Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado
 

Un vaso de vino costaba un duro y (de golpe, repentinamente, inopinadamente) pasó a costar cien pesetas.​ La culpa no la tuvo el vino; la culpa fue de la copa: Un vaso de vino, un duro; una copa de vino, cien pesetas (por culpa de la copa). Y no por causa del euro, el euro quedaba lejos de estos asuntos y de esos días.

 

En la cafetería más tonta de una ciudad tonta, no se vendía vino. Para construir una refinería (y otras industrias químicas), llegaron a la ciudad ingenieros, técnicos, soldadores, operarios y pidieron "ponme un vino" (era su costumbre en sus lugares de origen –excelente costumbre); al día siguiente había vino en la cafetería a cien pesetas 'la copa'; después, a otras horas, se pasaba al cubalibre o al whisky; había dinero y se acabó esa tontería en la cafetería, para empezar con otra  (...) (Una perogrullada es una tontería ingeniosa. Tan ingeniosa como el dueño de la cafetería que -perdón por la perogrullada- era más listo que todos los ingenieros juntos) El vino pasó de ser una cosa de 'borrachos de vino' a ser una cosa fina y culta (la gente culta bebe vino; cuanto más caro, más culta: va así la cosa -entiéndase el contexto, que hay mucho rábano para coger por las hojas)

El precio de las cosas depende de muchos factores (que se pueden analizar), pero, al final, se puede decir que una cosa vale lo que se paga por ella o, en todo caso, se 'aprecia' el valor según 'el precio' pagado (otra vez Perogrullo); y, el precio tiende a ajustarse al valor (la diferencia entre valor y precio se llama tontería -en todas las acepciones de tontería y términos de mercado) Una vez superada esta disquisición, el precio de mercado de un producto depende y, a la vez, determina su valor (y viceversa -pero siempre la tontería -en estos casos particulares- entrando en la ecuación)

Yendo al asunto. Una pregunta inopinada: ¿Cuánto cuesta la Independencia de Cataluña? ¿Cuánto vale? (...)

Toda España está 'preocupada' porque hay empresas que se marchan de Cataluña (cambian su razón social) y se especula con la hipotética situación del 'día después' (recién nacida la independencia de Cataluña -veremos lo que dura) Pues bien, no hay problema. Podemos estar todos tranquilos. Sin más comentarios: Cataluña tiene cola de capitales para financiar su independencia (en dólares, en euros, en billetes de todos los colores, en pesetas y en todas las denominaciones) Podemos tomarnos una copa de vino tranquilamente (el problema no es de dinero)

Tampoco se entiende mucho la preocupación por lo que dirá el Presidente de Cataluña. Dirá la única cosa que puede decir (qué manía en no entender que la gente quiere decidir su futuro, no quiere un gobierno que decida por él, ni es esa la función del Gobierno de Cataluña (ni debería serlo en ninguna parte). Ya se decidió lo que tenía que decir (¿qué otra cosa cabe esperar?) Y elecciones; viene referéndum y elecciones.

Una última cosa: Mientras se marchan las empresas, la gente que quiera venir, que venga. Blancos, negros, musulmanes, de todas partes del mundo, razas y condiciones (la religión es cosa suya que no debe incidir en nada) las buenas gentes que quieran venir a Cataluña y obtener su 'razón social' (se ha hecho toda la vida) que vengan. Si hay policías y guardiaciviles que quieren venir, también que vengan; mejor sin porra, pero bien, si les hace falta para algo, qué le vamos a hacer, que la traigan. Pero que nadie se preocupe por la financiación de la Independencia, eso está resuelto.

 

   JOAN LLOPIS TORRES (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.)