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2CASAMENT 015Preguntar cuántos gallegos, catalanes y vascos hay en las reales academias, es una pregunta sencilla. Una respuesta que no responde es: Los académicos no son electos por motivo de su procedencia, sino por sus méritos y en cumplimiento de las ordenanzas de cada una de las academias, depende de las sillas vacantes, de los candidatos propuestos, méritos, cuórums necesarios (no quórums) en primera y segundas votaciones, de la misma elección y nombramientos, del trámite de publicación y discursos…

 

No pretendamos empezar con la de la Historia, fundada por decreto por Felipe V el 18 de abril de 1738, ni esperar que entre sus integrantes en aquellos días se encontraran muchos catalanes (de Xàtiva seguro que ninguno), no es ése el asunto. Sus estatutos fueron aprobados por Real Cédula de 17 de junio del mismo año, donde se establecía que la finalidad de la Academia era la de "aclarar la importante verdad de los sucesos, desterrando las fábulas introducidas por la ignorancia o por la malicia, conduciendo al conocimiento de muchas cosas que oscureció la antigüedad o tiene sepultado el descuido". Aquí sí podemos encontrar algunas respuestas. Hasta que vino a reinar Felipe V (reinó1700-1746) la Historia de España no era más que una serie de fábulas (La palabra fábula, tal como explica el diccionario de la Real Academia Española, "se trata de un relato de ficción que carece de gran extensión, puede estar desarrollado en verso o prosa y tiene como principal característica su voluntad didáctica. Lo habitual es que la fábula enseñe a través de una moraleja que cierra la historia en cuestión". De ahí el irreparable agravio por ausencia de letra y sillón a Félix María Samaniego que ha sido el mejor historiador de la Historia de España y además en verso, curiosamente alavés (1745-1801) "Historia cargada de una gran crítica a determinadas costumbres o normas morales, a las actitudes llevadas a cabo por los políticos de aquel momento o a personajes de la sociedad que no eran precisamente un dechado de virtudes", resumida en ‘Breve Historia de España: la cigarra y la hormiga y la zorra y las uvas’.

 

("Se trata de un relato de ficción (…), puede estar desarrollado en verso o prosa…") Veamos, amigo quinto Felipe, aquí la historia era un ovillo del que había que tirar del hilo, hilando fino (lo entendemos y te seguimos todos a una) Entendemos y lamentamos que estuvieras preocupado, después de todo tú viniste a ocupar el trono vacante, por falta de descendencia y ocupante pues, de Carlos II, ¿qué podías esperar? (…) y tú mismo acabaste abdicando, bien para poder acceder al trono de Francia o bien "la abdicación de Felipe V fuese la acción de un hombre enfermo demente que es consciente de que no está en condiciones de gobernar y elige apartarse de las responsabilidades de Gobierno" (para ido irte y venir, ido de ida e ido de vuelta) después de escribirnos la Historia y ‘aclararnos la importante verdad de los sucesos’. Con ser el primer Borbón reinante en España, pusiste el listón tan alto que los que te siguieron lo han tenido tan difícil que ahora se entiende la ‘historia’… ‘introducida por la ignorancia y la malicia’. Y, haciendo de cangrejo ermitaño: infoLibre: "El futuro de la monarquía: Xàtiva mantendrá al primer Borbón boca abajo: Un cuadro del rey Felipe V permanece expuesto del revés en el museo de L’Almodí de Xàtiva (Valencia) porque el monarca ordenó quemar la localidad tras la Guerra de Sucesión. Según la investigación del profesor Germán Ramírez Aledón fue un antiguo director del museo quien por venganza dio la vuelta al cuadro, posiblemente en el verano de 1957.

 

La localidad valenciana de Xàtiva (Valencia) participó activamente en la Guerra de Sucesión (1701-17013), que acabó con la instauración de la Casa de Borbón en España. La localidad valenciana apoyó al pretendiente de la Casa de los Austria, el archiduque Carlos, frente a su rival borbón, Felipe V, hecho que provocó que en 1707 éste mandara incendiar y destruir la ciudad y expulsar a sus habitantes. Además, el monarca cambió el nombre de Xàtiva por el de Colonia Nueva de San Phelipe (‘sur la mer’ a su gusto, bonito nombre, rotulando la hisoria). 

 

El actual director del Museo de L'Almodí, Ángel Velasco, afirma que el retrato de Felipe V "no es la mejor pieza desde el punto de vista artístico" del museo, si bien reconoce que es "la pieza más significativa". Sobre la posibilidad de que la obra vuelva a colocarse en su posición original, Velasco niega haber recibido "ninguna petición al respecto" (qué raro)

 

Aunque el nombre del rey Felipe (en este caso el sexto) ha vuelto a saltar a la palestra por la abdicación de Juan Carlos I, el director del museo asegura que la posición del cuadro "ya no ofende a nadie". Además, confirma que "es una propuesta que atrae bastantes visitas".
En 1995, el alcalde de Xàtiva, Alfonso Rus, se mostró dispuesto a voltear el cuadro si la Casa Real pedía perdón en nombre de Felipe V, aunque recientemente el todavía regidor y actual presidente de la Diputaciión valenciana aseguró que esta posibilidad ya no existía: "Ni Felipe V ni Felipe VI. Que venga quien quiera, pero 
el cuadro no se toca" (Al final tendremos que hacer una paella en el Meigas fora de Xiana, todos amigos)

 

 

En la de la Lengua Española, llamada la RAE, el gallego, el catalán y el vascuence (sic) han tenido trato ‘especial’ entre 1927 y 1930: Las plazas académicas son vitalicias y sólo ocho letras del alfabeto no tienen —ni han tenido en el pasado— representación en los sillones de la RAE: v, w, x, y, z, Ñ, W, Y.

 

Entre 1927 y 1930 hubo una categoría de académicos pertenecientes a las llamadas ‘secciones especiales’. El 26 de noviembre de 1926 se crearon las secciones «catalana, gallega y vascuence», para las que fueron nombrado ocho académicos (vale, bien, ocho académicos) El real decreto que dio origen a esta modalidad fue derogado cuatro años más tarde (¡vaya!), el 22 de mayo de 1930, aunque los elegidos conservaron su condición (bueno, bien, otra vez menos mal) —y la categoría de miembros de número (¡oyeee!)— mientras vivieron (caramba, que bien, ¿no?) No ocuparon plazas designadas con letras (esto fue hacerles un feo, no letra, pero les dieron número), de ahí que no figuren en el ‘listado histórico’  de académicos (ya me extrañaba mí, ahí no estuvo fino Samaniego), ordenado por sillas y por años de elección o ingreso, según los casos (si no figuran, ¿para qué explicar cómo está ordenado?, ¿por sillas? Y ¿por qué no les dieron letra? (Recordemos: "Las plazas académicas son vitalicias y sólo ocho letras del alfabeto no tienen ni han tenido en el pasado representación en los sillones de la RAE: v, w, x, y, z, Ñ, W, (ocho letras ‘vacías’) cuando parece que hubo una condición de ocho académicos especiales ‘secciones gallego, catalán y vascuence’, que siendo de número no ocuparon plazas designadas con letras(ocho académicos ‘sin letra’ -que ya es feo para un académico-, y ocho letras ‘sin académico’)

 

A partir del 11 de septiembre de 1714 capitulada Barcelona, derrotada y sin candidato a la corona al ser nombrado Carlos emperador del Sacro Imperio Romano Germánico (entre 1711 y 170) y renunciar a sus pretensiones a la corona de España, abandonada por ingleses y holandeses que incumplieron sus compromisos (lo que ha sorprendido a un arzobispo luterano de Burundi que oficia en Bujumbura, amigo mío con el que he comido hoy en Lagos y me ha dicho –fino como un obispo- que entonces ya se explica lo del Brexit) queda aislada y condenada a una represión feroz y sangrienta que se guarda en la memoria colectiva de los catalanes más allá de la pérdida de sus instituciones y derechos históricos por el Decreto de Nueva Planta (1707 en Valencia y Aragón, 1715 en Mallorca y 1716 en Cataluña, integrantes de la Corona de Aragón, partidarios del archiduque…) y de la destrucción material generalizada y empobrecimiento en todos los ámbitos rurales y ciudadanos, miseria y devastación (mientras Felipe V hacía sangre, su abuelo Luís XIV con sus credenciales absolutistas que ya es referencia, le pedía moderación) Manuel Lanuza, en ‘Algunos comentarios y delicadezas’ con un bis aragonés, que aquí se corrige haciendo referencia al más cosmopolita intelectual catalán de todos los tiempos e ignorado Eduardo Toda, de quién esto mal escribe con buenas intenciones aunque reflejado en un espejo perverso, fui vecino sin vecinos muy cercano, entre olivos, encinas y mestrales de donde él vivió muchos años, el castillo de Escornalbou, en plena sierra de la Argentera, en Duesaigües, cerca de Reus, donde nació, en la provincia de la muy administrativa Tarragona (y quisiera, si el director de Xornal sigue durmiendo condescendiente la siesta con un ojo abierto, escribir sobre este insigne catalán cualquier día) Lanuza, viajero, dice (seguimos de cangrejo ermitaño) que "el episodio más serio de rebelión y secesión de la Corona Aragonesa, se produjo en tiempos del monarca de la casa de Austria Felipe IV, cuando en plena crisis financiera y en el marco de la guerra de los 30 años contra Francia, el Conde-Duque de Olivares convence al Rey para que inicie una ofensiva combinada: un ataque por el norte desde Flandes y el otro desde los Pirineos por el sur. La clave de este proyecto era la actuación simultánea de todos los reinos peninsulares (reinos), la Unión de Armas, incluida Portugal, pues a pesar de su poca contribución, se requería la protección naval de todas sus costas, incluida Brasil, ello,  en defensa de la Nación española. Pero los territorios periféricos de España portugueses, catalanes y andaluces se negaron a participar en la empresa. La inacabable Guerra de los 30 años, desangró a media Europa y agotó definitivamente el Imperio Español, que queda sumido en un proceso de disgregación interna y decadencia exterior.                        

 

 

 

 

Francia en 1635 ataca a España por el Rosellón y las Provincias Vascas. Siendo que el Virrey de Cataluña no tenía ingresos y no podía mantener a las tropas del ejército español, y los catalanes se negaron a pagar nuevos impuestos y reclutar una leva de 6.000 hombres pedida al "Consell de Cent"… el ejército español fue finalmente derrotado en el Languedoc. La guerra de desgaste subsiguiente, con extranjeros mercenarios no españoles en los Tercios, que no se entendían bien con la población y robaban las vituallas del medio en el que vivían, forzando haciendas, bienes y personas para resarcirse de las pagas que no cobraban. No se respetaron las constituciones catalanas: alojamiento, sal, vinagre, fuego, cama, mesa y alimentos para los caballos porque la crisis económica había hecho estragos en la población, en las instituciones catalanas, en todos los recursos y en el Tesoro Real. 

 

La negativa a pagar los elevados impuestos llevó a que los payeses (los campesinos catalanes) se manifestaran en Barcelona contra el Virrey, alentando una verdadera insurrección que desembocó en el Corpus de Sangre, matando al Virrey Conde de Santa Coloma, mientras que los altercados se sucedieron hasta que el 16 de enero de 1641, la  provisional Junta de Brazos (Las Cortes sin el rey) aceptaron la propuesta de Pau Claris (Presidente de la Diputación General de Cataluña) de poner a Cataluña bajo protección del rey de Francia en forma de un gobierno republicano, pero sometido a la monarquía francesa, siendo investido rey Luís XIII, Conde de Barcelona. Dejaron entrar a los barcos y tropas francesas, y el ejército combinado franco-catalán derrotó al español en la batalla de Montjuic (ciudad de Barcelona). Las consecuencias de esta rebelión, al contrario que en el caso de Portugal, que conseguiría la independencia (al negarse a alistar también 6.000 soldados para ir a Cataluña, y acabar asesisando al Secretario Vasconcelos con la participación de la aristocracia local y complicidad de militares y clero portugueses... Portugal consiguó su independencia el año 1640) Tras la paz de Westfalia, fue que recursos militares españoles se pudieran concentrar en recuperar el Principado, hecho al que ayudó que el trato de las tropas francesas fuese todavía peor al sufrido de los mercenarios de los Tercios. Se toma Barcelona, y se firma la Paz de los Pirineos (1659) con Francia, y el resultado de la traición es que las históricas posesiones del Rosellón, el Conflent, el Vallespir y la Cerdaña pasaban a la corona francesa (Luís XIV), derogando los fueros catalanes en esos territorios y prohibiendo el uso del catalán.

Estos hechos decidieron a los catalanes a apoyar en la posterior Guerra de Sucesión, al bando austracista del Archiduque de Habsburgo contra la Casa de Borbón reinante en Francia, que llevaría al trono a Felipe V. Barcelona capitularía de nuevo el 11 de Septiembre de 1714, y la nueva monarquía centralista aplicaría los Decretos de Nueva Planta (Aragón y Valencia en 1707, Mallorca 1715, Cataluña en 1716), que supondrían la abolición de las instituciones y libertades civiles catalanas arraigadas desde la Edad Media, que se extendió a los diversos territorios de la Corona de Aragón (salvo el Valle de Arán), se instauró el catastro y otros impuestos, por los que la monarquía conseguía por fin sus objetivos de control económico sin depender de las Cortes, y como premio a su fidelidad a la causa borbónica se centralizaron todas las universidades catalanas en Cervera, situación que se prolongó hasta 1842". Comoquiera que aquí contemplamos la Historia, sus contenidos y la cronología causal de los acontecimientos históricos con la misma seriedad que los contempla la Real Academia de la Historia (como no podía ser de otra manera) En Cataluña, este hecho de Cervera se cuenta de otra manera: Cervera la muy leal, reclamando el premio a su fidelidad a la vez que el ofrecimiento del rey, solicitó un puerto de mar para expandir el comercio y sus esperanzas a otros horizontes. Y comoquiera que la ciudad (título de ciudad otorgado por el mismo Felipe V), entre caminos polvorientos, está a kilómetros de distancia de la costa más cercana, el monarca reinante viendo su ignorancia por reclamar lo imposible de conceder aun su voluntad, decidió otorgar a Cervera las universidades catalanas y mejoraran con mejor instrucción sus pretensiones, sin olvidar que el aporte de libros eruditos o pasajeros no sirve de nada a quien no saca provecho de ellos sin un recto proceder en la vida, pues recordemos que se trata de un relato de ficción que tiene como principal característica su voluntad didáctica. Lo habitual es que la fábula enseñe a través de una moraleja que cierra la historia en cuestión. Pues si los reales académicos engrosan sus filas al gusto de los reales académicos, por qué no podemos nosotros comérnoslo con nuestro pan a gusto, yendo con quien corresponde y a poder ser con los que volveremos a perder.

 

 

 

 

Joan Llopis Torres (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.)