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El día trece de este mes de septiembre, en ‘UN MUNDO DE EX AMIGOS’, escribió el señor Arias Vega su pesar por los numerosos amigos que había perdido en el transcurrir de su vida. Sobre esas pérdidas, destacaba su marcha del País vasco por motivos políticos en el panorama histórico que todos conocemos.

 

Me quedé yo con cierta desazón, pues lamenté la pérdida por ser tan numerosos los amigos perdidos, cuales fueran las razones, pues todos, por un motivo u otro, hemos perdido algún amigo y, sean cuales sean esos motivos, siempre es lamentable. Ciertamente, así es la vida y hay que seguir adelante.

 

 

Hoy, he leído "NADA QUE NO SEA CATALUÑA" del mismo señor Arias Vega en la columna, para en la primera línea encontrarme que "Varios amigos, catalanes y no catalanes…", y seguir él con otros asuntos que, como dice, siempre es el mismo.

 

No me ha quedado claro si los que "no saben escribir de otra cosa que no sea del intento secesionista de Cataluña" es el señor Arias Vega o sus amigos, pero tampoco importa (Me ha parecido, sin embargo, que el señor Arias nos quiere decir que tiene una claca de seguidores rebosando la platea)

 

Bien, me ha tenido usted con el alma en vilo, para aparecer ahora con una legión de amigos escritores y no escritores esperando su magisterio y todos preocupados por lo mismo.

 

Me alegra que mi preocupación fuera gratuita a la vista de estar usted, a pesar de los perdidos, tan bien acompañado de tantos y tan buenos amigos.

 

Por los perdidos, le diré que no se puede ser amigo de todo el mundo, no se puede pensar en serio lo contrario, no se preocupe usted. Incluso a veces, es mejor tener unos pocos y dejar que los demás sean conocidos (y otros, saludados)

 

Si usted es amigo de todo el que pasa por la calle, le ocurrirá, como parece, que los va a perder en cuanto doblen la esquina.

 

De los motivos para escribir, pues mire usted, yo hablaba el otro día del poco interés de los noruegos por el agua fresca de los botijos de barro, tema muy sugerente del que le cedo la palabra. Pues efectivamente, después nos dice usted que "le gustaría reflexionar sobre el paro, los próximos presupuestos, la evolución de la izquierda o el futuro de las pensiones" "Pero nada", dice usted, "Toda mi atención la ocupa lo que pasa en Cataluña" (Diga usted que sí. Tenga en cuenta -cuando pueda echarle al asunto un rato-, que la izquierda de la derecha no se entera de lo que hace la derecha de la derecha, más que cuando se frota las manos, no voy yo a explicarle la figura.

 

Asuntos serios los suyos y elevadas sus pretensiones, pero insisto, no vaya usted a preocuparse por la izquierda que dice, ni por nada, que la vida son cuatro días, créame usted, después de todo, eso es sólo política, ya verá como todo se acaba arreglando y Santas Pascuas. Una pena al fin, que le distraigan de esas preocupaciones, pues nos ayudaría a entender esos peliagudos asuntos que ahora se quedarán por resolver. Pero, sin duda, he pensado yo, voy a enterarme ahora por Arias Vega de "Lo que pasa en Cataluña". Mejor para mí, he pensado. Ya verás, me he dicho, vamos a ver.

 

Y me he dispuesto a la reconciliación nacional, a darle un abrazo, a hablar de amistad y, doblando esquinas al cabo de cada calle, dejar que me invitara usted a unas cañas; al tiempo de decirnos, dándonos golpes en la espalda, que aquí no ha pasado nada (amigo mío del alma). Alma y nada por rimar, y porque si las soplas, desaparecen por las calles también entre las esquinas.

 

"Efectivamente -dice usted- las tensiones económicas por cómo se lleve a cabo este asunto podrían afectar hasta en un 25 % a la renta de los interesados" "tal como ha declarado el propio ministro Luís de Guindos. Ejemplos los hay a punta pala".

 

Señor Vega ¡Venga un abrazo! ¡Esto es un amigo! Ya sabía yo que no me equivocaba dejándome invitar a unas cañas. Como esto siga así, voy a dejar que me invite a unos langostinos.

 

Esto es serio, y tratándose de usted apoyándose nada menos que en el señor ministro, la cosa merece atención. Pero, vea usted aquel señor que está allá como si no estuviera; eso es, ese señor tan dispuesto. Pues ése es el fotógrafo. Los políticos, amigo mío, no se preocupan por nada más que de lo suyo, y cuando besan a los niños es para salir en la foto. De Guindos no es un argumento sino parte del asunto, caballero; del ‘conflicto’, como dicen en Bilbao (que amigos tenemos todos, señor Arias Vega), no sea que al final salga el caballo o la carta que ligue y nos cuente usted cuáles son sus políticas más que las que saltan a la vista y vemos, no vaya a resultar que salgamos todos en la foto chupándonos el dedo. De todas maneras, gracias por la preocupación "por los interesados", aunque habría que aclarar quiénes son esos interesados que tampoco usted aclara, sobre todo después de tanta reflexión dirigida exclusivamente a Cataluña "poniendo usted toda su atención" y por la precisión del tanto por ciento, no sea que, haciendo ver que nos preocupamos por allá, queriendo estudiar a la izquierda (que a usted tanto le interesa), estén algunos pensando, en ese disimulo y preocupación por los otros, haciendo comedia, usted incluido, en ellos mismos, por la derecha.

 

Sigamos ordenadamente con el siguiente punto: "Los desajustes en las transferencias de Hacienda, llegado el caso, podrían retrasar la percepción de nóminas o de pensiones" (…) "las subvenciones de la Generalidad" (…) "o la financiación farmacéutica de la sanidad pública" "Lo peor, además, es que estos asuntos se enlazan los unos con los otros" (no ha puesto usted ‘como las cerezas’ que hubiera quedado bonito) (…) "y no digamos nada" (Vamos a ver lo que no dice o dice, muy buena la retórica, le noto hoy leído. Veamos qué dice sin decir nada como usted mismo confiesa, que ahí ha estado usted acertado, como siempre)- "si se produjese una situación de descontrol tributario" no sea que la gente –entiendo yo- mientras nosotros andamos tomando cervezas, vaya desorientada por las mismas calles preguntando que a ver dónde tengo que pagar mis impuestos, no se vaya a enfadar el señor ministro.

 

Bien está. Al paso que va la cosa, como Cataluña se va a quedar sin cargos, igual se aviene usted a echar una mano. De guardia civil no, que vamos sobrados.

 

Quería yo seguir con el punto, pero no sé si vale la pena. Quizás, señor Arias, sea mejor hablar del botijo y del membrillo.

 

Pero, en fin… es qué… (¡Mira que intentaba yo hoy tomarme unas cervezas!, pero…) Otra de sus reflexiones: "O que aprovechasen la confusión para no hacerlo" (para no pagar los impuestos)

 

Sinceramente, con todo respeto, ¿Usted a Stanford a qué fue?, de verdad, ya por curiosidad. ¿Me quiere usted explicar de qué está usted hablando?

 

"Esto acabaría afectando a cada uno de nosotros"

 

¡Acabáramos! Yo creía que ya estaba usted afectado, interesado, preocupado, dolido, yo que sé, pero "¿Acabaría?" "¿Afectando?" "¿A cada uno de nosotros?" Sabe qué pasa señor Arias, que los expertos como usted, que tanto dicen reflexionar y tan preocupados dicen estar, aparte de mal formular los asuntos y por lo visto, no tener ni idea, pues hoy, pretende atender a los asuntos económicos, concretamente con el interés (el suyo y compuesto), a los de su bolsillo ha resultado, y mañana Dios dirá. Estaba yo buscando dónde estaba la miga, cuando resulta que no hay nada que tenga sentido, hablar por hablar y perder el tiempo. Dígales usted a sus legiones de amigos que está usted ocupado, que ya les contará, eso sí, hágalo cuando se entere y sepa algo de algo, aunque sean ciertamente asuntos de membrillo, pero deje los asuntos económicos para el Guindos, que ése sí que sabe (no alcanza usted a subirse a ese carro), focalícese en el contravalor de los buñuelos de viento con el humo de la chimenea que ya saldrá, verá usted, en invierno. Y ya puestos, por si acaso sabe usted tanto de cocina como de economía, déjeme decirle que los buñuelos de viento no se hacen soplando por el agujero de la cocinera, no se le vaya a usted ocurrir. O igual sí, diga usted que sí, cuénteselo usted a sus amigos y dígales que la cosa va así por falta de bacalao y que no tiene usted miga, que la vida está muy difícil con los tantos por ciento, que hay que soplar, a ver si algunos con el viento se van a dar un paseo. Pues si ese es el tema, viendo que a usted lo que le preocupa es únicamente su bolsillo y nada más, cómprese un billete de lotería y cuando le toque la manolita, se le habrán acabado los problemas nacionalistas y a ver si, por fin, las ganas de soltarlas sin ton ni son y tanta salmodia.

 

Igual nos cuenta usted un día a qué viene el "A contracorriente". A contracorriente van otros, señor Arias, no usted. Lo suyo tiene gracia, ¡menuda contracorriente!

 

Deje a Cataluña y a los catalanes y a España entera para la gente seria que de veras se preocupa por esa y otras cosas. Como la dignidad de las personas, la libertad y lo que a usted, con los asuntos del interés compuesto, se le olvidan. Hay personas, señor Arias, que dan mucha más importancia a la dignidad de las personas que al dinero. Algunos hablamos de lo primero en estas páginas, de que diga la gente lo que tenga que decir sin que se lo impida la pareja de la guardia civil, hablamos de civilización y democracia, de los anhelos a los que aspiran las libertades en convivencia, una libertad sin fronteras, mientras usted piensa en corrientes y contracorrientes, amigos que le van y le vienen, reflexiones que ciertamente no aportan nada, mientras hace sumas y restas que, para colmo, no le salen (pensando usted que nos hemos caído de un guindo)

 

Y hablando de "la concatenación de los acontecimientos", déjeme concatenarle, que en vez de enlazar, unir o cohesionar, lo que se llama convivir, con el avieso, lo que hace usted es separar y dar ganas de correr en todas direcciones. Pues vea usted que si está usted en Galicia, o donde esté, llamarla el "quinto infierno", pues no queda bonito. No vaya usted a seguir haciendo ex amigos mientras sopla los buñuelos de viento a los que nos tiene acostumbrados.

 

JOAN LLOPIS TORRES (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.)