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Sin ánimo de entrar en polémicas, en "DIA MUNDIAL DEL PERIODISMO 8 DE SEPTIEMBRE DE 2017" (sic), en ‘Xornal de Galicia’, al hilo de la interesante aportación de quién escribe y la ofrece (sin quedar claro quién es, por no saber si ‘la fuente’ -Francisco Canals- es, a la vez, el autor) -al que agradezco conocer ahora el número de periodistas que tenemos en activo ("En España ya existen 75.000 periodistas"), y sin entrar en comas –más que en breve y conocido ejemplo. Las comas son vitales (lo haremos breve y seguimos, pues no era esa mi intención para el texto): El alcaide de una prisión recibe un telegrama en el que el gobernador le dice "perdón imposible cumplir condena" (sin coma). Puede entenderse: "Perdón, imposible cumplir condena"; o bien, puede entenderse: "Perdón imposible, cumplir condena". Según disponga el alcaide la coma, tenemos a un reo comiéndose una hamburguesa al rato, o ya cadáver (por utilizar el alcaide las comas como una guillotina y a su gusto)-, siguiendo pues, me gustaría conocer cuál es de esas asociaciones de periodistas que cita –entonces, así, en general- el criterio colectivo decidido –si lo hay- sobre la tilde diacrítica; y, en particular, del autor (no sé si fuente) saber si el solitario ‘solo’ que aparece en su escrito, no lleva acento por convicción y seguimiento académico, o por descuido ("…el último año se produjo una caída de solo un 0,7% en contraste con el descenso…"), con ello, seguiremos quizás –otros ya lo han hecho- corrigiendo con tachaduras y añadidos la vieja gramática que fue, también entonces, de la lengua española (sin acentuar aquí el ‘fue’)

 

 

Graciable la Real Academia al establecer una norma que toma para sí, pero deja la libertad de respetarla o saltársela a quien quiera, sin incurrir por ello en ninguna falta ortográfica (una señal de circulación prohibida que permite circular en dirección contraria). Significa que en esta disparidad, nos encontramos con textos que diferencian el ‘sólo’, adverbio (solamente o únicamente), del ‘solo’, adjetivo (único y solitario), y otros que no; en mi opinión, estéticamente confuso y de didáctica permisiva para facilitar la ortografía a aquellos -también, de igual manera, es permisiva con los acentos en los pronombres demostrativos, por no hacer falta para el significado- a quienes no interesa ninguna gramática, cual sea la norma (y –pudiera parecer- para facilitarles que escribiendo mal, resulte que ya lo hacen bien (o lo hacemos bien, haciéndolo mal, pues todo es ahora lo mismo). Sería lo mismo –al amparo de los significados- quitar todas las haches o escribir las palabras indistintamente con be o con uve, para simplificar la escritura haciéndola más fácil y asequible, dejando la ortodoxia y corrección sólo para los académicos de la lengua y a algunos escritores trasnochados; como a los niños, mientras no aprenden, pues, gramática –que no hará falta-, para que no rechacen los alimentos saludables según criterios también académicos, para hacérselo más dulce, les demos caramelos y chocolatinas como único alimento, envuelto en el papel que se envuelva la ignorancia, quizás con el de la permisividad y capricho aleatorio de las normas.

 

Del mismo modo, habría que distinguir en cada caso, lo que es correcto en sociedad de lo que es o no aceptable en gramática: "…el periodismo es una de las10 profesiones más deseadas por los niños españoles…". Bien, entendemos que se refiere a los niños españoles y a las niñas españolas. A las bodas van comensales (hombres y mujeres). Si decimos adultos, otra vez entendemos ‘hombres y mujeres’. Pero, si escribimos que a la boda ‘fueron hombres’ (aun sin poner ‘sólo’ hombres), entenderíamos que no fueron mujeres a la boda (sólo la novia, muy guapa por cierto). Si escribimos que un tanto por ciento de los niños españoles desean ser toreros, entenderemos que los toreros del futuro serán hombres y no mujeres, pues son los niños quienes quieren ser toreros, no las niñas, que quizás, pensaremos, desean ser enfermeras o madres de torero. Así pues, no es sólo una cuestión de corrección política, sino de aclarar y otra vez intentar escribir bien, al menos intentarlo, sobre todo si el que escribe es periodista. Porque los que leemos periódicos, tenemos el deseo, no sé si el derecho, de que lo que leemos esté escrito correctamente (entendiendo los descuidos y todo lo aceptable). Al igual que lo que se celebra todos los años, se celebra todos los años; aunque (quizás) ‘cada’ año bisiesto, por circunstancias que no imaginamos, se celebre especialmente con fuegos artificiales; o, celebrándose todos los años, ‘cada’ cuatro años coincida con la celebración de las olimpiadas (que eso seguro)

 

Al margen de lo que pudiera ser especulación y del asunto del que se escribe, al leer: "…un oficio de prestigio a la vez que una de las disciplinas más mal pagadas del escenario económico español" (sic). Sin duda acierta en que es una de las disciplinas peor pagadas, convengo sin duda en ello, porque todas las ‘disciplinas’ lo son sin excepción. Que el periodismo en España es un oficio de prestigio, visto históricamente, estoy selectivamente de acuerdo y, siendo así, en amplitud; pero que hoy eso sea cierto, dependerá aleatoriamente del nivel de exigencia que tenga el que lo afirma, pues ante el mío, el prestigio de los periodistas en España, con notables excepciones -las excepciones no confirman aquí la norma-, es lamentablemente deplorable o, ya, directamente nulo. Permítaseme decir aquí, en un aparte, que el director de "Xornal" se ganó mi respeto, en presente de indicativo y en pretérito perfecto (vea ahora el título de este escrito), cuando la aparición en estas páginas de un simple mosaico, delimitando las fronteras entre -aun las legítimas disparidades de criterio, si las hubiese- lo publicable y no publicable (aprovecho para decir que las faltas de ortografía por error son todas publicables, caso contrario sólo escribirían los académicos de la lengua, con letra y número, y con el título de periodista en el bolsillo del chaqué, mal asunto sería), naturalmente no sobrevino el respeto por la aparición del icono, sino por el significado del hecho y el momento. Así pues, corrí a ponerme el sombrero para sacármelo justamente en gesto de reconocimiento, queda aquí dicho. Y, comoquiera que el almíbar suele empalagar y no soy de dar coba, pues el azúcar produce caries en las amistades sinceras (quedando lo dicho anteriormente por cierto, emplazando a los notarios de Coruña para que den fe), para equilibrar el punto de dulce –si la sinceridad es apreciable- decir que es el ‘Xornal’ una embarcación que podría navegar con porte de crucero, y lo veo de recreo. La información no es patrimonio de nadie, y una vez la noticia ha salido a la calle, en la mayoría de las veces, lo importante –con serlo- no es lo que se acaba de conocer en ese momento (la noticia de la que todos los medios se hacen eco), sino que, aun más importante es la interpretación y la respuesta que al amparo del editorial se le dé por la primera y se explique por la segunda, y se entienda de la noticia a través del periódico su real significado y alcance. Una cosa es la hoja de tabaco y la otra un habano. Dar la noticia es bueno, sin embargo, a mí me interesa la noticia en el ‘semanal’ que puede darse al momento y a diario en el ‘Xornal de Galicia’, en el digital. Disculpe la injerencia pues reconozco el atrevimiento. A cambio -ya puse que se entendiera como un aparte-, quite si quiere lo atrevido que no entenderé como borrón, sino su derecho, dejando eso sí el reconocimiento hecho con el sombrero, pues ha sido sincero.

 

"…Garantizar el derecho a la libertad (de) expresión y a la información; destapar casos con poca visibilidad o ser imparcial son misiones fundamentales…" Sólo tengo un sombrero, pero con permiso, me lo puedo estar poniendo y sacando toda la tarde, ya me tomará por ido del ala del sombrero quien quiera.

 

La concentración de los grandes grupos empresariales -en corto y raso, y sin más añadidos-, es una vergüenza; y no permite aseverar por motivos de la supervivencia de los mismos periodistas –que no tiene que ver con la supervivencia de los periódicos- lo que comentamos anteriormente, que el periodismo en España es un periodismo de prestigio, pues amigo mío, los periodistas, como todo el mundo sabe tienen como ha explicado sobradamente la literatura universal –además del carácter de imprescindibles- el mal habito de comer.

 

En lo que no estoy tan de acuerdo es en lo de la especialización y la demanda, y sin duda no lo entiendo. Dice usted "La irrupción de los medios digitales (…) y la progresiva necesidad de especialización que demandan los profesionales de nuestro sector son algunas de las circunstancias que han condicionado esta temporada". Lo de la temporada me confunde, no sé a qué se refiere, entiéndame usted bien, es sólo eso, que no lo entiendo. En lo anterior, yo he querido leer ‘la especialización que demanda la profesión’ pues aunque nadie puede estar en dos sitios a la vez, podría llegarse a que uno lleva la goma de borrar y el otro borra; mejor, en mi opinión, un periodista completo, incluso con mayor bis literaria en las redacciones, marcado carácter y personalidad diferenciada en el periódico, en el sentido de impronta propia y referencia de criterio frente a la noticia y otros medios. "La irrupción de los medios digitales…", termina usted. Esta, amigo mío, esta es la noticia y el futuro, pues ahora es tarde y hoy ya es el futuro digital, sin duda alguna, aunque sea –siempre lo es- imperfecto.

 

JOAN LLOPIS TORRES (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.)