LA VANGUARDIA / JOAN LLOPIS TORRES

29 Septiembre 2017 260 votos

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Dice Màrius Carol en La Vanguardia, “Un bello oficio”, Artículo del Director. (Comentaremos entre comillas)
"Los medios de comunicación no somos neutrales, pero debemos aspirar a ser honestos. La objetividad es un concepto caducado (la objetividad, a criterio del director de La Vanguardia, tenía fecha de caducidad), porque es imposible ponerse de acuerdo en si la botella está medio llena o medio vacía (Entendemos lo que quiere decir, y con más razón por querer explicar en una líneas lo que, con toda seguridad, hubiera sabido explicar mejor de haber podido hacerlo (de ha-ber po-di-do ha-cer-lo) y con más tiempo, pero dicho así resulta peligroso, y viniendo de La Vanguardia, parece excusa ante algunas indefiniciones.

 

También algunas indecisas posiciones, vaivenes según el día y las coyunturas que bajan en estos días entre las aguas crecidas. La Vanguardia es un periódico razonable que se explica a sí mismo según la figura del conde de Godó, Grande de España que, en medio de tanta 'riada', hoy agazapado -con el director "procurando ser honesto" entre aguas y entre esas coyunturas-, mañana habrá resuelto el contento. O como si te subvenciona la pepsicola, pudieras decir que a tí, lo que de verdad te gusta es la cocacola. Y lo contrario cual sea el gusto (o el disgusto), yendo entre capicúas y viniendo, y viniendo y yendo, para, al final -ahí no ha estado a la altura Màrius Carol- decir "que nunca es posible ponerse de acuerdo en si la botella está medio llena o medio vacía". Y ahí sí que no, ni mucho menos: Las botellas, cuando están en la mitad, están medio vacías (siempre), y sólo medio llenas para estos enredos y los que quieren enredar. Y primero fue la gallina (también sin discusión) No me suena a mí bien ver a Dios creando huevos de gallina, y, por favor, dejemos de marear, que al nadar y guardar la ropa y para explicar 'lo objetivo' y 'lo subjetivo' se ha ido al ejemplo que, este sí, debe aclarar lo que las prisas de antes no le habían dejado –y habíamos concedido- o no ha podido el director, y no ha colado, pues aquí leemos con atención, o ha sido un acto fallido. Ni se me llena a mí la botella, mientras me bebo el Glenfiddich A qué ha venido manifestar que 'hay que procurar ser honesto'.
Pues mira tú, don Mario, con serlo, te lo acabas. Y cuando nos dice que "Los medios de comunicación no somos neutrales", pues ocurre que no nos habíamos enterado (Tócala otra vez Sam), muchas gracias por ponernos al corriente. Todo el texto está muy bien, si no supiéramos a qué viene. Dice que 'no somos neutrales' pero mejor sería verlos cabalgando en la última carga sin tanto crucigrama. La Vanguardia no sabe si la botella está medio llena o medio vacía. ¡Pues sí que estamos bien!

Dicho al revés, no hubiera estado la cosa tan cruzada. Si hubiera dicho 'Los periódicos debemos ser honestos y no podemos ser neutrales', la frase se hubiera deslizado mejor por la bajada, sin tantos tropiezos. Pero claro, de haberlo dicho así, en vez de comentar -como ahora hacemos-, la inversa, le hubiéramos preguntado, sin tantos remolinos en lo que llevamos de río, que de qué era partidario.

La Vanguardia no es neutral en la solución insoluble ni en la insoluble solución de Cataluña, y procura ser honesta haciendo crucigramas) 
En este momento de la historia de Cataluña, las emociones invaden los razonamientos, no sólo entre el independentismo (Eso será a ti, que no te sale el crucigrama). Y como escribía Eduardo Mendoza en El País, “las emociones existen y son importantes para quien las siente y rechazarlas con la altanería de quien está de vuelta de todo es contraproducente” (¡Mira por donde!

El otro día hablaba yo de Eduardo Mendoza en el Xornal, de Baltasar Porcel y de una señora comiendo gambas, en 'Lector y Jurado'', y lo cita ahora Màrius Carol, para usarlo sorprendentemente mal, pues dice Mendoza "las emociones existen y son importantes" y "rechazarlas con altanería de quien está de vuelta de todo es contraproducente" no dice, ni nada parecido, que "invadan el razonamiento" como pretende y 'rechaza' el director de La Vanguardia, sino que,  el director, 'con altanería', haciendo un mal remiendo con el buen hilo de coser de Mendoza, ha usado antes mal la botella y ahora el hilo) La aceleración de los acontecimientos y el vértigo de los sentimientos hacen que no sea fácil para la prensa, como mínimo para los medios que no insultamos ni adoctrinamos, sino que explicamos y analizamos. (Para los medios -según dice él mismo-, que "no insultamos ni adoctrinamos, sino que explicamos y analizamos" sin sentimientos que nublan la razón, que eso es cosa de exaltados e independentistas -debería haber completado, según su ausencia de neutralidad y tan partidaria de resolver el crucigrama, que a ver si nos lo acabamos, siendo 'lo de insultar' cierto, y sólo faltaría) mantener el equilibrio imprescindible para que un diario no se convierta en un panfleto. Por eso es básico tener la cabeza fría, la tensión informativa alta y el móvil en reposo. ('Equilibrio en la 'no' neutralidad para que el periódico no se convierta en un panfleto', señor conde, 'con la tensión informativa alta', voy a poner en el Artículo ¿Qué le parece? ¿Cómo quedará? -Bien, bien, lo de equilibrio y falta de neutralidad está pero que muy bien, ni yo mismo lo entiendo, es equilibrado y denota neutralidad en el compromiso, me gusta)

Uno de los padres de la Constitución ha dicho, preocupado, que nos quedan cinco minutos de equidistancia. Escuchando algunos comentarios de la clase política, la equidistancia es contemplada poco menos que como una traición, sin saber que el conflicto que vive hoy Cataluña no lo ganará nadie por goleada, entre otras razones porque sería el peor de los escenarios (Se entiende. Si se supiera quien iba a ganar por goleada -haremos ver que no lo sabemos-, entonces no habría ningún problema, mientras es mejor la equidistancia no vayamos a convertirnos en panfletarios, sentimentalistas y acabe sonando el teléfono) (¿Se puede poner ya el señor Mario?)

 El 1-O es un día que quita el aliento: el Gobierno de España niega que vaya a haber un referéndum, mientras que el Govern pregona que lo habrá, aunque saben que el resultado no será homologable (Tócala otra vez Sam, que todavía hay gente que no nos hemos enterado). Como en las melés del rugby, cada uno empuja con toda su fuerza para que la pelota quede de su lado y los medios sienten la fuerza de los jugadores, por más que quieran ser sólo espectadores (Ya sólo falta la metáfora de los tres monitos, igual no está porque están ausentes) El periodismo sigue siendo un bello oficio, aunque no es –como casi todo en la vida– lo que era (Nada como la cocina de la abuela).

 Pero a veces, ejerciendo esta profesión honestamente (pro-cu-ran-do, don Mario, pro-cu-ran-do), uno se siente como si fuera un casco azul (neutral como un suizo) entre dos trincheras (otra buena metáfora, se nota la cabeza fría). Con el problema de ser un blanco fácil (O sea, en horizontales, neutral y a la defensiva; en verticales, pretendiendo que es procurando y honesta; y todo, con el teléfono en reposo.
Se llama Acto fallido (también conocido como desliz freudiano) a aquel acto que pone de manifiesto una expresión diferente e incluso contraria a la intención consciente del sujeto. Puede presentarse en la acción, en el discurso verbal o en un gesto. 


JOAN LLOPIS TORRES (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.)