Escribe Marc Pons:

Historia: EL NACIONAL.CAT

El Catastro borbónico: Catalunya ni rica ni plena.

Tarragona. Domingo, 10 de diciembre de 2017. 6 minutos

Digamos, previamente, antes de apostillar a Marc Pons, que la Historia siempre se repite. Con decir que enumeramos las guerras mundiales…; enumeramos la primera Guerra Carlista, la segunda…; precisamos si la Guerra Civil fue la del 36 al 39, o, ¡qué me dice usted de la canción del verano! ¡No es esa otra violencia sino de género, generosa!

¡Por qué tenemos que escuchar la misma ñoñería mil veces mientras nos tomamos en el bar unos vinos! , y se repite a pesar de las frasecitas premonitorias que como consejos que nunca pides, tenemos que sufrir sin asesinar sino al generoso que nos avisa, a su estúpida caballerosidad y a la advertencia; y repite el engreído de oídas: "El que no conoce sus historia, está condenado a repetirla"; ¡Anda ya! (No vamos a ver un legionario doblar la esquina mientras enciende un marlboro, a menos que sea Semana Santa, pero si no te sabes La Guerra de las Galias, puede que pasado mañana te veas vestido de romano, hablando el latín que te suspendieron en cuarto y declinando), creyendo el bachiller que compartiendo su sabiduría está haciendo un bien universal y por siglos. Esas frases que oímos frecuentemente, como una acumulación de penas por nuestros incontables pecados, se repiten en la condena que ha de ser, sin duda, castigo de nuestros excesos; siendo el pecado más grave, dar por ciertas tales afirmaciones gratuitas y, ya pecado capital, no encarcelar a los profesores que enseñan esas tonterías, o ponerlos de sereno. "Los pueblos que no conocen su historia, están condenados a repetirla", suben el tono dramático. De donde se desprende que la historia es siempre trágica, y su repetición una condena. O, "Quien no conozca su historia, por sus virtudes, obtendrá felizmente la gracia de poder repetirla", sería la dichosa contraria. Pero no, inventada la penicilina, se acabó la historia generosa; y, sabida esta conseja, vale lo que la purga de Benito: para amargar y para nada, con dos cucharas; veamos si no (a Marc Pons):

"La derrota catalana de 1714 y el desguace de su sistema institucional no tuvieron una única repercusión política. Semanas antes de la promulgación del Decreto de Nueva Planta (1716) —la culminación del "justo derecho de conquista" (UF!, TODAVÍA SE RESPIRA ESE AIRE DENSO, QUE ALGUNOS LO VEMOS CLARAMENTE CON EL ALMA DE NUESTROS ABUELOS, CON LA DE NUESTROS PADRES Y LA NUESTRA DESALMADA)—" la administración ocupante impondría un sistema tributario nuevo, superpuesto al existente, de naturaleza claramente punitiva (Y MERECIDO, POR REBELIÓN, SECESIÓN, TUMULTOS… COMO LETRA DE CANCIÓN DE VERANO REPETIDA). El Real Catastro se impuso inicialmente como una contribución de guerra, y posteriormente, como un tributo por la derrota" (LO QUE SE LLAMA LA VUELTA DE TUERCA A MODO DE –Y LEGAL,- REPRESIVO ESPAÑOL GARROTE VIL. EL ACADÉMICO PÉREZ- REVERTE, ESTANDO DE VUELTA DE TODO, EN ESAS VUELTAS DEL TORNILLO, INSTALADO EN EL ENGREIMIENTO, AFRANCESADOS SUS TERCIOS DE CARTAGENA, POR SERLE CUTRE EL GARROTE, HABLA DE GUILLOTINA, CUAL MACRON AL QUE NO SE LE HUBIERA PERDIDO LA I, EL POBRE, HUYENDO DE SUS PERSONAJES Y DE SUS PROPIAS HISTORIAS, HACIÉNDOSE EL QUEVEDO, SIN APUNTARSE A CERVANTES. Y AQUÍ YÉNDONOS A GÓNGORA, MISERABLE, TAN CORTO EL PLACER, TAN LARGO EL PESAR, Y ME CAUTIVASTES (SIC) DE QUIEN HOY SE VA, Y LLEVA LAS LLAVES DE MI LIBERTAD, DEJADME LLORAR –QUE PENA ME DAIS- ORILLAS DEL MAR –QUÉ SABRÁS TÚ, SEÑORITO, DE LAS MINAS MURCIANAS, QUE YA SE TE ENTENDIÓ EL DISCURSO AGRADECIDO Y EL QUÉ.

Y EL OTRO, EL QUE ESPERANDO AHORA EL AGRADECIMIENTO, EL QUE YA ESTÁ EN MÉRITOS PARA UNO NUEVO EL DISCURSO: JOAQUÍN SABINA, VENDRÁ. PUES TE CONFUNDES DE AQUEL BRAVO, QUE SE IRÍA, CONFUNDIDO DE TI, VIÉNDOTE DE OVEJA EN EL PESEBRE)

 
 
 

"Sería la primera piedra del histórico espolio fiscal en Catalunya. Durante un siglo y medio, hasta su modificación en 1845, las fuentes revelan que los catalanes pagaron a la hacienda pública española hasta ocho veces más de lo que tributaban los contribuyentes de la Corona de Castilla. Se trata de unos datos que desenmascaran el falso mito de la historiografía española que, durante siglos, ha defendido que la prosperidad económica catalana de la posguerra de Sucesión (a partir de 1715) que impulsó la Revolución Industrial del siglo XIX, se debía a las pretendidamente ilustradas políticas económicas y tributarias de la administración borbónica. Catalunya, ni rica ni plena, sino sometida y castigada" (PARA GUSTO DE UNOS Y DISGUSTO DE OTROS; ¿A TI QUE TE DA, GUSTO O DISGUSTO? PUES DE AHÍ… EL FAMOSO SENTIMIENTO, PUES, SI TE DA GUSTO, QUE TE DEN; QUE LOS BRAVOS DEL SIGLO XX, QUE NO DEL XVII OLVIDADOS, MENOS EL HABLA, DEL CONDE CON GUIÓN DUQUE DE OLIVARES, SEGUIRÁN, SEÑOR PEREZ CON GUIÓN REVERTE GUTIÉRREZ, BATIENDO EL COBRE Y LAS OLAS, SIN PAJARITA AGRADECIDA, CON LAS GAVIOTAS DE LA MAR Y NO EN VELERO, NI EN TUS HORIZONTES NI EN EL DE TANTOS, DE AHÍ LA FUGA, QUE NO NOS VAMOS A NINGUNA PARTE MÁS QUE, SIN JOYOSA ESPADA Y SIN CAMBIAR TREINTA VECES DE COLOR, ADONDE DEBEMOS ESTAR Y SIN MOVERNOS DE SITIO, QUE USTEDES LO PASEN BIEN, AUN SOBRE NUESTRO EN EL ABUSO, COMO SUELEN)

"También la historiografía española ha querido enmascarar el castigo fiscal en Catalunya —el espolio borbónico— como una práctica generalizada por toda Europa que consistía en liquidar las haciendas forales y centralizar los recursos. El nervio ideológico de las monarquías absolutistas de las centurias de 1600 y de 1700. Lo cierto, sin embargo, es que la obsesión hispánica para meter la mano en el cajón de los cuartos de los catalanes venía de lejos. Setenta y siete años antes de la entronización del primer Borbón hispánico (1626), el conde-duque de Olivares (ministro plenipotenciario del rey foral Felipe IV) provocó una crisis económica (1627-1640) y una revolución social (1635-1641) en Catalunya que culminaría con la guerra de los Segadores (1640-1652), en su propósito, entre otras cosas, de intervenir los recursos fiscales de los catalanes. Este detalle es muy importante, porque nos revela que hasta 1715 (promulgación del Real Catastro) las instituciones del Principado tenían la competencia exclusiva en materia de legislación y recaudación de tributos y se entendían con el poder central, en una relación bilateral para pactar las aportaciones catalanas al cajón de la monarquía hispánica.

El sistema impositivo borbónico sería algo más que una intervención de la fiscalidad catalana, es decir, algo más que un "155" (Y LO MISMO Y DE LA MISMA GALLINA LOS HUEVOS) con música barroca. Por una parte, confiscó los impuestos que habían sido de la Generalitat (el estado catalán) y del Consejo de Ciento (la municipalidad de Barcelona), y los destinó a sostener el aparato represor —político y militar— borbónico. Por otra parte, fulminó el histórico sistema paccionado de aportaciones catalanas a las arcas de la monarquía. En su lugar se impuso el Real Catastro, que presupuestaría y recaudaría a conveniencia y necesidades de la monarquía que, en aquel caso, equivalía a decir las del estado hispánico. El Real Catastro gravaría sobre bienes inmuebles, ingresos derivados de la actividad profesional y no profesional y los beneficios de las actividades comerciales e industriales. Corto y raso, multiplicaría por siete la presión fiscal sobre los catalanes supervivientes a la derrota de 1714, en un país arrasado por una guerra de nueve años de duración que había causado la invalidez, el exilio o la muerte de una buena parte de la población, y la ruina de los aparatos agrario, comercial e industrial.

Para tener una idea del impacto, solo hay que echar un vistazo a los datos que publican los profesores Agustí Alcoberro, Joaquim Albareda y Joaquim Nadal. El año 1701, cuatro años antes del estallido de la guerra, las Corts catalanas pactaron con Felipe de Borbón, previo juramento de las Constituciones catalanas, una aportación de 1.200.000 libras en seis años, a razón de 200.000 libras anuales. Catalunya rozaba los 500.000 habitantes y su economía estaba en plena fase expansiva. El año 1706, un año después del inicio de la guerra, las Corts catalanas pactaron con Carlos de Habsburgo, previo juramento de las Constituciones catalanas, una aportación de 2.000.000 de libras en diez años, a razón, también, de 200.000 libras anuales. Catalunya había superado los 500.000 habitantes y su economía había alcanzado el punto de plenitud. El año 1716, un año y pico después de la caída de Barcelona, el Real Catastro presupuestó, sin juramentos a nada ni a nadie, una recaudación de 1.473.213 libras anuales para el ejercicio en curso y para cada una de las anualidades siguientes. Se estima que Catalunya había perdido un 20% de la población y su economía estaba arruinada."

"Para llevar a cabo este horroroso espolio, que condenó a la miseria a la sociedad catalana de la posguerra, el régimen borbónico entregó plenos poderes al ministro José Patiño, que se había ganado el dudoso prestigio de asfixiar a las clases populares extremeñas durante la guerra de Sucesión para sostener al ejército borbónico que luchaba al frente de Portugal" (POR ESO HABLAMOS DE’ ESA ESPAÑA’ Y NO DE ‘ESPAÑA’, PUES EN TODAS PARTES CUECEN HABAS Y HAN COCIDO, AUNQUE EN MUCHOS LUGARES PARECE QUE YA LAS AGOTARON Y POCO QUEDA. POCAS VOCES SE OYEN DE LOS PUEBLOS QUE SE DICEN HERMANOS –SIN OLVIDAR QUE MADRID FUE LA MÁS REPUBLICANA Y LOS QUE MÁS, COMO OTROS, PERO EN QUÉ QUEDÓ LA MOVIDA- MUY CASTIGADA ESUKAL HERRIA Y ADORMIDA GALICIA, QUE DE PATIÑO HEMOS TENIDO, ABSOLUTISTAS SIEMPRE, ESPARTEROS, PRIM, PRIMOS DE RIVERA, FRANCO Y ANTES Y DESPUÉS BORBONES, PARA ACABAR CON UN POBRE HOMBRE AL QUE LE HAN DADO UN 155 PARA ARRASAR CON MIOPÍA; MIENTRAS LOS PARTIDOS PROGRESISTAS –A NADIE SE LE OCURRA PENSAR EN EL PSOE NI EN NINGÚN PARTIDO SOCIALISTA, QUE ESO, PORQUE PRECISAMENTE LA HISTORIA SE REPITE, NO ES MÁS QUE UNA DERECHONA FUNCIONARIAL Y MERCANTIL EN BUSCA DEL PRESUPUESTO Y SU PUCHERO, QUE NADA LES INTERESAN LOS ASUNTOS SOCIALES, MÁS QUE EL AMOR EMPIEZA POR ELLOS MISMOS- Y LOS PARTIDOS DE IZQUIERDAS, PARA NO PERDER VOTOS POR SER ESPAÑOLES SUS VOTANTES, ATEMPERAN O HACEN EL AVESTRUZ FRENTE A LOS ATROPELLOS A LAS GENTES Y A LOS DERECHOS SOCIALES, CREEN QUE LA DEMOCRACIA ES UN INSTRUMENTO MALEABLE, SUPEDITANDO SU IDEOLOGÍA A LA GEOGRAFÍA, AL TIEMPO QUE ABOMINAN HIPOCRITAMENTE DEL NACIONALISMO CATALÁN: LA IDEOLOGÍA Y EL DISCURSO SON EL VOTO, QUÉ PEQUEÑEZ. CASTIGADA CATALUÑA AHORA POR SUS CRITERIOS DEMOCRÁTICOS AVANZADOS A ESPAÑA Y A ESA POBRE EUROPA, EVIDENCIA LA POBREZA IDEOLÓGICADE LAS IZQUIERDAS ESPAÑOLAS ) "Patiño, nombrado superintendente de Catalunya —con la colaboración de Josep Aparisi, comerciante con conocimientos de cartografía que acarreaba graves problemas económicos desde antes de la guerra—, ordenó hacer el catastro de todo el país y encuestar a todas las autoridades del territorio con el propósito de tener un control absoluto sobre la totalidad de los recursos. Además de la tributación sobre los rendimientos, Patiño impondría una cuota fija anual sobre la población activa, con independencia del salario, de tres libras para los jornaleros agrarios y cinco para los trabajadores de los gremios. Para tener una idea de lo que eso significaba, podemos decir que un asno costaba de 12 a 18 libras; una vaca, de 18 y 24, y un caballo, de 24 a 36. Un jornalero agrario pasaba a tributar directamente al rey un cuarto de asno al año".

"Patiño y Aparisi se valieron de una red de comisarios que ejercían la doble función de recaudación e inspección, personajes del país que progresaban económicamente a costa de la miseria de los vecinos, o extranjeros que formaban parte del aparato borbónico de dominación militar. Las fuentes documentales están rellenadas de casos de amenazas, abusos, maltratos y agresiones de estos comisarios, de forma prácticamente impune, sobre aquella parte de la población que no podía pagar, como también de casos de requisa de alimentos, herramientas, animales o maquinaria que, también impunemente, practicaban sobre aquella parte de la población que se resistía a pagar. Estos fenómenos provocaron un rechazo, transformado en resistencia que, a la vez, alimentaría una espiral de violencia. La administración borbónica, consciente de la desafección generalizada del país al nuevo régimen, detendría las revueltas con el despliegue de tropas, la obligación de alojar a los militares en casas particulares, el encarcelamiento de vecinos y autoridades municipales y la aplicación de recargos monstruosos por incumplimiento de las obligaciones tributarias. Todo, en un país agotado y arruinado"(CON EL APLAUSO GENERAL DE LA ESPAÑA ACTUAL Y LA DE SIEMPRE).

"El Real Catastro era una de las muchas —y siniestras— formas que tenía el régimen borbónico de advertir a los catalanes que habían perdido la guerra. El mismo Patiño había sido protagonista en el proceso de destrucción de las instituciones catalanas, y suya es la reveladora cita que dice: "Como antes todo lo judicial se actuaba en lengua catalana, se escriba en adelante en idioma castellano o latín, como ya así la Real Junta lo practica, pues se logrará la inteligencia de cualesquiera jueces españoles, sin haber de estudiar en lo inusitado de la lengua de este país""(‘ENCARA AVUI’, TODAVÍA HOY EN ELLO ESTÁN; ‘ANCARA’, MUY A LA TURCA Y CAPITAL, SEGÚN LA CIUDADANA ARRIMADAS)."Las fuentes revelan que, entre 1720 y 1779, la tributación indirecta creció un 250%, y la total, incluida el Real Catastro, un 150%. Y cuando en 1778 el castellano Chaves (contador del ejército y provincia de Catalunya) pidió una actualización porque la recaudación le parecía insuficiente, diría: "No puede darse esperanza de adelantamiento alguno mientras subsista a las órdenes de la ciudad, manejada por sus regidores y servida por dependientes catalanes, que todos piensan de un mismo modo"."

"Estamos en lo mismo y los mismos: Nada nuevo bajo el sol."

Y SON ELLOS, AMIGO, LOS QUE REPITEN LA HISTORIA QUE TODOS NOS SABEMOS, Y REPETIRÁN A PESAR DE ELLO Y ANUESTRO PESAR. NO DIGAMOS AMÉN.

Lagos, 17 de Diciembre, 2017 (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.)