le gustan grupos del panorama nacional como Extremoduro, Barricada, Ramones; y de fuera, Iron Maiden, Metálica, Motorhead... 
 
Aland Zabala,  guitarra rítmica y solista,  43 anys, mejicano, ex miembro de ‘La Santa Inquisición’. Le gustan grupos com Led Zeppelin, Dio, Grand Funk, Yes, Black Sabath, Helloween, Gamma Ray, Therion, Tiamat, Dream Theater, Van den Plas, Evergrey... Le da el toque metal al grupo.
 
David Bernadí, 49 años,  también miembro fundador, cantante y guitarrista y con un pasado ligado al punk. Formó juntamente con Joaquim en ‘Los Druides’. Le gustan Motorhead, Ramones, Iron Maiden, Barricada, Extremoduro ...
 
Celico Diaz, 40 años, bajo, le gustan Nirvana, Pearl Jam, Ramones, el blues  y R&B... ha tocado en varios grupos de la comarca...

Añadida a la amistad que me une a Txema, la actividad solidaria del grupo es el motivo de este artículo.
   JOAN LLOPIS TORRES  (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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